26 diciembre, 2010

El cine, nuevos rumbos – Parte 3/4

Lamentablemente, el idioma y las costumbres hacían complicada la interrelación entre el peruano y el resto del elenco mas allá de set. Una mañana, cansado de que nadie le dirigiera la palabra (por un lado por celos y por otro porque Demian no podía hilvanar una respuesta coherente a nada que se le preguntara en el idioma local), optó por una tarea de confraternidad. Pidió a Shim que invitara en su nombre a todo el elenco y técnicos (algo más de 70 personas) a una cena que el brindaría en honor del equipo.

- "Diles que yo cocinaré desde la entrada hasta el postre", pidió Demian a su interlocutor. “… Por favor, que no falte nadie. Los espero a todos en el comedor del estudio. 8 de la noche puntuales”

Ese día Ferrante no se presentó a las grabaciones y su "faltazo" fue en parte justificado por la producción por el hecho de que iba a ofrecer una fiesta en honor a sus compañeros de trabajo: Aishwarya Rai, Kajol, Amitabh Bachchan, Salman Khan, Shah Rukh Khan, Raj Kapoor, Dev Anand, Hrithik Roshan entre otros, jóvenes figuras del cine hindú, serian de la partida.

La noche de la reunión, Demian estaba exaltado. Se había gastado todo lo que había recaudado hasta el momento en su incursión en el cine de la India en esa cena. Estaba seguro que limando asperezas con el elenco, su potencial éxito se incrementaría.

Shim prestó su casa, una hermosa finca en la zona acomodada de Bombay, con parques iluminados y una pequeña laguna artificial frente a la mansión. Ferrante pidió a todos que lo dejaran cocinar solo. Quería que su entrega fuera total.

Los artistas llegaron puntualmente a la hora indicada, no sin un dejo de sorpresa y cautela por tan fastuosa recepción. Varias decenas de tipos de canapés, ostras, y ensaladas con frutos nativos. Demian, vestido de blanco les dio personalmente la bienvenida diciendo a todos "Es todo casero…cociné para ustedes" en un extraño dialecto que el consideraba que era hindú.

A lo largo de la velada, pocos fueron empezando a sentirse cómodos, alguno hasta empezó a profesar algún tipo de simpatía para con el Atila de Tumbes, lamentablemente esto duró únicamente hasta el momento de presentar el plato principal.

Cuando todos los invitados estaban sentados en las amplias mesas ubicadas en los jardines, el peruano apareció con un delantal y un gorro de cocinero empujando una gran parrilla con ruedas. Sobre la misma se encontraba un costillar a punto y varios trozos de carne jugosa….

Continuará….

27 noviembre, 2010

El cine, nuevos rumbos - Parte 2

Durante cuatro días Shim y Demian viajaron por diversos medios de transporte recorriendo Europa continental para llegar a la India.

En el trayecto, el hindú brindó los detalles de la producción a Ferrante quien tomaba nota en un libro de viajero todos los aspectos necesarios para maximizar su interpretación. El proyecto -al parecer- estaba financiado por un multimillonario hindú amante del cine, que fue desairado en Hollywood.

La idea de venganza de este hombre, estaba centrada en presentar un film hecho en otra plaza que no fuese Estados Unidos, con los mismos niveles y presupuestos de producción que los que se hacen en Hollywood. Vaya a saber porque, Demian se sintió una vez mas identificado con ese hombre. A él también Hollywood le había dado vuelta la cara. “Malditos Yanquis!”, pensó Demian para sí.

Al llegar a Bombay, Shim llevó a Demian al set de filmación. El peruano, haciéndose el experimentado aturdió al hindú con sus experiencias. Tal vez por el idioma, o por lo embelesado que estaba Shim con el Atila de Tumbes, es poco probable que se hayan entendido totalmente ya que Ferrante cada recuerdo que tenía de su paso por la meca del cine americano (como siempre desde lugares ínfimos) se había encargado de exagerarlo exponencialmente.

También Demian se encargó de remarcar su relación con astros del cine contemporáneo internacional tales como Gerard Depadieu, Martin Scorcesse, Al Pacino, Sergio Leone. Francis Ford Coppola, etc. El hindú no podía creer a quien tenia frente a sí. Demian era una luminaria del cine, y el lo había descubierto.

El set de la productora era fastuoso. Se veía la mano del multimillonario detrás de cada detalle: un plató perfectamente iluminado, amplios camerinos con aire acondicionado, y completos sectores para el catering, y una sala de Ferrante fue presentado al resto del equipo: Shatyajit Ray, un joven director hindú estaba a cargo del proyecto, y más de una veintena de actores con diversas experiencias previas. Shim, como productor general, se dirigió a todos dándoles la bienvenida y presentándoles a Demian como la personalización en vida del protagonista del guión.

Resumió acto seguido, la experiencia de Demian en Estados Unidos y los distintos trabajos en los que participó. Todos estaban sorprendidos. Al llegar el momento, Demian se dirigió a sus compañeros: “Me siento halagado”, balbuceó en forma poco clara por los nervios. “Esto es como…”, intentó decir hollywood, pero los nervios lo traicionaron y le salió una palabra extraña, que sin saber el peruano porque maravilló a todos: esto es boliwood. Todos los presentes aplaudieron a los gritos.

“Excelente Demian –dijo Shim- "Bollywood": bombay + Hollywood (2) eres un genio!!!!!”

A partir de ese momento, tanto el productor como el director tuvieron para con el Peruano Dorado un trato preferencial. Un camerino especial, cientos de caprichos y la posibilidad de parar las filmaciones y repetir infinidad de veces las tomas, cuando a él le pareciera.

Esto en verdad, generó ciertos resquemores en sus compañeros de elenco, pero todos quedaban boquiabiertos diariamente por la facilidad y el carisma del peruano frente a cámaras. Hasta tal punto era fastuosa su labor, que otros directores y actores locales se agolpaban frente al plató solo para ver a Demian...

Continuará….

24 octubre, 2010

El cine, nuevos rumbos – Parte 1

Aquellos que nos siguen desde la primera hora –y los que no, aún están a tiempo- conocerán las peripecias del Atila de Tumbes con el mundo del cine. Tal vez ahora, que han proliferado a través de Internet una importante cantidad de cortos cinematográficos que hacen referencia a Demian, sea el momento de compartir con todos ustedes, un capitulo en la vida del Peruano Dorado, desconocido para la mayoría hasta aquí, que lo relacionan una vez más, con el glamoroso ambiente cinematográfico. Con ustedes amigos.

El cine. Nuevos rumbos

Después de haber sido expulsado a los cachetazos de los sets de Argentina Sono Film por Armando Bo, intentado con escaso éxito una incursión en el “hard porno” en Salt Lake City, bajo el patrocinio del productor y director Steve McLogan –un defraudado más en la lista de Ferrante-, y hasta atribuírsele una participación secundaria en “El Padrino” de Francis Ford Coppola, Demian intentó triunfar en el cine europeo, formando parte del staff de distintas producciones ambientadas en el lejano oeste americano pero filmadas en Italia, conocidas comúnmente como "Spaghetti Western".

Más allá de que con esto Ferrante levantara algunos pesos, la experiencia no satisfizo del todo sus expectativas artísticas. Pensó en seguir, y tal como dice Vicentino, “los caminos de la vida", llevaron a Demian –aun no tenemos claro a que- al Reino Unido.

Una mañana, a fines de los años 60, nuestro antihéroe se encontraba durmiendo en un banco de plaza en las afueras de Londres. De golpe, un hombre de piel aceitunada y barba tupida lo despertó a los sacudones:

- "Hombre!!!"-le dijo- .

