05 febrero, 2007

"Sucio Santa Claus"... Una historia de Navidad

A mediados de los ’90 el panorama de la Fundación Demian Ferrante Kramer era patético. Parecía una institución devastada por el tiempo, la desidia y la indecencia. Pero lo peor de todo no era el estado edilicio de la sede; lo más vergonzoso se reflejaba en la falta de preocupación de sus miembros, un grupo de vagos acostumbrados al fracaso permanente y a la dádiva inmerecida.

Nadie hasta hoy se puede explicar el porqué del cariño de la gente por aquel nido de ratas. Sin embargo, cierto halo de prestigio barrial atesorado a lo largo de los años sin causa aparente (nunca la entidad había hecho nada notable), sumado al desconocimiento de las reales actividades de la institución (en la práctica no hacía absolutamente nada), parecerían ser las respuestas a ese manto protector generado alrededor de la Fundación, que cual escudo guerrero funcionaba de maravillas en situaciones límites.

Conocedores de la situación, Liberatti y compañía especulaban siempre con “La salida milagrosa”. “Los boludos proveerán” era, puertas adentro, la frase de cabecera con la que el presidente se despachaba cada vez que se encontraban al borde de la quiebra. De ahí que se los viera tan tranquilos aquella tarde calurosa de verano del ‘94, jugando a los naipes, semidesnudos, y transpirando como chivos.

No tenían siquiera un ventilador. Apenas agua de la canilla, media botella de vino rancio, galletas marineras con gusto a humedad, y algunas facturas que habían comprado gracias a las donaciones que hacía la gente durante la semana. Habían vendido hasta los pocos muebles de la Fundación; la máquina de escribir con que, se decía, Ferrante Kramer había escrito su Biblia Peruana, y una pieza de culto: un ejemplar del disco sobreviviente al incendio del estadio de Loussiana, donde Demian tocaba el piano junto a Duke Ellington.

Lo único que había quedado era un vídeo que nadie había visto jamás, de un tal Steve McLogan. Era del sello “Happy Yena Vídeo”, y el título de la película parecía interesante: “Dirty Santa?” (1). Pero, no obstante el hallazgo, el tema pasaba por otro lado... “Dónde conseguir un video reproductor y un TV para verlo”

Excitado por el descubrimiento, y motivado por algunas fotos de niñas con poca ropa que ilustraban la caja del VHS, Santibáñez, el más joven del grupo, se ofreció para conseguir ambas cosas. “Yo las consigo, no se preocupen”, dijo al grupo con aire seguro... Sucedía que Santibáñez se movía a una mina que vivía a dos casas de la Fundación, y daba por sentado que le prestaría lo que precisaban.

“¡Cuánto hace que no vemos una peli, no!??”, exclamó mirando con picardía a sus compañeros... Y salió como rayo a lo de su hada madrina, dispuesto a lograr su objetivo.

“Santibáñez, carajo!”, bramó Liberatti medio borracho cuando lo vio entrar con los dos aparatos al hombro y pidiendo ayuda.... “Vamos, mierda”, repitió un par de veces... Los cuatro iban a ver una película, y gratis!!... Daba pena ver con qué poco se conformaban...

Pusieron el videocasete y la sorpresa fue mayúscula cuando vieron de qué se trataba: “Steve McLogan presenta a Demian Ferrante Kramer en ....”, y aparecían minas en bolas, jadeando, bebiendo, tomando merca, en posiciones increíbles... Una degeneración!. Y entre todo ese quilombo, el Coloso, en uno de sus más grandes descensos morales: estrella del porno estadounidense (Ver “Miseria y vergüenza en SALT Lake City en el Blog de Demian: http://ferrantekramer.blogspot.com/).

Los cuatro que presenciaban el vídeo no podían creer lo que estaban viendo. “Es el Maestro, no lo puedo creer!!”, gritó Liberatti. “Cómo pudo haberse quebrado de esa manera”, balbuceó asombrado Santibáñez.... “Lo ves una vez y no querés verlo más”, agregó consternado Suárez Vieyra, cuarto vocal suplente.

Las exclamaciones de los cuatro consocios, que a ciegas parecían ser un claro reproche a la persona de Ferrante, no eran tales. Por el contrario, respondían a que no pensaban que el Maestro tuviera más dotes que las literarias... Las generosas dimensiones de los genitales de Demian humillaban al más pintado....

“¡Pero cómo puede ser que estemos viendo esto sin hacer nada!!", se oyó bramar súbitamente a Suárez Vieyra, quien harto de sentirse avergonzado se abalanzó sobre el televisor y lo apagó. “Basta muchachos, reaccionen!”, ordenó. “¿Qué carajo estamos haciendo en esta casa?... ¿Este Ferrante nos toma por boludos??... Estamos defendiendo a un monstruo, no se dan cuenta!!... Esto no puede seguir así!”, agregó claramente indignado.

Sucedía que todo tenía un límite, incluso para esa gente... Hay veces en que la virtud se hace presente aún en los que menos imaginamos. No obstante, allí estaban los cuatro, dispuestos a revertir la situación.

Y no les fue tan mal. Las cuentas de la Fundación por primera vez en su historia dieron un vuelco favorable. Más de $ 90 (dólares; eran épocas del uno a uno) en tan solo un mes. Y todo gracias a ese vídeo y a la buena voluntad de la gente de Villa Martelli que lo alquiló para ver el trabajo de Ferrante Kramer, su hijo adoptivo.

Se cuenta que, en Martelli, Ferrante ya era un hombre respetado por el mito que lo rodeaba. Pero después de aquel vídeo, sería respetado mucho más, tanto por hombres como por mujeres de toda edad.

Y hubo hasta un chascarrillo que se acuñó a la luz de aquel suceso. La gente de Martelli decía que en lugar de escritor, Ferrante debió de haber sido bombero, en clara alusión a su terrible manguera.

(1). Originalmente se llamó "A que no sabés que te trajo Papá Noel", con guión del propio Demian. Se trató de un producto destinado exclusivamente a la comunidad hispana de los Estados Unidos.

2 comentarios:

Carlos Santana dijo...

yo bajé de kazaa un trailer de Sucio Santa Claus... ¿donde consigo la pelicula?

Boris Carloff dijo...

Yo tengo la pelicula. Es el trailer repetido en forma ininterrumpida 21 veces. Si queres te la paso contactame a:

bcarloff@ferrantekramerfan.com.cz

Saludos

Boris