04 julio, 2007

Shutdown Windows - Parte 1

Mil millones por cada año de vida. William Gates III, más conocido como Bill Gates, atesora una fortuna de 50.000 millones de dólares y en 2006 lideró por decimosegundo año consecutivo la lista de los hombres más ricos del mundo elaborada por la revista estadounidense "Forbes".

Sin embargo, al fundador de Microsoft le honra el haber destinado buena parte de su fortuna a obras filantrópicas. Desde el año 2000 se estima que ha dedicado 29.000 millones de dólares -más de la mitad de su capital- a financiar la fundación que preside junto a su mujer Melinda, centrada en la lucha contra las enfermedades infecciosas y las mejoras educativas.

De esta forma, Gates ha iniciado la última moda entre los ricos y famosos del mundo: la filantropía. La prestigiosa revista "The Economist" señaló en algún momento que dar dinero en causas es ahora más popular que nunca entre los más pudientes del planeta. Esta generosidad, afirma la publicación, deriva en buena parte de la riqueza surgida del boom tecnológico y también de una distribución más desigual de la misma.

El fundador de Microsoft y su mujer crearon la fundación que lleva su nombre en 2000. A partir de una inversión inicial de 200 millones de dólares, progresivamente fue incrementando la aportación a proyectos de investigación hasta duplicar, en mayo de 2005, los fondos disponibles para la lucha contra las enfermedades en los países pobres y la difusión de la cultura a nivel mundial.

Pero de todos los objetivos que Bill Gates pudo haber alcanzado a lo largo de su vida, hubo uno -específicamente ligado a su fundación filantrópica- que no pudo lograr, y como no podía ser de otra forma, estuvo ligada al Peruano Dorado.

Hacia mediados de 2002, sus asesores en el área de literatura, recomendaron a Bill promover a algún escritor que, más allá de contar con varias obras publicadas, no haya tenido mucha prensa en Estados Unidos y Europa.

Tras el aval de Gates, mas de una centena de estudiantes universitarios coordinados por profesionales comenzaron a investigar en las bibliotecas mas importantes del mundo. La tarea fue mas difícil de lo esperado. Los 354 preseleccionados habían tenido -en mayor o menor medida- cierta trascendencia por lo cual, de acuerdo a lo establecido por el "padre" del Windows como premisa, de una u otra forma los invalidaba.

Marck Litterman era uno de los jóvenes que estaba en el equipo de búsqueda. Cursaba el cuarto año de Tecnologia informática en la Universidad de Michigan. Una tarde de lluvia de septiembre mientras salía de la biblioteca con algunos libros de Baby Etchecopar (uno de los preseleccionados) se cruzó con Una morocha preciosa en la parada del bus: "Hi...!", le dijo Marck embobado... La muchacha le respondió alegremente: "Hola muñeco me llamo Ana, soy argentina. Do you speak spanish?".
Todo se precipitó. La madrugada los encontró revolcados entre las sábanas de la casa de Ana. Al despuntar el día Marck se levantó apresurado. Ana lo esperaba sentada a los pies de la cama con un mug de café. "Buen día... Todo estuvo muy bien pero me gustaría saber algo más de vos, le dijo Marck en un spanglish rebuscado"...

"Me llamo Ana" -dijo la muchacha, enfundada en una remera con la inscripción Universidad Ferrante Kramer- "Ana Liberatti. Soy Argentina y tengo 25 años." Siguió su presentación personal respecto a gustos y proyectos. A los diez minutos, Marck la interrumpió... "¿Y viniste de esa Universidad a Michigan?"

"¿Cuál, ésta?.." Y Ana rompió en una carcajada mientras señalaba su sudadera.

"No!!!! Mi abuelo es presidente en la Argentina, de una fundación que esta encargada en difundir la historia de un pobre escritor peruano que escribió no se cuantos libros pero nunca nadie le dio bola... "

Mientras Ana explicaba la historia del mago de Tumbes, a Marck se le iluminaban los ojos. Ya imaginaba al mismísimo Bill Gates felicitándolo. Mientras Ana parloteaba entre risotadas compartiendo mil y un anécdotas del fracasado escritor latinoamericano, Marck se relamió de éxito.

Lo había encontrado. Demian Ferrante Kramer iba a ser el escritor al cual la Fundación Bill & Melinda Gates llevarían a la fama. Y él había sido el artífice.
Continuará...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

tIo DemIan, me imagino que en este momento no podras leer el comentario ya que me entere que estas en montevideo al 400 como rehen .. pero te comento igualmente que por mas que insistas con el negro sucio que te tiene deslumbrado como todo negro que conoces, no hay caso..y mas teniendo en cuenta que lo unico que hizo mclaten, fue robar info tecnologica de ferrari,parece que no les da la cabeza para desarrollar un buen auto , un verdadero papelon nunca visto !
deci lo que quieras, que lewis esto , aquello y lo otro.. pero no te olvides que MAURICIO ES MACRI y que HAMILTON ES NEGRO.
besos

la masoneria kiminiana

Demian Ferrante Kramer dijo...

Me hice un lugar en mi Blog para opinar acerca del comentario racista de este personaje que se identifica como "La Masonería Kimi".

Parece ser que quien se escuda en el anonimato de una organización de dudosa existencia, no hace más que avalar lo que muchos hoy sentimos: "Qué mal estamos como sociedad".

Parece mentira que, en pleno siglo XXI, con guerras como las de Irak, injusticias sociales, hambruna, pobreza y desigualdad, tengamos que soportar a un enano fascista como "La masonería Kimi", cuyo único móvil parece ser la discriminación racial.

Jovencito/a de La Masonería Kimi, a usted/es le/s digo: "Recapaciten, imiten mi ejemplo, no se dejen llevar por el fanatismo, por la ira, ni por la vuelta".

"Los abrazo fraternalmente desde latinoamérica"..

Demian