Demian intuyó que iba a recibir una golpiza (ya que robarle, no iban a poder robarle nada) e intentó despabilarse. Fue en vano, evidentemente la resaca de la noche anterior, no le permitía pararse correctamente.

"El dios Vishnú (1) me ha guiado hacia ti. Te necesito por favor ayudame!", rogó el hombre.

Demian pensó para si, “Oh no, otra vez!”, y comenzó a desabrocharse el cinturón como lo había hecho varias veces en su vida al escuchar esa frase…

- “No, no, por favor!... Qué haces?”, le dijo el hombre subiéndole los pantalones violentamente.

- "Soy Shimitri Apvaraba…” -dijo el moreno en un perfecto inglés, que rápidamente viró a un tosco castellano al darse cuenta que Demian no podía comprenderlo en absoluto-.. “... productor cinematográfico... Soy hindú y me han contratado para filmar la primer superproducción cinematográfica de la india para competir por un Oscar…"

- “Y yo qué tengo que ver con todo esto?”, balbuceó Demian.

- “Casi todo, amigo mío”, le dijo Shimitri. “La película se llama "GUASAMI ITEVANA, sueño y pesadilla, y es la historia de un joven muy capacitado al cual la vida le dio la espalda y terminó sus días -como ahora lo estás tú-, en un banco de plaza en las afueras de Calcuta, colaborando con la congregación de la Hermana Teresa”

Al peruano se le iluminaron los ojos. Casualidad de la vida, la historia claro está, tenía mucho que ver con su vida y pensó que nadie como él para darle ese carisma de la experiencia vivida a un papel que tal como le había comentado el hindú. Estaba destinado a hacer historia en el cine de la india.

- “Vamos!”, dijo Demian, “…no perdamos un minuto más!!”

Se levantó, tomó sus cosas y miró imponente a Shim…”Pongámonos a trabajar!”

El hindú lo siguió emocionado, ocultando una lágrima que rápidamente bajó por su mejilla.

Continuará…

(1) Visnú (o Vishnú) es un dios hindú. Su nombre podría significar 'omnipresente' en alguna forma de sánscrito antiguo. Visnú forma parte de la Trimurti ('tres formas', a veces descrita de manera inexacta como "Trinidad" hindú): Brahmā (el Creador, en la modalidad de la pasión), Visnú (el Preservador, en la modalidad de la bondad) y Śivá (el Destructor, en la modalidad de la ignorancia).

03 octubre, 2010

El regreso - Ultima parte

Liberatti tardo casi 45 minutos para recorrer los casi 500 metros que separan su casa de la sede de la Fundación. Ya al llegar a la esquina de la Calle Chile, sus suposiciones se fueron confirmando. La Sede estaba cerrada, con serios rasgos de no haber sido abierta desde hace mucho. Intentó abrir pero la llave se trabó.

Pego un golpe fuerte en la cerradura, el cual casi lo hace desvanecer del dolor y la puerta mágicamente se abrió. Cuando vio el interior no pudo más que entristecerse casi al punto de llorar. El hall era una ruina. Evidentemente nadie había vuelto a entrar. las paredes descascaradas, donde había sido su escritorio, una gran pieza de mampostería estaba en el suelo. El baño principal, con la tina rota, y restos del paso del tiempo.

Cerró la puerta lentamente e intentó prender la luz. No había corriente eléctrica. Algo de claridad entraba por un vidrio roto que daba al pasillo. Walter pudo ver que algunas filtraciones en la pared medianera hacían que el agua corriera por el piso como un pequeño arroyo.

Saco un poco de polvo de una silla y se sentó. Lloró un rato añorando momentos pasados. Por momentos, le pareció ver a Vergatiessa, a Palomino, a Dobetti a Jara Valdez y a tantos otros que habían pasado por ese sitio a lo largo de tantos años. Ahora todo era fantasmal, casi como la historia del peruano dorado.

Dejó de lado la nostalgia y se encargó del motivo que lo había llevado hasta allí. Con todo el dolor de su cuerpo corrió la biblioteca que estaba humedecida y prendió una vela que había quedado sobre un mueble junto a la ventana que daba a la calle Méjico.

Detrás de la biblioteca había un falso fondo. Sólo Liberatti sabía de la existencia de ese hueco en la pared, hecho por el mismo a fines del 69 para ocultar información reservada del peruano, la escritura del edificio de la sociedad y algunos objetos personales que no podían llegar nunca a su casa por lo comprometedores.(algunos regalos de Pedrito Rico, las memorias de Jorge Barreiro y unas fotos tomadas en el verano del 66 con Raphael, Demian y el propio Liberatti en una finca de la provincia de Buenos Aires).

Desempolvó varios libros y documentos y luego de un rato de sacar material de ese agujero en la pared lo encontró. El libro, antiguo de por sí, tenía unos jeroglíficos en la tapa, tal vez en en un idioma con orígenes árabes, que sin duda eran muy antiguos. Demian tomó el material, lo abrió sobre la mesa y acercó la vela.

- "A ha... así que también Cleopatra... en fin, nunca dejó de sorprenderme..."

Cerró el libro y lo llevó a los restos de la tina del baño principal.

Lo apoyó en el piso. Le arrojó la vela encima y observó como el libro comenzó a prenderse fuego. Cuando comenzó a arder y convertirse en cenizas, Liberatti tomó el teléfono celular que le había regalado su hija y un bollito de papel que tenía en su bolsillo, con el teléfono que le había dictado el alemán.

Llamó. Winderlanger atendió excitado.

- "Walter, estuve esperando toda la mañana. Por favor cuénteme novedades. Estoy dispuesto a establecer una recompensa sustanciosa para usted y los suyos y puedo viajar mañana mismo."

- "Guárdese la plata señor" -le contestó Liberatti algo apenado. "...De todo lo que puedo tener de papeles que alguna vez tuvo Demian, nada tiene relación ni por aproximación con Ferrante Kramer. Algunos escritos, facturas impagas y cartas destinadas a su amor eterno a la cual nunca pudo declarársele. Lo siento, me parece que su teoría esta errada."

El alemán quedo en silencio.

- "De veras..." - dijo Walter cerrando la charla- "... Lo siento. Buenos días."

Una vez que el fuego se consumió por completo, Walter enfiló hacia la puerta. Antes de salir se volvió hasta los restos de lo que quedaban de una parte de su historia. Dejó caer una lágrima, cerró la puerta y se marchó.

- "Esta vez, faltó poco", pensó.

Otra vez estaba adentro.

FIN

03 septiembre, 2010

El regreso - Parte 2/3

- "Estoy a cargo de un ambicioso proyecto antropológico financiado por el banco mundial e implementado por la universidad de Berlín. Hace un año y medio que estamos realizando una excavación en el norte de Egipto, en la ciudad de Gizeh y hemos hecho un descubrimiento extraordinario..."

Walter tenía una sensación extraña: por un lado las palabras de su interlocutor lo confundían al extremo. Por el otro, su confusión no hacía más que confirmar sus pensamientos: Cuanto más estrafalaria era la historia, más posibilidad tenía de estar vinculada con el Coloso de Tumbes.

El hombre siguió hablando, Walter no escuchaba el detalle. Intentaba imaginar donde desembocaría esta historia.

Trató de prestar atención y solo escuchó el cierre del monólogo del desconocido y excitado arqueólogo: "... y tiene las iníciales DFK".
Confirmado. Problemas en puerta.
-"¿Y qué tiene que ver todo eso conmigo?"-intentó esquivar el bulto Liberatti -"... yo soy tan solo un jubilado ferroviario de Villa Martelli" balbuceó desentendido.

-"Vamos Walter-replicó el hombre con cierto dejo de fastidio- no insulte mi inteligencia. Soy seguidor de Demian desde la primera hora..."

