04 febrero, 2007

Las Olimpíadas Ferrante Kramer

“Todas las figuras con trascendencia social deben poder colaborar con un fin solidario dentro de las comunidades en las cuales se desarrollan”

Ése fue el pensamiento que acuñó Alcides Rivarola una mañana de setiembre de 1981, mientras regaba los malvones del patio de su casa, en el corazón de Villa Martelli.

Alcides, un ferviente defensor de las actividades solidarias, era recordado en la zona por haber encabezado distintas gestiones tales como el reparto de claveles el dia de la madre en la plaza de Martelli en 1974, la protesta contra el cierre del vacunatorio de la Av. Mitre en 1975, la repartija de chocolate con churros en la plaza de San Martín el día del niño en 1977, en fin, todas acciones fuertemente ligadas al bien común de la población.

A fines de 1980, Rivarola renunció –por diferencias internas con la cúpula directiva- a su cargo de tesorero de la Sociedad de Socorros Mutuos de Villa Martelli. Esto le había provocado en cierta forma un vacío. La SSMVM, le brindaba una estructura administrativa y operativa relativamente sustentable para implementar sus tareas solidarias.

La necesidad de ayudar al prójimo, lo tentó a buscar nuevos horizontes. Esto sumado al pensamiento indicado al principio de esta nota, comenzaron a hacer efervescencia en la cabeza de Alcides. Era necesario buscar una entidad en la zona para poder desplegar su arsenal de actividades sociales.

¿Dónde pudo haber depositado el destino a Alcides?

Si querido lector. Adivinó. El 4 de diciembre de 1981, Alcides se entrevistó con Walter Liberatti. Quería acercar una propuesta totalmente renovadora.

Ustedes recordarán el pánico de Liberatti frente a mesiánicos planes de difusión de actividades de la Fundación DFK. Básicamente, relacionadas al pobre (por no decir paupérrimo) resultado obtenido en ocasiones anteriores (¿hace falta recordar el museo, la universidad, la estatua, etc.?)
Este sentimiento, sumado a que Walter estaba preparando un viaje a Lobos, su pueblo natal para pasar el fin de año con su familia, hicieron que Alcides expusiera su plan social casi sin interrupciones por casi una hora.

Rivarola, para poder establecer argumentos que fueran aceptados por la Fundación DFK, había investigado sobre la vida del Coloso de Tumbes. Se cree que no encontró ningún dato verdaderamente “de peso” pero con la certeza de que los integrantes de la Fundación tampoco lo tendrían, inventó un "costado deportivo” de Demian. A partir de esto y de la posibilidad de mostrar Ferrante Kramer como un excelente deportista -que habría practicado a lo largo de su vida toda clase de deportes- se animó a presentar a Liberatti un plan para desarrollar

"La 1º Olimpíada Ferrante Kramer"

Con esto, Rivarola buscaba convertir a la Olimpíada en una referencia deportiva y cultural de la zona. El fin social estaba relacionado a que la inscripción a las distintas disciplinas estaba dado con el aporte de un libro o un alimento no perecedero.

Al no pedir plata para la organización, y con la certeza de que una mancha más al tigre no afectaba la reputación de la Fundación, Liberatti dio su bendición al proyecto. Años después, Walter nos confesaría que en ese momento, le corrió una gota de sudor frío por la espalda, sin tener claro el porqué.

Rivarola contactó a un ex compañero suyo del Rotary Club de San Martín, Ofir Wassmann, quien supo trabajar en los años 60 en Casapueblo, el hotel en la costa uruguaya, propiedad del reconocido artista plastico Carlos Paez Vilaró. Para que desarrollara el isologo de la olimpíada (Por su contacto con el famoso rioplatense, Alcides pensó que Ofir tendría conocimientos de arte. Nunca supo que Wassmann trabajó durante años en la cocina del hotel de Punta del Este).

“Volá…dejate guiar por tu corazón”, fue la consigna de Rivarola. Lo que Wassmann devolvió no convenció mucho, pero en fin, ya estaban lanzados y no había tiempo para arrancar con otro diseño.

El tema del logo fue menor con respecto a todos los embates que tuvo que sortear Alcides hasta el día que tuvo listo todo el papelerío para la inscripción en la Secretaria de Deportes y Medio Ambiente de la Provincia de Buenos Aires.

