15 febrero, 2007

El Alquimista

-Dónde esta él?? Dónde está él???

Transpirado, agitado y a los gritos ingresó una tarde de verano Laureano Rivas a la sede de la Fundación Ferrante Kramer.

Creyendo que el transeúnte se había confundido, Elva Guevara (quien se encargaba de las tareas de limpieza en el edificio), intentó calmarlo ofreciéndole un vaso de agua.

-Quiero ver a Ferrante Kramer, o a alguien que pueda contactarme con él!!!!

Mientras Elva intentaba explicarle que a ciencia cierta, casi nadie había visto en persona a Ferrante, la voz de Walter Liberatti sonó con firmeza:

-Está bien Elva, vaya tranquila yo lo atiendo…

A la anciana mujer le sorprendió el fuerte tono de voz de Walter, quien usualmente era un pecho frío.

Walter hizo pasar a Rivas a su oficina y lo increpó sin darle tiempo a nada:

-¿Para que quiere ver a Ferrante?
-Porque descubrí su secreto…el de la inmortalidad!!!-retrucó con una mezcla de alegría y temor.

Liberatti se desplomó en su silla. Otro loco más, pensó. Y comenzaron a desfilar frente a si, una completa galería de personajes que en los últimos veinte años habían pasado por la sede de la Fundación, trayendo consigo un sinfín de delirios insostenibles, relacionados con Demian Ferrante Kramer. ¿No habrá alguno que venga con algo coherente alguna vez? Fue su segundo pensamiento que casi fue cortado por la exaltación de Laureano Rivas.

-Descubrí el elixir de la inmortalidad!. Ferrante lo viene usando desde 1956!!!

Liberatti no podia dar crédito a lo que estaba oyendo…

-Mi abuelo, Jonás Rivas fue el último de una zaga de alquimistas oriunda del norte de España. Como no tuvo hijos varones, se cortó la cadena, pero buscando y buscando en los arcones de la casa de mis abuelos encontré información especial. Mi abuelo preparó para Demian en 1956 una pócima de la eterna juventud. ¿Usted no notó que Ferrante tendría que tener más de 70 años y siempre parece un pendejo?

Ese último comentario pegó fuerte en la mente de Liberatti. La historia era sencillamente inverosímil, pero ese dato era cierto. Demian siempre aparecía igual, pese al correr de los años. Fotos con Hitler, con Pelé, con Victor Sueyro o con Pocho La Pantera, mostraban a Ferrante impávido frente al correr del calendario.

-Ayudeme Liberatti –suplicó Rivas-, ayúdeme a demostrar al mundo que yo también puedo ser alquimista y juntos disfrutaremos de las mieles del éxito de la formula de la vida eterna!!!!!.

Liberatti no soportó más. Lo sacó a los empujones, mientras salía Rivas vociferaba: “Se va a arrepentir Walter…yo seré famoso y me vendré a reir de usted, esta dejando pasar una oportunidad única…Imbécil !!!!!!.

Fue mucho para Walter se pidió el día, y luego del día una semana y luego un par de meses. Toda esta locura lo estaba hartando

Un par de meses después, volvió a la sede y encontró justo en frente, un nuevo edificio con un cartel que rezaba:

Rivas Entertainment
El Elixir de la eterna juventud

Se le paralizó el corazón. Laureano Rivas se había convertido de la noche a la mañana en un empresario exitoso. Comercializaba un brebaje que según rezaba la comunicación publicitaria, tenía efectos rejuvenecedores.

La fama de dicho componente hizo que Rivas inciara un raid mediático con los más famosos comunicadores sociales del país: Luisa Delfino, Mariano Grondona, Jorge Ginsburg, Jorge Rial, Polino, Viviana Canosa y Chiche Gelburng, entre otros. Laureano explicaba que el conocido poeta peruano Demian Ferrante Kramer habia sido el primero en utilizar su pócima. Al no ser conocido Demian, era imposible determinar si el producto que vendia Rivas, era verdaderamente efectivo.

Liberatti se sentía un estúpido. Le puso el pecho a más de una barrabasada. Tuvo que pagar con capitales propios las ofensas provocadas a la sociedad por farsantes que usaron la imagen de Demian para hacer sus trapisondas, y al único que habia triunfado, antes de la fama, él lo había echado a patadas.