"Crecí con su obra. En algunos claustros de la Facultad de Letras de la Universidad de Berlín hay grupos de alumnos que desde el anonimato, se reúnen para discutir las obras del Peruano. Es más, en ingeniería -que fue mi primera carrera antes de dedicarme a la arqueología y a la antropología- la "Teoría de la resistencia de los elementos" que formuló Demian en 1962, es la base de la ingeniería teórica en Alemania".

Walter estaba estupefacto. ¿Teoría de la resistencia de los elementos? Dudaba certeramente que su antiguo mentor hubiese estado en condiciones neurológicas de concebir algo de ese tipo.

Y por eso Walter, conozco de su propia obra. De todo lo que hizo por Demian, se también que usted guarda su legado y que nadie tiene tanta llegada al maestro como usted.

- "Pero yo estoy reti...."
- "Pamplinas Walter!", interrumpió el alemán cortando la explicación de Liberatti, en relación a su autoexilio.
- "Necesito información sobre el pasado del peruano. Y se que usted la tiene. Finalmente el sueño de quienes admiramos a Demian Ferrante Kramer se va a hacer realidad. Demian puede ser descendiente de Tutankamón. Será la noticia del siglo. Por favor busque entre sus pertenencias y si encuentra algo por favor llámeme. Este es mi número anote... "

A Walter le temblaba el pulso. Intentaba recordar los números mientras trataba de retener todo lo que este extraño le había dicho.

Se vistió con mucho cuidado. Revolvió el cajón de la cómoda. Si había algo de la historia de Demian estaba en la sede de la Fundación. O en lo que quedara de ella. El 4 de septiembre de 2005, después de una discusión con Vergatiesa, abandono la sede. Cerro con llave y nunca nadie vino a pedírsela para volver a abrirla. Siempre tuvo el presentimiento que no iban a hacer una llave nueva.

Salió a la calle y rumbeó para Avenida Mitre. Por alguna razón, recordó una escena del padrino III. Cuando Michael Corleone sufre una descompensación por un pico de glucemia, luego de una emboscada y mientras se va desmoronando grita: "una vez que quería estar a fuera...estos malditos vuelven a meterme!!!"

Eso mismo sintió Liberatti. Esta mañana estaba afuera y ahora, se sentía que al cortar ese llamado lo habían metido de nuevo.

Continuará...

video

21 agosto, 2010

El regreso - Parte 1/3

Luego de una ausencia de más de 1 año sin escribir siquiera su número de teléfono en un baño público, regresó al ruedo AlexB, coeditor de EL PERUANO DORADO.

El título con el que nos sorprende y emociona esta vez -dividido en tres partes-, se intitula EL REGRESO, caprichoso o azaroso título -según como se lo quiera ver-, aunque es obvia una alusión -al menos, subjetiva- a la búsqueda de redención pública por el abandono literario al que nos sometió todo este tiempo.

Patricio D'Orrys, quien suscribe esta introducción, se cargó sobre los hombros la responsabilidad -y el goce, por cierto-, de seguir adelante con las historias de Demian. Espera él, haber estado a la altura de las circunstancias, y anhela que nunca más vuelva a registrarse en la historia del Blog una pérdida -aunque transitoria-, de la delicada pluma del querido Alex.

Los dejo con EL REGRESO, primera parte....

PD

El regreso - Parte 1

La lluvia golpeaba copiosamente sobre el techo de chapas de la galería del patio. Desde la cama, Walter Liberatti -ya despierto desde temprano- disfrutaba ese momento. Sus días eran largos, la soledad lo acompañaba lastimándolo, y su cuerpo comenzaba a traicionarlo.

El exceso de ácido úrico le hinchaba cada vez más las articulaciones. Le dolían los pies, lo cual le impedía caminar libremente. En el último año, su movilidad se había reducido mucho a su gusto, por lo cual, había empezado un confinamiento auto impuesto dentro de su casa en Villa Martelli, y ya casi no salía.

El gordo Dobetti lo visitaba regularmente, aunque ya no formaba pareja con su hija Isabel, su viejo compañero de andanzas lo respetaba y apreciaba, y cada tanto compartían un mate y una factura de la panadería 9 de julio de Balbín y Manzanares en Saavedra.

Dentro de ese panorama gris, Walter disfrutaba de ese instante. En su cama arropado, afuera lluvia, cielo plomizo y frio, y el sin prisa por empezar la jornada.

- "Así no molesto a nadie"- pensaba para sí. y nadie me molesta, agregó con un hilo de voz y una pequeña sonrisa en su rostro.

De golpe, el teléfono sonó en el comedor y violentamente lo sacó de su letargo. Mientras intentaba levantarse maldijo a su hija, preguntándose porque lo llamaba al teléfono fijo y no a ese celular que ella misma le había comprado -y el se empecinaba en no aprender a manejar- que tenía en la mesa de luz, precisamente y a pedido de Isabel, para que no se levantara cuando ella lo llamaba.

Sintió una puntada en los empeines y rodillas, y el temblequeo de sus piernas, sumado al frio infernal que hacía en el pasillo lo hicieron tiritar. El teléfono seguía sonando. Eran las 8.06 hs. Demasiado temprano para una llamada social de su hija. ¿y si había pasado alguna desgracia? intentó apurar el paso y cuando llego al teléfono, el mismo dejó de sonar.

Se quedó un rato frente al teléfono, esperando que volvieran a llamar. Se intranquilizó. el dolor en sus piernas lo obligaron a volver a la cama. cuando estaba rumbeando nuevamente para el cuarto, el teléfono volvió a sonar...

Se tiró sobre la repisa y tomó el tubo hasta con euforia. "Hola!!!" dijo esperando una respuesta tranquilizadora...

- "Señor Walter Liberatti?" -la voz desconocida provocó el efecto contrario.

- "Si..." dijo con voz temblorosa...

- "Soy Helmutt Winderlanger, responsable de arqueología de la universidad de Berlín..."

Liberati quedó helado. Hacia más de cuatro años, después de haber decidido formalmente poner punto final a su vínculo con la Fundación Ferrante Kramer, abandonar su puesto de presidente y evitar cualquier vínculo con el peruano dorado, que no se sentía así.

Hasta ahora lo había logrado en el próximo septiembre iban a cumplirse 5 años que no sentía hablar del Atila de Tumbes y a ciencia cierta, su vida se había vuelta menos agitada. Sus chamuscadas piernas una vez más sintieron ese hilo de frio desde las nalgas hasta las rodillas y con un dejo de miedo, tragó saliva y dijo:

- "Sí.. Usted dirá en que puedo ayudarlo"
Continuará...

16 agosto, 2010

El vídeo de Camilo Andrade - Ultima parte

"Tengo el vídeo censurado de Ferrante Kramer y la gran diva de los mediodías. Usted sabe de qué le hablo…Y estoy dispuesto a venderla al mejor postor. Usted es mi primer cliente, le interesa?. Si es así, marque una cruz sobre la puerta del baño de este piso, y espere instrucciones”, decía la nota que el Director General de ATC recibió aquel mediodía.

Andrade se quedó por el lugar, y vio que de pronto se generó un revuelo bárbaro. De la oficina del Director entraba y salía gente a cada rato; lo que llamó más su atención fue que muchos eran los de “seguridad” del canal, y policías de la Federal que comenzaron a invadir el lugar y a custodiar puertas y ventanas. Camilo sintió un poco de miedo…

Un poco de miedo que, con el pasar de los minutos se convirtió en pánico…. Tenía guardada la cinta en el guardarropa personal, y vio que la policía comenzaba a preguntar a los empleados, a revisar bolsos… Lo que le había parecido una tontería, una forma sencilla de sacar “buen dinero”, se estaba convirtiendo en una pesadilla.