Distintas sedes, seguros de vida, cobertura médica, provisión de agua potable, premios, trofeos, menciones de honor, cobertura policíaca, puestos de panchos habilitados por bromatología, venta de merchandising, etc. Un verdadero “Elefante Blanco”.

Pero finalmente lo consiguió. Obtuvo algo de ayuda de varios integrantes de la Fundación DFK, y se puede decir que armó algo bastante ambicioso: Si todo salía de acuerdo a lo planeado, la Olimpiada Ferrante Kramer sería la movida deportiva/cultural mas importante del siglo en Latinoamérica.

- 2 días de duración
- 4 sedes y 12 subsedes
- 467 disciplinas entre las cuales, además de los deportes tradicionales se destacaban alpinismo, deportes extremos, rally, carrera de sulkis y pentatlón con posta. Desde lo cultural, dibujo, pintura, grabado a buril, poesía, cuentos cortos, cuentos largos, novela, cortometrajes, largometrajes, etc.
- Se preveía tener 6500 inscriptos, lo que permitiría recolectar aproximadamente 3500 libros y un poco mas de 1.5 toneladas de alimentos no perecederos.
- Se cursaron invitaciones de prensa para 412 medios en todo el mundo.

Aquí es donde los biógrafos de la época no se ponen de acuerdo. Este es el momento en el que los historiadores no encuentran un motivo sustentable para explicar el porque del resultado de esta faraónica actividad.

Es aquí donde vuelven a surgir voces detractoras del peruano dorado que mofándose, aducen su carácter de “mufa”, insistiendo con el fracaso premeditado en toda aquella actividad que esté relacionada con Demian.

El hecho es que solo hubo 12 inscriptos. Esto llevó a los organizadores, en un verdadero “manotazo de ahogado” a repetir las inscripciones en otras categorías, para generar “volumen de inscriptos”. De esta forma, cada uno de los participantes actuarían en al menos 18 actividades (el tiempo físico no daba para más, los concursantes solo podrían descansar 2 horas y media durante las 48 horas que duraba la Olimpiada) lo cual consolidaba participantes en 216 categorías.

Era una solución de remiendo, pero solución al fin. Más allá de eso, Alcides comenzaba a preocuparse.

La preocupación de Rivarola llegó a un punto cúlmine, cuando el equipo de la Sociedad de Fomento de Villa Martelli, integrada por 8 participantes, capitaneados por el conocido Derek Kuipers, (un inglés recordado en la zona durante décadas por su caballerosidad e hidalguía) se retiró de la competencia por considerarla poco seria).

Esto hizo que el sueño de la olimpiada Ferrante Kramer se desplomara de la noche a la mañana.

Y de aquí en más, historia conocida. El día de la olimpíada Rivarola no se hizo presente en el acto de apertura. Liberatti comenzaba a sentir una vez más ese escozor del fracaso. En dicho evento solo se encontraban él, Duilio Rivera (bufetero de la Fundación), Marcelo Ronile (dueño del almacén ubicado frente a la Fundación), Hector Hermida (del diario La Voz de Martelli) y Santiago Orza (socio de la Veterinaria de la zona).

El día terminó peor de lo que había empezado, ordas de policías, camilleros, choferes de ambulancias y dueños de puestos de panchos y gaseosas, en manifestación con piedras y palos frente a la sede de la Fundación reclamando resarcimiento económico.

Walter Liberatti tuvo –muy a su pesar- que dejar la conducción de la Fundación por reiteradas amenazas contra su vida. Se dice que su familia ya le insistía casi a diario: “Walter hasta cuando vas a seguir con la boludez esa de Ferrante Kramer"??

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Una pregunta a la Fundación, ¿Supo Demian de las Olimpíadas en su honor?... O es tan perdedor que ni siquiera se enteran de lo que hacen con su nombre?

Firmé anónimo porque no me quiero comprometer. Detrás de todo esto, quien sábe qué habrá!!...

Amilcar Rivarola dijo...

atras de esto estuve yo
saludos
Amilcar

Anónimo dijo...

Fui compañero de Amilcar...me estafo..perdí 2 propiedades; un fitito 68; 2 cajones de soda Dorrys y un Legui. No doy mi nombre por temor a represalias de sus amigos de la Fundacion. Son gente temible. Tengan cuidado.

Anónimo dijo...

Participe de la Olimpiadas, en representacion del Centro de Jubilados "El Amanecer de Carlitos" y gane un premio. Obviamente la Fundacion jamás me lo entrego, creo que se lo quedo Liberatti.
Carlitos Hamburguer