29 julio, 2007

El día que Ferrante Kramer alcanzó el éxito - Parte 1

Nadie recordaba algo parecido en Villa Martelli. La música tronaba, se podía escuchar a cuadras de distancia. Y en las calles, sólo se veían caras felices por doquier. Todo era un verdadero desborde de alegría y júbilo.

El epicentro de aquella gala era conocido por todos los lugareños: la Fundación DFK. Y el motivo también. Era un festejo íntimo, todos eran cómplices de lo que allí ocurría...

De pronto, aquel bullicio enloquecedor cedió paso a un profundo silencio, y la voz de un locutor profesional se abrió paso en la noche, insolente. Había llegado el momento tan ansiado...

- “Señoras y señores, con ustedes, el gran Demian Ferrante Kramer”...

Los aplausos casi hicieron temblar la tierra. Parecían una caravana de búfalos en celo.

Dentro del recinto, un Ferrante Kramer eufórico presentaba ante un numeroso público constituido por críticos nacionales e internacionales, destacados medios de prensa, autoridades gubernamentales y municipales, y vecinos notables de las inmediaciones, su nuevo libro: LA NUEVA BIBLIA PERUANA o CONSEJOS PARA EL NUEVO MILENIO.

Fotos, firma de libros a granel y sonrisas a horcajadas abonaban el festín. Era la noche esperada del Peruano Dorado, algo por lo que había luchado casi medio siglo.

Un “Merecido triunfo!”, no se cansaba de decir a quien se le acercara con alguna especulación maliciosa. Sucedía que Demian había sido durante toda su carrera artística un personaje controversial; había los que estaban de su parte, y los que siempre intentaron destruirlo...

Elevó su mirada por sobre los presentes en el salón, y al fondo alcanzó a ver a los amigos que habían hecho posible que alcanzara la gloria: Héctor, el Ilusionista de Boedo; el Dr. Rellenesi, que tanto lo había ayudado a conservarse joven viajando en el tiempo; el Hombre Elástico, El Hombre Invisible (visible en el evento, bajo el nombre de Rudolph Von Papen), la Mujer Yeta, el Hombre Perro, y tantos otros miembros de esa entrañable Liga que había conocido....

También vio Artemio Ferreyra, el ahora presidente de la Fundación, y factótum del desbaratamiento de la conspiración en su contra encabezada por Dionisio, su hermano, y apoyada por Liberatti y otros infieles de la Fundación.

“Qué grandes son todos ellos!!”, se decía Demian para sí mientras los observaba... Estaba orgulloso de sus amigos, y también muy emocionado... Algunas lágrimas sobre su rostro ya lo delataban, pero no le importaba que lo vieran así.

Continuará...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sigo este blog desde hace un tiempo y me hace reír. Todo es un delirio pero esta bueno. Aldo de Barracas

Puyolsito dijo...

Cuanto delirio che jejejeje... parece tar interesante el blog... vamos a darle una recorrida =D saludos compañero!!!