Fue cuando decidió ir por la lata que contenía la cinta, para reubicarla en otro sitio… “Y borrarle las huellas digitales!”, pensó…La crisis nerviosa de Camilo comenzaba a jugarle en contra, disparando en su mente todo tipo de fantasías. Y no estaba errado… “Estuve haciendo tantas preguntas sobre Ferrante Kramer!”, se dijo para sí; “Si alguno llegara a abrir la boca, soy hombre muerto!", exclamó…

Por primera vez Camilo veía las consecuencias de su plan. Pero, cuando se está desesperado, la cabeza no acompaña…

Camilo tomó la cinta y salió corriendo hacia la salida del canal. Solamente le importaba salir de allí, huir lo más lejos posible. Su paso rápido, y la manera en que estaba transpirando, llamó la atención de uno de los policías. Ahí, nomás, sin que se lo preguntaran, Andrade se largó a llorar ante la mirada absorta de sus compañeros….

- “Llévenselo”, se escuchó decir del Director General, que remató la debacle emocional de Camilo cuando agregó: “Contreras, nunca pensé que fuera usted!”…. Camilo se echó a llorar, “no era nadie, y encima lo confundían con otro!”, más bajo no se podía caer….
La curiosidad por saber del contendido de la cinta alcanzó al Director General que pidió la inmediata proyección del cuestionado vídeo. Un pelotón de voluntarios cameraman puso manos a la obra.

En pocos minutos, el viejo tape comenzó a rodar…
Grande fue la sorpresa de todos cuando comprobaron que la Gran Diva de los mediodías no aparecía por ninguna parte. No se trataba de uno de los almuerzos de Mirta.

Por el contrario, parecía ser una telenovela o algo así; la cinta no tenía sonido. Era gracioso ver las imágenes, porque parecía cine mudo. La escena transcurría en una pileta de natación, había muchos extras….

De pronto, a la salida de uno de ellos de la piscina, sucedió algo. Todos miran hacia un lado, donde se encontraba un hombre alto, de barba candado, a quien se le desliza la malla de baño, dejando ver sus zonas íntimas…

Allí, comienzan las risas, todos parecen burlarse de aquel hombre, y a hacer con los dedos “mayor e índice” la clásica señal de quien detenta un miembro pequeño. Vanos son sus intentos por esconder la ignominia. Finalmente, el “maní” de Ferrante Kramer queda registrado en vídeo, para la posteridad. La cinta culmina con las señas del director pidiendo que corten la filmación, quien no para de reírse...

El Director General y quienes lo secundan tampoco pueden dejar de hacerlo…

- “La verdad, no sé si despedirlo, mandarlo preso o premiarlo al Contreras ése”, exclama, refiriéndose a Andrade… “Hacía años que no me reía así!”, comenta…

Al día siguiente, Camilo Andrade volvió al canal. ATC retiró los cargos. Y lo mejor, fue ubicado en una nueva sección de “Conservación y mantenimiento de archivos”, que años más tarde dio lugar a lo que se conoce hoy como bloopers.

Se afirma que el primer “blooper” que se emitió al aire en Estados Unidos en 1990 se tituló “La chiqui de Ferrante Kramer”, y se trató del que mencionamos en esta historia. Y también que ésta, es la primera que se conoce que tenga un final feliz para alguien…
FIN

01 agosto, 2010

El vídeo de Camilo Andrade - Parte 3/4

Camilo sentía interiormente que el vídeo de Ferrante produciría un cambio en su vida. Que dejaría de ser el mediocre que era, que sería respetado por primera vez por sus compañeros del canal. Muy dentro suyo percibía que el affaire Ferrante – La Chiqui y aquel almuerzo censurado, habría de catapultarlo a la notoriedad.

La cuestión era encontrar la maldita cinta, ese VTR que vaya uno a saber si no se habría perdido entre tantas inundaciones, incendios, desapariciones misteriosas, o regrabaciones de novelas como "Me llaman gorrión", con Beatriz Taibo…

Por un lado, tenía una punta… la de su amigo que le conseguiría datos en la Fundación Demian Ferrante Kramer. Pero también apostaba a hurgar entre tantos cachivaches que había en el depósito al que tenía acceso irrestricto, y encontrar la grabación.

- “Camilo, tengo los datos que me pediste!”, sonó de pronto la voz de Ernesto, su compañero…

- “No me digás que la conseguiste!.. Tan rápido??... Gracias, Ernesto!!”, se deshizo en cumplidos.

- “Es que te vi tan desesperado!...”..

Y la verdad, lo estaba. Ni bien tuvo el papelito con los datos, corrió a llamar a la Fundación DFK….

Pero el entusiasmo se le fue muy rápidamente… Una voz que rezaba “El teléfono al cual usted llama, se encuentra inhabilitado para recibir y hacer llamadas”, fue como un garrotazo a la esperanza…

- “La puta madre, qué suerte de mierda!!… Me voy a tener que ir hasta Martelli, y la conchhh”, exclamó furioso. “Y no voy a poder ir hasta el sábado… Pero, la gran 7!... Y otra vez ese número del orrrto!," maldijo a viva voz…

La bronca no se le iba, y con razón…. Intentaba concentrarse en sus cosas, pero la ansiedad lo acosaba a cada segundo. De pronto, mientras acomodaba unos condensadores electrolíticos, sucedió lo que tenía que pasar… Los nervios lo traicionaron y se le cayó una caja que estaba manipulando en altura.

El desparramo fue total, y terminó con lo que le había costado una hora de trabajo. El material estaba por todas partes, y estaba inventariado… Conclusión, había que encontrar hasta la última pieza, donde se hallare…

Tirado sobre el piso de pórtland, frío y sucio, estirando los brazos por lugares donde apenas si le cabían los dedos, una a una fue juntando las diminutas piezas, al compás de las puteadas que salían de su boca de manera sincrónica con cada hallazgo.

A la media hora, los había juntado todos, o casi… Un condensador, que creía el último, había quedado debajo de una estantería de metal, en un lugar mugriento e inaccesible.

- “Pero mirá dónde fue a para este hijoderemilputasss….!", refunfuñó, cuando se percató de un detalle: en el estante inferior había una caja de cartón de considerable tamaño.

Parecía vieja, y tenía toneladas de polvo encima. Poco habitual en él, la curiosidad, el instinto o un impulso que no pudo describir en aquel momento, lo llevaron a abrirla. Y al ver lo que había en su interior, se le cortó el aliento.

Apilados, uno sobre otro, había carretes de cinta abierta. Serían unos 4 ó 5. Pero su asombro llegó al éxtasis cuando vio que en un pedazo de cinta adherido al carrete que estaba en la parte superior de la pila, se podía leer: “Affaire DFK (La Chiqui)”.

- “Es el vídeo!”, quiso gritar, pero no emitió sonido alguno… La emoción le había cortado el aliento.

Tomó la caja, y la llevó al lugar donde guardaba sus cosas. Ya nada le importaba tomar contacto con la Fundación para saber de Ferrante Kramer, tenía lo que quería. En sus manos había algo por lo que “La señora Mirta” pagaría muchísimo. “Muchos hasta matarían por tenerlo”, especuló.

La cuestión era poder verlo, pero de eso Camilo no entendía nada, y tampoco quería avivar giles. “No lo tiene que saber nadie hasta que llegue el momento!”, pensaba… “Tengo que asegurarme mi futuro, salir de perdedor!. Tengo que sacar una buena tajada de este golpe de suerte!”… Y no estaba equivocado. Un material así podía cambiarle la vida a cualquiera. Y Camilo Andrade era menos que cualquiera….

