01 enero, 2008

Todo por un amigo - Última Parte

Aunque sus antecedentes no lo ayudaban para nada, el hecho de que Demian tuviera en su poder la PC, y por ende la obra de Francis Ford Coppola, era mejor a que estuviera en manos de los delincuentes.

¿Cuánto dinero le habrían pedido a Coppola por devolverle el material? … ¿Pagado el rescate, habrían cumplido?... Nadie podía afirmarlo.

Y aunque, ciertamente, en manos del Peruano Dorado todo era un peligro, ninguno mejor que él, un artista, para preservar la obra de un colega.

Sin embargo, había un problema…

¿De qué manera hacerle llegar a Ford Coppola la PC, o al menos el archivo de la película, sin que interviniera la policía?... Demian sabía que no podía aparecérsele alegremente diciendo: “Es ésta la PC que estás buscando?”, porque empezarían las preguntas y seguramente quedaría involucrado como autor del hecho.

Había que buscar otra manera, y comenzó a preguntar en Villa Martelli, en las casas de computación, cybers, y afines, cómo hacerle llegar algo que está guardado en una PC a un amigo, pero sin llevarle la computadora…

Si bien la respuesta era sencilla, para el peruano todo ese mundo era nuevo. Con putas había andado mucho, pero con computadoras, absolutamente nada.

Le pidió a unos vagos del barrio, todos pendejos, pero conocedores de los más íntimos secretos de la computación, que le hicieran el favor de arreglarle el asunto.

Así fue que los chicos colgaron en Internet el archivo que contenía el material filmado, y le indicaron a Demian que le diera a su amigo la dirección del sitio donde se encontraba alojada la obra. Demian había guardado total discreción sobre el tema de fondo, así como el nombre de la persona involucrada. Todo un capo…

La misión estaba cumplida. Solo restaba avisarle a su amigo Francis que la película estaba a salvo. Decidió hacerlo llamando desde un teléfono público, y fingiendo la voz, por las dudas que la policía estuviera grabando las llamadas. Pero antes, se dispuso a descansar un par de horas… Estaba verdaderamente agotado por el trajín de la noche anterior, y por la tensión nerviosa a la que había estado sometido. Eran las 3 de la tarde. A eso de las 17 hs., lo llamaría, se prometió hacerlo.

- “Levantate, vago”, gritó Don Horacio; eran como las 19 hs. Estaba claro todavía, pero ya se avecinaba la noche.

- “Ya te vine a despertar como diez veces, y me estás haciendo perder el noticiero… Vos no sabés el quilombo que hay por el robo de anoche a Coppola!... Te enteraste, no??... Porque vos, siempre estás viviendo en una nube de pedos, peruano”, agregó Don Horacio, mientras se encaminaba hacia el viejo aparato de TV blanco y negro, ubicado en el patio de la pensión.

- “Tiene una moneda para llamar por teléfono Don Horacio?”, fue lo último que dijo Demian antes de salir disparado para la calle, para cumplir con su deber ciudadano.

Una lástima que se fuera tan pronto y no viera las noticias. Crónica TV no paraba de mostrar el cartel rojo que decía “Alguien colgó en You Tube la obra inédita de Coppola - Un millón de descargas en menos de 2 horas!”
FIN

3 comentarios:

Laura Osicrán dijo...

Este peruano siempre haciendo cagadas!. Con amigos así!!...
Excelente lo del peruano.

Laura

Georgie dijo...

Y...terminó como tenía que ser... A Demian todo le sale para el tujes.

Un abrazo chicos. Y otro para Laurita Narciso, ja ja.

©Claudia Isabel dijo...

Increible y atrapante historia!!!
Me encantó leerla. Pobre peruano, no da pie con bola!!!
Abrazos y Feliz año para todos!