10 abril, 2007

El pacto

Por Walter Liberatti

Todo mortal se enfrenta a diario a la disyuntiva de elegir entre el buen y el mal camino. Instintivamente, la mayoría optamos por el primero... Y gracias a Dios que lo hacemos, ya que la supervivencia del planeta depende de ello.

Sin embargo, en ocasiones no basta el instinto. Hay veces en que reina la confusión y ambas caras de la moneda seducen de igual manera... O lo que es peor, lo diabólico se nos presenta arropado en la falsa piel de una inocente oveja.... Y nos conduce al lugar equivocado.

Así como le sucediera al protagonista del filme “Crossroads”, del que se dice vendió su alma al diablo a cambio de ser el mejor guitarrista del mundo, algunos cercanos al Peruano Dorado, íntimamente ligados a cuestiones poco comunes como el ocultismo y lo paranormal, afirman que hubo una época en que el Coloso decidió tomar una salida rápida a su infortunio permanente con tal de alcanzar la fama y el éxito.

Esta historia cuenta de aquellos días, en los que Demian intentó vender su alma al Diablo...



Ferrante Kramer había quedado preso otra vez del alcohol y las drogas. No había sustancia que le hiciera efecto y demandaba más y más.

La razón, una sola: “No quería vivir más así, como un perdedor”.

Fue a comienzos de los años ’80. Ferrante rondaba los 50, una edad en la que se espera de la vida algo definitivo. Y lo único definitivo para Demian era el fracaso.
Veía como sus contemporáneos habían triunfado y sentía un profundo dolor en su alma... “... Pero, qué valor tiene mi alma, a quién le interesa??”, se cuestionaba... Borges, Vargas Llosa, García Márquez, Capote, Barujel, todos ganadores... Y él un perdedor!!... No era justo...

Estaba arruinado económicamente, no tenía siquiera papel para escribir una carta de suicidio. Recordaba los consejos de su padre Doroteo: “Estudiá, que si no te van a comer los piojos!”, y se preguntaba si serían comestibles aquellos bichitos saltarines que jugaban sobre su cuerpo.... Hacía días que no comía.

Ferrante vivía solo, o casi. Su única compañía era la de una perra collie: MIMÍ, a la sazón también con nombre musical como la entrañable FAMI de su niñez, pero sin la gracia y el encanto de la original... Demian había confiado sus pocas esperanzas en aquel animal.
“Me va a traer suerte!”, gritaba cada mañana al pisar uno de los tantos bollitos de estiércol que dejaba su perra al paso. Así era de patética su vida...Demian había depositado sus esperanzas en MIMÍ, y ella únicamente depositaba sus soretes por doquier.

Fue entre tanta decepción y desesperanza que decidió entregarse. Era la primera vez que se lo veía tan vencido, estaba a punto de rendirse, de darle vuelta la cara a la vida.

Borracho, entre amigos de su menesterosa condición, Demian provocaba diciéndoles “... Si conocen alguien que le ponga precio a mi alma díganle que está en venta”.

Era triste verlo así... No era un don nadie... Bueno, en realidad sí lo era, pero era “Demian Ferrante Kramer”, no un Don Nadie cualquiera.

Quizás haya sido su recurrente provocación a Lucifer, vaya uno a saber qué, lo cierto es que sus demoníacas plegarias fueron escuchadas. Al menos eso cuentan sus biógrafos paganos, que ven en esta historia cierta mística – aunque blasfema-, pero definitivamente lo único colorido para destacar de la gris existencia del peruano. Sus acérrimos detractores, en cambio, sostienen que aquel “pacto” del que tanto se habló, no fue más que un “Delirium Tremens” generado por la ingesta abusiva de alcohol y drogas baratas.

Más allá de la verdad o falsedad que encierre la historia, lo realmente cierto de la leyenda está a la vista. Los hechos posteriores son suficiente prueba de que se trató de una fábula, del delirio de un borracho que contó sus pesadillas en rueda de partisanos, más borrachos aún. Demian no obtuvo mejora alguna en su vida.

Sin embargo, no es despreciable la teoría de quienes sostienen que en verdad el pacto existió. O al menos que hubo un intento de Demian de celebrar un contrato con Satanás o uno de sus tantos ángeles negros.
Y si bien algunos graciosos afirman que hasta el diablo se negó a aceptar su alma a cambio de algo, la mayoría coinciden en sostener que el “campechano” de Demian, en el fondo un buen tipo, le confió a Lucifer llenar la parte en blanco del convenio donde decía “..Qué quería a cambio de su alma”.

- “Empieza con la letra EFE, don Lucifer, usted sabe de qué le hablo”, dicen que dijo un Ferrante temeroso del encuentro, pensando en aquella perra suya, FAMI, que cual “Rosebud”del filme de Orson Welles, deseaba recuperar a toda costa.... Después de todo, sus penurias habían comenzado el día que dejó de verla, cuando abandonó su Tumbes natal....

- “Con EFE, ya sé lo que es... Trato hecho!!”, cuentan que le respondió Satanás o como se llamara aquel colorado del tridente.
Todos sabemos que el diablo es un perfecto hijo de puta, que no se le puede confiar algo así. Todos, menos Demian.... Un alma buena, un alma noble o inocente. Un perfecto pelotudo. El hombre que vendió su alma a cambio de FRACASO.

4 comentarios:

Steve Vai dijo...

Algo que pocos saben... El solo de guitarra que disputo con el protagonista del filme "Crossroads" sobre el final, fue ejecutado por Demian. No sé si lo recuerdan, pero en la competencia salí perdedor.

SV - Los Angeles - USA

fer dijo...

esto es muy bueno, digno de estar aca.
saludos
Fer abeju

http://www.youtube.com/watch?v=coqbb7IOl2g

Anónimo dijo...

steve vai, quien sos? algo que ver con raivoghan?, el fenomeno de Ituzaingo?

Carlos dijo...

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