Fue cuando decidió urdir un plan simple: “Voy a hacer una nota anónima a máquina, y la voy a hacer llegar a la oficina del Director General del canal”; se dijo, y no estaba mal la idea, ya que él mismo podría ver la reacción que ello produciría en la gente del canal… Noticias así, generaban rumores e intrigas de inmediato… Los pasillos de ATC eran como un reguero de pólvora...
Continuará...

27 junio, 2010

El vídeo de Camilo Andrade - Parte 2/4

Desde aquella tarde, el nombre de “Ferrante Kramer” no dejó de repiquetear en la cabeza de Camilo. Tenía como un pájaro carpintero taladrándole la mollera. Ansioso y desencajado como no se lo había visto antes, comenzó a preguntar a los pocos que le hablaban en el canal, obteniendo respuestas negativas en todos los casos: “No, no sé quién es!”, “Ferrante qué??”, “Poeta peruano prohibido?”, y así todos.

No había ni vestigios de un mísero recuerdo del Peruano Dorado dentro de ATC.

“Quizás, los memoriosos, los que vienen del 7 sepan algo”, especulaba en su desesperación por encontrar respuestas, refiriéndose a los empleados más antiguos de canal, antes de su transformación en Argentina Televisora Color (ATC).

Y si bien el “7” siempre fue un número muy tocado, muy a mano en la vida del Peruano, en esta oportunidad nada le aportó a su búsqueda. Por primera vez, no se encontró nada en el 7 de Demian…

“Pero, la gran 7!”, -bramó Camilo, echando mano del número otra vez-, “Algo tiene que saberse de este hombre!”, exclamó. Y no lo hizo en vano…

En tan solo 2 semanas visitó la Sociedad Argentina de Escritores, academias, talleres literarios, universidades, centros de estudios superiores, escuelas primarias y secundarias, editoriales, imprentas, revistas especializadas… Hasta llegó a visitar a Ernesto Sábato y a Bioy Casares para recabar datos de Demian. Pero, nada, nadie sabía de la existencia de Ferrante Kramer. Llegó a pensar que su odisea estaba llegando a su fin.

Pero, no. Cuando menos lo esperaba, la esperanza vino de la mano de un compañero con el que se veía a diario…

- "Ché, qué te pasa Andrade?”

- “Nada, Ernesto… Nada. Parece que la vida ha decidido darle la espalda a uno, y para colmo es hombre y todo peludo…!”, dijo a modo de broma, aunque escondía su tragedia..

- “Ja, ja, ché… Pero, no debe ser para tanto, qué es lo que te hace sentir tan desdichado?”

- “Que estoy hace semanas detrás de una persona, y no puedo encontrar nada… Como si si no existiera!... Bah!, nada distinto de mí, que parece ser que no existo para nadie!”, reflexionó.

- “Para, che… De qué se trata, loco, de una mina?... Estás atrás de una mina y no te da bola?”, repreguntó el compañero.

- “No, estoy detrás de un escritor, algo que ocurrió aquí en el canal, hace más de 10 años, y que creo que puede cambiarme la vida si averiguo más de él”

- “Ah!.. Y de quién se trata?"

- “No lo conoce nadie, no te calentés… Un tal Ferrante Kramer?"

- “Ferrante Kramer?... Qué casualidad, igual que la Fundación que está en la Avda. Mitre, en Martelli, donde yo vivo!”, dijo, suelto de cuerpo, sin imaginar las consecuencias…

- “Ernesto, te amo!”, exclamó Andrade… “Te amo, me salvaste!”, y le encajó un beso poco habitual…

- “Pará, pará, que vos sos tan raro que a lo mejor!”..

- “No seas tonto, te lo dije porque me salvaste, creo que estoy a un paso. Me podés conseguir la dirección, o el teléfono?”

- “Mañana te traigo los datos, no te preocupes, Camilo… Fumá!”, afirmó su amigo…

Camilo sonrió y miró al cielo… “¿Decime, barbeta, me estás acercando a dónde yo me imagino?"

Camilo no obtuvo respuesta del Altísimo, pero sin lugar a dudas, se estaba acercando…

Continuará…

04 junio, 2010

El vídeo de Camilo Andrade - Parte 1/4

Camilo Andrade era un tipo de poco carácter, callado y dubitativo. No superaba los 60 kilos y el metro y medio de estatura. En pocas palabras, era casi invisible.

Trabajaba como asistente de cámara en Canal 7 ATC hacia fines de los años ’80, y lamentablemente para él, el ambiente artístico no era su lugar. De bajo perfil -y también bajo de estatura-, Camilo estaba sentenciado a no existir en ese contexto donde el protagonismo y la exposición son indispensables para la subsistencia.

Por más que en el fondo de su alma lo deseara, Camilo no podía superar su techo laboral. Llevaba años haciendo lo mismo, ganando una miseria, y boyando de un programa a otro en la medida que salían del aire por falta de rating. Nadie se animaba a decírselo en la cara, pero tras bambalinas se comentaba que donde Andrade iba con sus cables y enchufes, no cabía el éxito.

No obstante ese karma que lo acompañaba en cada acto de su vida, Camilo no se resignaba a ser por siempre una sombra. El despegue tenía que llegarle pronto… había cumplido los 42 años, y a esa edad, tenía amigos de su camada que ya eran directores o productores.

“Alguna se me tiene que dar!”, se repetía para adentro cada vez que sus superiores –en realidad, todos- le ordenaban algo de mala manera. Pero no era más que una frase, apenas un vano intento de forjarse una ilusión, una inútil reflexión interior para soportar ese día a día que sabía inexorable…

- “¿Andrade, sos sordo… cuándo van a estar listos los tableros para la iluminación de la toma de exteriores que te pedí?... No tenemos todo el día, ponele ganas, vamos, vamos!!”

Una vez más -entre miles que recordaba-, su jefe lo volvía a tratar como a un perro delante de todos sus compañeros. Pero, ya ni lástima le tenían, le habían perdido todo respeto y hasta festejaban los insultos que recibía, como si los mereciera.

Aquella tarde, Camilo estaba destruido. No aguantaba más… Pero no podía renunciar, porque sabía que iba a ser muy difícil que le dieran trabajo en otro lado. No sabía qué hacer… Fue cuando, camino al taller, escuchó esa conversación que le cambiaría la vida…
- “¿Estás seguro de lo que decís?... ¿Qué hay una cinta prohibida de uno de los almuerzos de la señora Mirtha?... ¿De dónde sacaste esa historia? "

- “Te digo que sí!!... Que es cierto, y está en algún lugar de este canal!... Algunos dicen que es un mito, que el vídeo no existe. Otros dicen que está perdido, que se extravió entre tantas latas… Pero yo sé que no es verso, que lo prohibieron los de arriba, que es algo grosso, nene!... Hasta donde pude averiguar, la señora había invitado al programa a un tal Ferrante Kramer, un escritor peruano, y parece que hizo o dijo algo inconveniente para la época…. Tenés que remontarte a esos tiempos, los años ’70, no se podía hablar, había censura… Vos sos muy pibe, nene, pero la cosa era así!”…

- “Pero si ella nunca dijo nada de que le hubieran prohibido un prog…”

- “Mirá, nene, me da lo mismo si creés o no!... No te tendría que haber dicho nada!”

La puerta del taller se abrió de pronto, y sorprendió a Camilo…

- “Y vos qué hacés acá, Andrade?”, le espetó quien hacía instantes desplegara la increíble historia de la cinta de la Chiqui… "… Estabas parando la oreja?”….

- “Esteee, no, González… Me mandaron a armar los tableros de Querubines en Capilla… Esteee… Iba a entrar cuandooo….”

- “Bueno, dale, dejate de sanata y pasá, que con lo lento que sos, los pibes se van a quedar sin ese programón tan divertido que hacés, ja, ja, ja!!”, vociferó, mientras se alejaba con un gesto burlón y desagradable.