La furia llegó a su punto máximo cuando las botellas de las versiones Premium del brebaje, adoptaron en la etiqueta la imagen de Ferrante. Por un tiempo, en las farmacias de Martelli, las ancianas pedian “… El tarrito de Ferrante…” para referirse a la bebida comercializada por Rivas.

Dicen los que saben que Rivas comenzó a recibir pedidos del exterior: Susan Sarandon, Bruno Gelber, Nacha Guevara, Antonio Banderas, Fidel Castro, Donald Sutherland y Silvester Stallone entre otros se convirtieron en asiduos clientes de Rivas.

Cada mañana que Rivas llegaba a sus oficinas en un BMW negro flamante. Se paraba y miraba con desprecio a Walter, quien desde la ventana de su despacho, devolvía la mirada con rencor.

Las cuentas de Rivas habían crecido considerablemente. “El alquimista” –tal como lo reconocian en la sucursal de Villa Martelli del Banco Regional- comenzó a diversificar sus inversiones en la zona, llegándose a convertir en el empresario mas importante del partido de Munro. El crecimiento de la fama de Rivas, fue directamente proporcional al crecimiento de la envidia que cosechaba a su paso.

Y esa envidia pesa. Y daña. Una mañana de septiembre de 1974, el Departamento de Bromatología del Ministerio de Salud y Acción Social recibió una denuncia de manipulación de sustancias toxicas en Villa Martelli. El destinatario de esa denuncia, era Rivas.

En 72 horas, una compleja inspección allanó las oficinas de Rivas Enterprises. En efecto los niveles de salubridad en los procesos de producción del elixir de la juventud de Laureano no eran los habituales. Fue detenido y juzgado. Tuvo que pagar cuatro veces el importe de cada una de las botellas de elixir que vendió durante 3 años. El resultado fue la ruina.

Tuvo que malvender todo, hasta los envases vacios de elixir…Fue el fin de un sueño.

Se dice en la zona, que Walter Liberatti tuvo una actitud muy feliz la semana de la detención de Rivas. Algunos, hasta aseguran que a través de terceros, compró un par de botellas de elixir vacías en el remate de los activos de Rivas, “De recuerdo…”.

Es más, ellos mismos dicen que en las tardes de calor, Walter rellena con jugo Clight alguna de esas botellas para refrescarse, mientras refunfuña. “…Elixir de la juventud…¡Andá a cagar! Jajajajajaja”.

3 comentarios:

Ray Liotta dijo...

Compre una botella del elixir de ferrante en una farmacia en la calle Olazabal en Boulogne para mi abuela Clelia.

No se si funcionó o no, porque a la semana mi abuela se fugó con el sodero. Mi abuelo no lo pudo soportar y compró otra botella para recuperar vivacidad y seguirla por el mundo. Despues cambió de opinión y se volcó a la televisión. Hoy forma parte del elenco estable de Chiquititas.

Rivas cumple, Ferrante Dignifica

saludos a todos

Ray

Antonio Fernandez dijo...

En mis años mozos escuché la leyenda popular que una farmacia de Av. Belgrano, frente al Hospital Fiorito (en la localidad bonaerense de Avellaneda)traía un elixir de la juventud. Para serles sincero...al no necesitarla en ese entonces no le presté la debida antención. Con el correr de los años, pensé en esa alternativa en mas de una oportunidad pero cuando efectivamente me acerqué a la recordada farmacia, en su lugar encontré un maxiquiosco.

De mas está decir que la jovencita que atendía no tenia la menor idea respecto a un elixir de la juventud.

Gracias igual por refrescarme los recuerdos.

Demian tiene aguante en la zona sur

Con afecto

Antoine
Capo de Avellaneda

Anónimo dijo...

Nueva visita del maestro Mario Salieri.
Se ve que se siguen esmerando para lograr un producto de excelencia similar al mìo, mas bien parecido, pero no luchen mas muchachos jamàs podràn alcanzarme.
Saben quien fue el actor preferido de mis mas exitosos films.... ni mas ni menos que DFK

Hasta nuevos comentarios

Maestro Salieri