
(Ver Parte 2: "Cambio de roles")
Arturo ya no lo podía parar a Demian, estaba de camino a los Estudios Disney. Ya era un hecho que el peruano lo haría pasar un papelón ante sus amigos de la Fundación. Arturo había salido de Argentina como un ganador, “Iba a coronar a Ferrante Kramer en Disney”, pero regresaría sin una historia que contar, o lo que es peor, con una historia de mierda: “Ferrante, el heladero”.
Solo albergaba la esperanza de poder vengarse de alguna forma de la producción de HSM3, y especialmente de quien lo había llevado hasta allí.
Arturo y Demian se vieron por la noche en el hotel. Demian estaba contento, había firmado el contrato. Y se la pasaba poniéndose el gorro de heladero y haciendo el bufo ante Arturo, aumentando aún más su ira. En el fondo, ya estaba empezando a pensar que el que tenía delante, el “Gran Demian” de Martelli, era un mediocre. Un verdadero salame, al que había admirado porque en el fondo él también lo era.

Entretanto, Demian jugaba su papel del día siguiente en el set de filmación, haciéndose el simpático ante Belis al grito de “Aimscrim, aimscrim!!”, pronunciado como el orto, lo que definitivamente convenció a su mentor del equívoco en el que se encontraba: “Ferrante Kramer era un verdadero nabo, no valía la pena jugarse por semejante idiota”.
Fue entonces que decidió patear el tablero. Belis sabía un secreto de Disney que solamente conocían unos pocos. Y él lo había escuchado alguna vez. Ese secreto le permitiría urdir una venganza inolvidable.
La saga de HSM3 arrancó al día siguiente. Y contra todo pronóstico, el papel de Demian, tendría un lugar destacado.

Todos hablaban de él: “Sin talento, pero ridículo y gracioso” (New York Times), “Un ganso más en la TV” (The Inquierer), fueron algunos de los tantos titulares.
Demian fue felicitado por la producción. Por primera vez, alguien lo felicitaba por algo. Era tan rara la situación para el peruano, que no alcanzaba a comprender la razón de tanto júbilo.
A poco de comenzar el segundo capítulo, la producción de HSM3 no podía creer lo que estaba sucediendo. Se recibían llamados de todos lados… El encendido de los televisores aumentaba exponencialmente en la medida que se acerba la hora del programa. La audiencia había subido al doble en tan solo minutos.
- “Dónde está el carrito de helados del peruano, dónde lo pusieron?”, bramaban varios de los asistentes. El programa era en vivo, y el carro no aparecía por ninguna parte. Faltaban menos de 5 minutos para el inicio. En tanto, Demian esperaba a un lado, con su clásico delantal blanco, gorro al tono, y un helado palito en la mano.
- “Es éste”, exclamó alguien tras bambalinas. Era Arturo, trayendo a la rastra uno, mientras sonreía cual se sabe dueño de la situación. Aunque más que un carrito parecía un freezer recostado con manijas y ruedas.
- “No, no es el que usamos ayer, pero dale… Demian, agarrá ese armatoste y hacé como que es el carrito de helados”, le gritó el director de cámara, casi al unísono con la apertura del programa.

Y la razón existía: “El gran Coloso Peruano” entraba en cámara…. Se rompe el record de audiencia vigente hasta ese entonces. Más que en el alunizaje del módulo de la Apollo 11 y de la proyección del último capítulo de El Fugitivo.
Sin embargo, hay algo raro en el ambiente. Un fuerte hedor a podrido inunda el estudio.
Entretanto, el guión obligaba a la venta de un helado a Cameron Díaz y la acción de la cámara se dirige hacia allí... Demian abre la tapa del carrito de helados y… LA DEBACLE!!!: saca de su interior una mano humana… “La mano de Walt Disney”.
La escena es vista por millones de personas. Se reportan llamados a centros de urgencias médicas por desmayos, casos de hipertensión, descompensaciones y patologías diversas. Todas ellas ligadas a la escatológica escena que se acababa de ver por TV.
Demian es detenido. Aún tiene en su mano la mano del creador de Pluto, no entendiendo que hacía esa cosa allí, o preguntándose quizás por la rara forma de aquel helado. Nunca se sabrá…

Hay un dicho que reza que en las cárceles “Todo se sabe”. Y es cierto. Pronto corrió la voz de la verdadera razón de la prisión del peruano.
Lo que primero se interpretó como un hecho ligado a las “drogas” -que hubiera terminado en condena si le hubieran hecho una rinoscopía a Demian- finalmente salió: “Demian el profanador”.
Y no habría sido nada grave, si no hubiera sido por quien manejaba el pabellón donde el peruano se encontraba alojado. Un tal “Mickey", un mastodonte, preso por asesinar a toda su familia cuando intentaron cambiarle el canal de televisión en el que estaba viendo sus dibujitos animados preferidos. Todo un sentimental, el tal “Mickey”… Un contra de la Warner Brothers, y un amante incondicional de los dibujos del gran Walt.

Cuando fue avisado que quedaba en libertad, justo terminaba de hacer una de las tantas funciones de marioneta humana para Mickey. Y esta última, en la piel de su más entrañable personaje: “Cucurucho”.
1 comentario:
Creo ter una respuesta acerca del grabado encontrado en la pared de la celda donde estuvio alojado el gran escritor peruano Ferrante Kramer.
Por favor, tomen contacto conmigo. Soy juez, y tengo mucha experiencia sobre el tema.
Norberto Oyharbide
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