Detrás de González, se retiró un morocho que lo miró también con desdén. Camilo quedó solo en el taller…

“Ya se me va a dar una buena”, repitió por enésima vez en el día, y de pronto recordó aquel nombre: “Ferrante Kramer”. Como si se tratara de un impulso, Camilo sintió la irrefrenable necesidad de saber más de él….

Parece ser que así como “la plata llama a la plata”, el “fracaso llama al fracaso”…

Continuará…

16 mayo, 2010

La historia del medio hermano de Brizuela Méndez - Útima Parte

Ante la sorpresa de todos, Brizuela les hizo saber qué le pasaba con las minas...

- “Estoy repodrido!!... Me siento usado!... No sé si me podrán entender!”, y se despachó con un rosario interminable de lamentos y confesiones acerca de sus relaciones tantas mujeres.

Consumado su descargo, Dobetti, más fastidiado aún que antes, arremetió nuevamente contra Brizuela…

- “Pero a vos quién te entiende, hermano... No querés que encima las minas te garpen??”.

Fue entonces cuando a Ferreyra, el que más luces tenía, pareció alcanzarlo una idea, de esas que escaseaban en ese antro:

- “Che, Gris!!... Y si les cobrás?”, dicen que le sugirió a Brizuela.

Eran otros tiempos, y un hombre que le sacaba plata a una mina no era bien visto; algunos admiraban a los tipos así, pero hay que entender que la mayoría los desdeñaban porque los consideraban vividores y miserables.

No obstante, en la Fundación, esa ley no era válida... Si algo escaseaba más que el dinero era la decencia.

Aquellas palabras de Ferreyra dejaron en todos los presentes un dulce sabor, como néctar. Incluso en Brizuela, que por primera vez sintió que su padecimiento genético iba a servirle para algo más que las burlas y pullas que acostumbraba escuchar: “Cebra”, “Medianoche”, “Biznique” o “Código de barras”.

A partir de ese día Ricardo Brizuela fue un héroe para la Fundación. Cuando la plata faltaba, allí estaba Brizuela con su billetera para pagar la luz, el teléfono, o su habitual bandeja de churros rellenos con dulce de leche.

El negro se había convertido en un titán, en un salvador que llegaría a dar hasta su vida para evitar el colapso económico de la institución... Así fue. Brizuela falleció fatalmente de un infarto de escroto en plena faena de salvataje, atendiendo a una vecina del barrio.

Doña “X”, así llamaré a mi entrevistada de hoy para preservar su honra y buen nombre, me relató de esta manera lo sucedido aquel día, años atrás: “… Fue una de mis peores experiencias con un hombre, fue horrible!!... Y de alguna manera me siento culpable de lo ocurrido por haberlo exigido tanto al pobre Brizuela... Yo siempre fui insaciable, quería más y más!!, y agregó que “Nunca olvidaré la impresión que me dio verlo estallar en mi interior”.

Luego de conversar unas palabras más, las lágrimas se apoderaron de la señora y debí terminar el diálogo abruptamente. El recuerdo de Brizuela muerto, su imagen destrozada, fueron demasiado para la mujer. No era ya la jovencita alocada de aquellos tiempos, peinaba canas, y se quebraba fácilmente…. Aún a ella –la atorranta del barrio, como solían llamarla- le resultaba difícil rememorar lo vivido. Hasta yo, debo confesar, también me sentí profundamente conmovido.

Cuando la acompañaba hasta la puerta me retrasé unos pasos y la pude apreciar mejor...

Aún con sus años, aquella mujer todavía guardaba una figura increíble; estaba francamente muy buena. Fue en ese instante que decidí adelantármele, y franquearle la salida.

Estuve así un rato, sin decirle palabra, sólo mirándola, esperando el cachetazo. Pero no sucedió; por el contrario, me susurró al oído: “Sabés, nene, vos me hacés acordar mucho a Brizuela”. Y volvió a quebrarse a mis pies….

FIN

25 abril, 2010

La historia delmedio hermano de Brizuela Méndez - Parte 1/2

Homenaje al gran locutor y pionero de la TV argentina, Guillermo Brizuela Méndez, fallecido el 1º de setiembre de 1997. Una historia imaginaria de la Fundación Ferrante Kramer, con amor y respeto...

Por Casimiro Arenas, biógrafo del Peruano Dorado

La historia de hoy es muy especial porque es de esas que te dejan un gusto raro en la boca, un sabor diferente... No sé cómo decirlo. Quizás la mejor forma de explicarlo sea a través de mi relato, al menos eso espero.

Ricardo Brizuela, fue uno de los co-fundadores de la Fundación Demian Ferrante Kramer. Y era medio hermano del “negro” Brizuela Méndez, un afamado conductor radial y televisivo de la década del ’60.

Le decían “el gris”, ya que no era negro como su hermano el locutor, ni blanco como su madre. En su caso, la combinación no se había dado pareja como acostumbra hacerlo la naturaleza, sino de una manera notoriamente caprichosa: Brizuela tenía algunas partes de su cuerpo “oscuras como la noche”, y otras blancas “como la nieve”.

Y si bien intentaba siempre ocultar esa rara especie de vitíligo o afección tan particular de la piel, su profusa actividad sexual en Villa Martelli y alrededores habían sacado a la luz su secreto... Las mujeres deliraban de placer al ver a este fenómeno bicolor; Brizuela gozaba de gran prestigio por sus probadas dotes físicas y sus genitales particularmente contrastados.

Por aquellos días la Fundación DFK estaba en sus comienzos... Y como era de esperar, a sus miembros les sobraba voluntad, pero les faltaba dinero para llevar a cabo su obra: ingresar a Demian al hall de los famosos de la literatura moderna, aunque no tenían ni idea de cómo hacerlo.
Lo único que hacían era organizar rifas que terminaban en rotundos fracasos económicos – de mil números vendían dos, y uno de ellos resultaba ganador -, kermeses a las que asistía gente que quería jugar de fiado, o loterías con pozos tan miserables que los que ganaban decidían no cobrar porque no se justificaba ir hasta el primer piso de la sede donde se hallaba ubicada la caja.

Fue entonces que sucedió lo que resultó ser un golpe de suerte para la institución. Una de las “amantes” del gris Brizuela se apareció en medio de la Fundación a los gritos, reclamando por la “falta de atención” de éste... La realidad era que Brizuela no podía con todas; lo suyo más que placer se había convertido en un trabajo de negro (o en “gris”, mejor dicho).

- “No puedo, nena!!.... Mañana te llamo, mañana! ¿Estamos?”, le respondió.

Dobetti, Rouco y Ferreyra, consocios de la Fundación, no entendían nada y lo miraban como diciendo: “Dios le da pan a quien no tiene dientes”. No obstante, con el paso de los meses la cosa no mejoró... Fue empeorando progresivamente con más negativas de Brizuela, que incitaban y provocaban al grupo. La admiración y el desconcierto iniciales de Dobetti, Rouco y Ferreyra, finalmente habían devenido en bronca hacia su persona.

Una tarde, Dobetti no aguantó más y se le fue al humo…

- “Pero qué te pasa, che??.... No te gustan más las minas?”, le gritó.

Y aquella pregunta, por la que cualquiera hubiera apostado a favor del comienzo de una trifulca, terminó siendo todo lo contrario. Todos se sorprendieron ante la respuesta de Brizuela…

Continuará…


09 abril, 2010

Allende la cordillera... La reconquista - Ultima Parte

A instancias de Ferreyra, Dobetti se encargó de contratar y hasta financiar de su bolsillo una especie de “tour” a caballo, muy habitual por esos lares... “Querés ser alguien en la Fundación, Sandro, se le escuchó decir a Artemio,... “Bueno, financiate esta campaña y vas a ser mi escudero!”.

