24 septiembre, 2006

Los Archivos Ferrante Kramer (III): "Las cabinas"

Por Casimiro Arena y un amigo

PARTE 1 – Escrita por Casimiro Arena (04:30 AM/ - 9-12-2005)

Deben ser como las 4 de la mañana, y no me puedo dormir. Espero no despertar a mi mujer, pero no me podía aguantar sin escribir acerca de la experiencia que tuve ayer. Fue tan intensa que me quedé enganchado y estaba soñando con ese tema.

Bueno, les paso a contar lo que viví y espero que mis amigos del Blog de Ferante me crean y publiquen esta historia.

Me encontraba viajando en micro hacia General Pico para hacer una nota pedorra sobre la inauguración del “PRIMER CLUB DE STRIPPER PARA MUJERES” en esa ciudad.

Sería media tarde, un sol que te partía, cuando de pronto, al costado de la ruta 5, veo por la ventanilla una “cabina telefónica” que me llamó poderosamente la atención. No era una cabina cualquiera: “¿Es la de Rellenesi, la del locutorio incendiado?”, me dije.... Y le grité al chofer que se detuviera ahí mismo. A esa altura, con lo excitado que estaba, me importaba un pepino el asunto de los stripper...Para mí, Ferrante era la prioridad!

Al descender, la vi. No podía creerlo... Era igualita a la de las fotos, a las que decían que utilizaba Demian para transportarse y estar en dos sitios al mismo tiempo. “Esto es una locura... Estaré soñando?”, pensé. Pero, no... Allí estaba, esperándome.

El teléfono parecía estar conectado a la nada, no había cables; sin embargo, al acercarme el tubo escuché que había “tono”.

Me invadió un miedo tremendo. Observé detalladamente el aparato, y me asombré de que en el lugar donde estaba la información sobre bomberos, policía y números de emergencia, dijera: “Unidad 5101933, registrada a nombre de Walter Rellenesi”. “La putamadre!!”, era nomás la cabina de él, pero... “Qué hacía allí, cómo había llegado?”, me dije.

Pero no todo terminaría allí, habría más sorpresas. Enfrente, del otro lado de la ruta, a unos 200 metros, había otra cabina igual, en medio de ese desierto pampeano, en la nada. “¡Guauu!", exclamé... me invadía un cagazo tremendo, no lo quería admitir. De golpe, como en una película bizarra de ARMANDO BO, por la ruta aparece un TAXI viejo, con una cabeza gigante adherida al techo, como la de un muñeco de goma... “Parece ser un anuncio publicitario”, pensé. Pero mi asombro llegó al éxtasis, cuando vi que tenía la cara de Ferrante, y un cartel que decía “MARCÁ EL NÚMERO”.

El sol en contra no me dejaba ver bien, pero igual marqué el número. Fue ahí cuando sentí un dolor que me atravesó el cuerpo y creí desvanecerme. Mientras me recuperaba, vi que continuaba con el tubo en la mano, y que no había pasado nada.... Pero en realidad, sí algo había pasado.

El sol ahora lo tenía sobre la espalda... Me encontraba en la cabina de enfrente, idéntica a la anterior, pero con otro número: “Unidad 5102056”. Fue en ese momento que me percaté sobre ambos números: el primero era la fecha de nacimiento de Demian... el segundo, mismos día y mes, pero del año 2056... como 50 años en el futuro. "¡Donde estoy!... ¡Por Dios, que el Barba me despierte!", exclamé.

Volví a marcar el número de la cabina, y otra vez me atacó aquel dolor punzante. Sin embargo, no me trasladé al otro lado de la ruta. Aparecí en una especie de consultorio, sobre una camilla, atado de pies y manos. Había luces rojas en el techo. Y alrededor mío, muchos hombrecitos flacos y flexibles, con dedos alargados, reflejándose y multiplicándose en decenas de espejos.

Si bien al principio mi vista estuvo medio nublada, a los pocos minutos fue aclarándose y pude ver algo que me hizo temblar: “Todos esos tipos tenían la cara de Ferrante”. Eran como clones suyos, y los había en cantidad y por todas partes. Fue en ese instante que comprendí la razón de la eterna juventud de Ferrante y de sus desdoblamientos imposibles. Podía haber cientos o miles de Ferrantes en cualquier tiempo y lugar.

De pronto, todas las manos de esos Ferrantes se me abalanzaron, y sé que abusaron de mi cuerpo sustrayéndome fluidos vitales. Seguramente, pronto habrá incontables Casimiros por todo el planeta y mi vida no será la misma. Espero que la gente del Blog crea en mi palabra y publique esta historia, por el bien de la humanidad.

PARTE 2 – Escrita por ARMANDO, un amigo de Casimiro. (06:11 AM – 9-12-2005)

Sres. del Blog de Ferrante: deben ser como las 6 de la mañana, y me desperté hace unos minutos. Estaba recogiendo algunos elementos de trabajo antes de irme, cuando vi esta nota escrita por él en su computadora. Luego de leerla me sentí obligado a hacerles llegar su historia y la mía para esclarecer la situación.
Ante todo les aclaro que no soy amigo de Casimiro. Y no es la primera vez que me invita a su casa. Cada vez que me llama, lo vengo a ver como a cualquier cliente. Siempre le digo, “Cuando me necesites, simplemente MARCÁ EL NÚMERO”

Creo que el pibe está mal, de verdad. Yo sólo hago mi laburo. No será el mejor, pero con el de STRIPPER solamente no me basta.

A la gente del Blog, que no sé quiénes son ni quién es Ferrante, les pido que lo cuiden a Casimiro. Es buen pibe... Pero no asume lo suyo, y por lo visto inventa historias para justificarse.

Uno es como es, y debe aceptarlo. Yo estoy orgulloso de ser TAXI BOY. Él debería también estarlo, porque es de los que se entregan plenamente.

Si yo jugara del otro lado, seguramente lo elegiría a él. Ah!...Pero me parece que está enamorado de ese tal Ferrante.

Bueno, creo que ya está.... “Send to”: http://ferrantekramer.blogspot.com... “Enter”

2 comentarios:

Yul Brinner dijo...

Definitivamente hacete ver. la medicación que estás tomando te está haciendo alucinar.

¿era una cabina de Telefónica o de Telecom?

La Fundación DFK (al palo!) dijo...

Creemos que era de Telefónica o de Telecom, pero no estamos seguros!