En 5 días y 4 noches, y guiados por un grupo de expertos, harían la travesía desde Uspallata hasta el Valle de Los Patos, el límite internacional con Chile. Allí serían recibidos por un grupo de baqueanos chilenos que les proveerían de nuevos equinos para seguir la travesía en tierra trasandina hacia La Lagunita.

Pero el plan de Artemio -quizás alucinado por la gesta del Libertador San Martín- a esa altura mostraba ribetes descabellados.

- “Una vez allí, no vamos a entregar los caballos a nadie, seguiremos con los mismos animales hasta Valparaíso. Nos desviaremos unos kilómetros antes de la frontera... No vamos a entrar legalmente a Chile, lo nuestro va a ser un operativo comando secreto. Nadie va a saber de nosotros!”

La travesía se desarrolló tal como lo había planeado Ferreyra. Salieron de Uspallata en grupo; eran 10, en total: Ferreyra, Dobetti, Penetieso, Vergatiesa, Rizzi, Aguirre Caspa, Madia, Losasso, Libarola e Isabel, la hija de Liberatti, que se sumó a último momento: “Yo quiero vengarlo al viejo!”, afirmaba, aunque todos sabían que el motivo era Losasso, con quien se aseguraba, mantenía un tórrido romance.

Como a los 5 kilómetros del límite con Chile, Artemio daría la señal convenida. En ese momento, todos se desprenderían del guía argentino, y seguirían viajes solos hacia un camino secundario que, según Ferreyra, estaba “... Poco vigilado, no pasa nadie por allí”...

Estaba anocheciendo, cuando los diez valerosos jinetes se separaron del instructor del tour. Había llegado la hora de la verdad…. Al galope, y riéndose como chicos traviesos, el grupo seguía a su líder, Ferreyra, cual si fuera el Libertador, Don José de San Martín. No hay registros de aquella jornada; pero si alguien hubiera podido sacarles una foto, no dudaría en afirmar que sus caras tenían dibujada la sonrisa del triunfo.

Casi en la oscuridad, se los vio alejándose en dirección incierta hacia Chile. Eran un solo cuerpo, y una sola voz: “Por Ferrante Kramer, carajo!”.

En algo tuvo razón Ferreyra cuando dijo que el camino alternativo estaba “ .. Poco vigilado, no pasa nadie por allí”. Los 10 fueron encontrados por un grupo de Boys Scouts de una organización local de Las Tejas, un pequeño pueblo chileno. Estaban casi congelados, sin alimentos ni agua que beber. Habían transcurrido casi 2 días desde que se desprendieron del guía…

La directora de la entidad scout, Esther Guevara Valdez los atendió con una dedicación digna de elogio: “Quién no haría algo por un semejante, no?”, afirmaría a la prensa.

No obstante la atención recibida, todos querían marcharse del lugar... Casualidad o no, el nombre de la anfitriona del lugar llevaba uno de los apellidos de “Jara Valdez”, el enemigo de Liberatti por el que habían ido a librar batalla, y de “Guevara”, el del muchachito que hacía unos días se había asociado a la Fundación...

El clamor de Ferreyra y compañía fue escuchado, y todos fueron embarcados en un micro de la compañía, a la sazón, también llamada “Jara Valdez Transportes”...

- “Pero todo se llama Jara en este lugar!!!”, se escuchó vociferar a Artemio antes de salir. Casualidad o no, a bordo del micro, una hermosa azafata, identificada mediante un pin plástico como “Analía Rilo Valdez”, convidaba al grupo con café y unos exquisitos alfajores “Marsopla”... “Hecho por manos chilenas, como en tu casa”, rezaba un slogan impreso en la caja.

De más está decir que nadie probó bocado ni tomó nada durante todo el viaje…

Finalmente, Artemio y su trouppe salieron de Chile como querían. Pero una denuncia por robo los estaba esperando en Argentina. Todos quedaron detenidos por más de 3 meses; pudieron zafar de ser procesados gracias a la actuación de un abogado “amigo” del gordo Dobetti.

Pero a su regreso a Villa Martelli, las cosas no serían iguales.

- “Tomamos el mando de la Fundación porque los dábamos por muertos!”, sentenció Rilo Guevara, elegido presidente, por aplicación de lo establecido en una cláusula de “acefalía” que nadie conocía que existiera en el estatuto.

No solo la gesta reivindicatoria de Demian en el exterior había fracasado. También habían perdido el fortín de Martelli hasta las siguientes elecciones de autoridades, y en buena ley.

Solo había una forma de recuperar el terreno perdido… Y como siempre, nadie tenía ni la más puta idea de cómo hacerlo.
FIN

23 marzo, 2010

Allende la cordillera... La reconquista - Parte 3/4

- “El plan es simple, muchachos...”, afirmó Artemio, con una seguridad inusual... “..: Si San Martín lo hizo alguna vez, por qué nosotros no?, interrogó retóricamente al grupo, y prosiguió... “El general ya liberó al pueblo peruano una vez, hace casi 200 años... Bueno, hoy nos ha llegado la magna hora de liberar al Peruano Dorado!”

Todos pensaron que Ferreyra se había vuelto loco. En el barrio rumoreaban que había dejado de tomar los medicamentos porque le producían “impotencia”, que últimamente se lo veía raro y muy irascible...

- “Decime, Sandro, y pará de lagrimear...”, ordenó Artemio... “Seguís teniendo la carpa con la que tu hermano Elvio se iba de camping con sus amigos?”...
- “Esteee, sí, jefe, la tengo... Para qué la quiere?”...

- “Tiempo al tiempo... Soy yo el que hace las preguntas; vos limitate a contestar!”, replicó, dando muestras claras de que era el líder de facto…

No obstante la falta de legitimidad de su investidura, nadie cuestionaba a Ferreyra. Todos, sin excepción, estaban a la espera de la pregunta que le tocaría a cada uno. Así, Artemio se fue despachando con Penetieso, Vergatiesa, Rizzi, Losasso, Madia y compañía, requiriendo camperas polares, mantas, escopetas de caza, matamoscas, sevillanas, binoculares, brújulas, Fuji Vape, scrabel, lámparas de noche, linternas, y cuanto elemento de campaña se pueda imaginar.

El tema estaba más que claro. Pensaban reivindicar el “honor” del Peruano Dorado “allende la cordillera”.
Chile era el país de destino, y Valparaíso el lugar de la batalla. El enemigo, uno solo: Patricio Jara Valdez....

- “Vamos a tomarle por asalto la Fundación Ferrante Kramer en Valparaíso, y cuanta empresa tenga ese chileno garca!”, bramó Ferreyra.

Y lo suyo, más que xenofobia o racismo, debía interpretarse simplemente como lo que era: “Amor incondicional por el Peruano y su obra, defensa vernácula...”.
Se encontraban en juego más de 30 años de historia de la entidad en Argentina; y con ello, Villa Martelli, la literatura latinoamericana, y tantas otras causas -perdidas, casi todas- que rodearon a Demian a lo largo de su vida.

No sabemos bien la razón, pero un fervor patriótico inusual se apoderó de aquel grupo de sesentones que, más allá de no tener necesidad de demostrar a esa altura nada a nadie -en realidad porque jamás tuvieron nada que mostrar-, al grito de “Por Ferrante!”, comenzó a cargarse al hombro los pertrechos de guerra que Artemio iba repartiendo uno a uno.

Dobetti, quien más tenía que probarle al grupo fue el que se ofreció para bancar la odisea: “Yo me encargo de sacar los pasajes para todos, tengo un amigo en una empresa de micros, despreocúpense!”, dijo, asombrando a todos por su generosidad. Aunque cada vez que el gordo Dobetti pronunciaba la palabra “amigo”, se les dibujaba una sonrisa socarrona...

El plan de Artemio se estaba cumpliendo al pie de la letra. Como lo había ideado, irían con el micro hasta Uspallata, y de allí pasarían a Chile, a caballo, como lo había hecho el General San Martín.... “Vamos a quedar en la historia, vamos a entrar a Chile de a caballo!!... En avión lo puede hacer cualquiera!”, se jactaba de decir a cada momento.

En aquellas circunstancias de mesianismo desatado, la salud de Artemio era todo un tema para el grupo.... No sabían qué pensar... O era un genio de la estrategia y la logística, o un “logi” todo terreno.

Continuará…

14 marzo, 2010

Allende la cordillera... La reconquista - Parte 2/4

- “Pará, pará, Artemio!”, bramó Dobetti, “... Qué querés hacer?... Mirá que yo no quiero terminar como mi hermano Elvio!... Yo a Demian lo quiero, y lo voy a defender donde me encuentre... Pero dar la vida?... No te parece mucho?”.

Ferreyra le clavó los ojos al gordo. La imagen de Elvio Dobetti, fundador de la entidad, se le vino a la cabeza... “Elvio era medio raro, pero tenía unos huevos!”, pensó, y se le largó con todo a Sandro...

- “No hay lugar para mariconadas!, sentenció, y dejó de mirarlo.... “Si no estás dispuesto a participar de una gesta heroica reivindicatoria de la honra del Gran Ferrante Kramer, allá está la puerta, te podés ir... Pero antes, haceme un favor, renunciá a la Fundación...”, dijo con tono severo...

Rizzi, Aguirre Caspa, Penetieso, a los que se habían agregado Vergatiesa (primo de Penetieso), Libarola, Madia y Losasso, se quedaron mudos. Jamás alguien se había dirigido a un socio con tanta autoridad como Artemio a Sandro. Sin duda, se pergeñaba un nuevo “líder” en la Fundación. Un referente al cual seguir en tiempos difíciles como los que todos sabían que se avecinaban.

Señales de asentimiento, y enérgicos “Así se habla!", como el de Madia, hicieron de aquel momento algo mágico como pocas veces se había vivido en la Fundación...

- “Disculpame, Artemio”, se le escuchó decir a Dobetti.... “Me dejé llevar por un impulso cobarde!”.... “Si se trata de enfrentar al enemigo por la causa del Peruano, contá...”, dijo, “... Cuenten conmigo”, ratificó pluralizando, siguiendo con la mirada a cada uno de los presentes.

- “Grande, Sandro!”... “Vamos, macho, carajo!”... Las alusiones eran señales claras de confraternidad para quien -todos sabían-, vivía perseguido por el fantasma de la homosexualidad de su fallecido hermano Elvio....

- “Gracias, por comprenderme”, devolvió el viejo Dobetti, al tiempo que le encajaba un afectuoso beso en la mejilla a Ferreyra, muy cercano a la comisura de sus labios.

Artemio lo sacó de lado rápidamente, al grito de... “Bueno, bueno, a trabajar!”... “Basta de sentimentalismos. Estamos todos más unidos que nunca!... No es así, Sandro?”...
- “Sí, Artemio....”, exclamó, “... Ah, muchachos.... Les dije alguna vez que los quiero mucho?”, agregó, entre lágrimas...

Todos se miraron entre sí. El fantasma de Elvio parecía visitarlo muy a menudo....
Continuará....

27 febrero, 2010

Allende la cordillera... La reconquista - Parte 1/4

Con Liberatti cumpliendo prisión domiciliaria, Jara Valdez estaba satisfecho (Ver: Patricio Jara Valdez, la amanaza trasandina). Su demorada venganza había calado hondo en la Fundación Ferrante Kramer.

Y no solamente había dado cuenta de su presidente... Varios de sus integrantes se encontraban analizando el retiro, dada su cercanía con el ángel caído; no querían que la mierda les pegara de rebote. En síntesis, una excelente cosecha para un plan pergeñado durante años por el chileno.

Mientras tanto, un joven, chileno también, solicitaba ante la Fundación su afiliación como socio de la Entidad. Se llamaba Marcos Rilo Guevara. Tímidamente, la denominada más tarde “Sangre nueva”, se hacía presente en la Entidad, provocando la previsible reacción de los capitostes históricos.
Artemio Ferreyra, piloto de tormentas de todas las épocas, había tomado el mando de la organización señera del Peruano Dorado, y a regañadientes aceptaba la entrada de esa nueva gente, vaya uno a saber mandada por quién.
Porque Rilo Guevara no fue el único.... Poco a poco, otros muchachos como él, de inocente apariencia y “tonada” muy particular, se fueron haciendo lugar en la Fundación, dejando a los “viejos” en minoría... En el mejor de los casos, en un virtual empate.

Fue Saverio Penetieso, el escribano de la Fundación quien puso en evidencia aquella tarde lo que ya muchos sabían pero ninguno quería sacar a luz....

- “Muchachos, préstenme atención, por favor”, dijo ... “Quiero hablarles de un tema importante.... ¿No ven ustedes lo que está pasando acá adentro?”, increpó a Ferreyra, Dobetti, Rizzi y Aguirre Caspa, que seguían jugando a los naipes como si nada...

- “Sí, Saverio, nos damos cuenta... Qué te creés, que somos boludos?... Pero, qué querés que hagamos??”, asintió Aguirre Caspa, sin siquiera dirigirle la mirada.... “Pero no te preocupes... Somos pocos ahora para encarar este asunto seriamente. Si se nos suman algunos socios más, vamos a pintar todo... La Fundación va a volver a estar inda, como en los viejos tiempos...”, agregó, al grito de “Truco!”

- “Pero,... De qué pintura me hablás, tarado!!”... “Te estoy hablando de la oleada de chilenos que nos está tomando por asalto la Fundación!”... “Desde que Walter está preso en su casa, nos están invadiendo... Nos están corriendo, nos van a sacar de este lugar que es nuestro y que construimos con tanto esfuerzo!”, bramó Penetieso.

Si bien había algo de razón en su prédica, lo cierto era que Penetieso hacía funcionar la Escribanía dentro de las instalaciones de la entidad; si “La nueva sangre” seguía ganando espacio, él sería uno de los primeros en tener que cederlo.

Rizzi reaccionó a la arenga de Saverio: “Che, no se hagan los boludos!... Saverio tiene razón. Fijate!.. Hace 3 días vendí el último café... Nadie compra nada. Estos chilenos se traen un termo con bebida, sánguches que hacen en la casa... Son gasoleros, hermano!... Si sigo así voy a tener que cerrar el bufete, que me parece que es lo que ellos quieren!”, se confesó.

Nadie era ajeno a eso. Todos lo sabían. Estaban en la cuenta regresiva, solo era cuestión de meses... O semanas.

Fue en ese momento que Sandro Dobetti, al que no se le caía una idea ni a palos, dijo algo que sonó como canto de sirenas:

- “Este Jara Valdez, no... El que lo cagó a Walter, no es que tenía una Fundación como ésta en Chile?...
- “Muchachos”, dijo Ferreyra, “... Creo que hay una forma de revertir este final anunciado. La Fundación DFK de Argentina no va a sucumbir al arrebato de unos transnacionales ambiciosos!... Vamos a defender nuestro patrimonio histórico!!”, rugió como un león herido.... “Tengo un plan, y lo vamos a hacer, aunque en esto se nos vaya la vida. Patria o muerte, carajo!”, agregó con inusual furia y los ojos desorbitados...

En las caras de los pocos presentes se dibujó el terror...

Continuará....