08 marzo, 2007

Ferrante Kramer y Barón Biza... ¿Vidas paralelas?

En más de un centenar de historias desde el nacimiento de este Blog nos hemos empeñado en informar con veracidad e imparcialidad los sucesos más destacados –casi todos desastres- de nuestro querido Demian Ferrante Kramer.

Y creíamos, al menos hasta ahora, que su caso era una excepción en la historia de la literatura, que no había otros desgraciados tan fascinados por el fracaso como él.

Sin embargo, estábamos equivocados. Hubo otro hombre de letras que robó un poco de la gloria que hoy detenta Demian, y que a nuestro humilde entender estuvo a milésimas de alcanzarla. Nos referimos a Raúl Barón Biza (1), otro notable desconocido....

Pero.. ¿Quién fue realmente este sujeto?... ¿Cómo es posible que haya estado tan cerca de emular el record de hecatombes literarias del Coloso de Tumbes?...¿Qué fue lo que pasó con este escritor argentino que en vez de encolumnarse detrás de los grandes de la literatura, hoy es representante ilustre de los denominados escritores malditos?...¿Por qué su obra fue tan cuestionada por la sociedad de su época? ¿Qué normas transgredió Barón Biza para ser condenado con el ostracismo por sus propios pares...

Muchas hipótesis se tejen detrás de su mala fortuna: la traición a sus pares de clase (gente de plata; Barón Biza tenía dinero, contrariamente a Demian), el trato amable que dispensaba a sus peones y empleados, o la más probable, haberse puesto a toda la Iglesia en contra, con la dedicatoria que le hiciera al Papa Pío XI en su libro “El derecho de matar”, donde resaltó la lujuria y codicia vaticanas, lo que le valió el mote de “pornógrafo”.

Pero la cuestión de fondo es que, al igual que Ferante Kramer, cada libro suyo fue cuestionado y boicoteado.... Hoy, de Barón Biza, nos quedan media docena de libros difícilmente obtenibles, y otro tanto de ediciones piratas de las que muchos hablaron pero que a ciencia cierta nadie llego a conocer. Siguiendo la fatídica línea de Demian, si es verdad que estos libros existieron alguna vez, una mano negra se encargó muy bien de sepultarlos en la más cerrada de las noches.


En lo personal su vida estuvo signada por sucesos violentos, como la muerte de su primera esposa, fallecida en un accidente aéreo piloteando su propio avión. Con su segundo matrimonio, contraído a sus 36 años, con una adolescente de 17 – Clotilde Sabattini - hija de un amigo y conocido político radical, no le fue mejor....

Su esposa fue encarcelada por el gobierno peronista y tuvo que exiliarse en Uruguay hasta su caída. En 1950 se produjo un gravísimo incidente en la casa del doctor Amadeo Sabattini, su padre, en Córdoba, del que resultaron heridos de bala Alberto, hermano de Clotilde, y el propio Raúl Barón Biza quien luego de permanecer un tiempo en el hospital fue llevado a la cárcel.

Ya es los ’60, la relación con su matrimonio no existía. Fue en agosto de ese año que Raúl Barón Biza la citó en su departamento en Buenos Aires, donde acudió acompañada por dos abogados para finiquitar los trámites de separación.

Se cuenta que Raúl Barón Biza, sirvió whisky primero a los abogados y luego se acercó con un vaso lleno a su esposa, y sorpresivamente le arrojó el contenido en el rostro. Pero no era whisky... era ácido clorhídrico. Clotilde lanzó un grito desgarrante y Raúl huyó mientras los letrados auxiliaban a la desdichada mujer. Cuando al día siguiente la policía allanó el departamento encontró que Raúl había regresado para dispararse un tiro en la sien.

Las crónicas de la época señalan que su cadáver fue conducido a la morgue judicial, de donde no fue reclamado, motivo por el cual se le dio sepultura en el cementerio de la Chacarita. Sin embargo, no fue así. Un poco más allá de lo que fueran los jardines del monumento en Alta Gracia, llama la atención la presencia de un viejo olivo rodeado por un cerco de alambre... Se afirma que en aquel sitio está enterrado Raúl.

Pero el desastre del apellido Barón Biza no termina allí. Clotilde Sabattini, su ex mujer, fue sometida a muchas intervenciones quirúrgicas durante largos años, pero no pudo reparar la desfiguración producida por el ácido. Su hija adolescente María Cristina, años después, y sin motivo aparente, también se suicidó.

Por su parte, en 1978, unos meses después de elaborar un importante informe para la UNESCO, Clotilde Sabattini, viviendo en el mismo trágico departamento de Buenos Aires y tras una larga depresión, se arrojó por la ventana quitándose la vida.

Y cartón lleno, en 2001, Jorge otros de los hijos de Barón Biza, se suicidó arrojándose al vacío desde su departamento en Córdoba.

Si bien no existen pruebas al respecto, algunos biógrafos de Ferrante Kramer insisten con la teoría de que Demian tenía una obsesión con este escritor argentino, y que de alguna manera se sentía identificado con él, como si estuviera librando una batalla para ver quién era el mejor de los dos. Y vaya que lo logró!!... Ferrante ha fracasado como pocos en la historia. Digamos que en este punto, fue todo un éxito.

Sin embargo, durante esa alocada carrera por emular a su “alter ego” argentino que duró muchos años, Ferrante se preguntaba si valía la pena suicidarse como él para alcanzar la fama... Le parecía mucho, la idea lo desanimaba, en el fondo Ferrante Kramer siempre había sido un poco cobarde.

Pero estaba convencido de que había otras maneras de calzarse los laureles de Barón Biza, sólo tenía que encontrarlas... Sobre el particular, sus seguidores sostienen que hay una anécdota que es la clave de que Demian seguía sus pasos del malogrado escritor argentino, y que lo muestra casi como un “copycat” de Barón Biza...

En la década del 70, en Chile, se cuenta que Demian citó a Hilda Las Condes, de quien se afirma fue el amor de su vida, en un bar de Santiago para poner fin a la relación... Aunque nunca quedó claro qué relación, ya que se descuenta que jamás le puso un dedo encima.

En un momento de la charla, Ferrante, improvisando un brindis final, arrojó el contenido de su vaso –supuestamente- una limonada sobre Hilda. Pero no era limonada, sino ácido. Se escuchó un grito de Hilda que resonó en el local, llamando la atención de todos. Ferrante, preso del pánico y consciente de su felonía, escapó, y posiblemente haya cruzado la frontera, regresando a su país o a Argentina, no se sabe.

Pero Hilda no sufrió daño alguno, solamente tuvo que tirar la blusa que llevaba, ya que el ácido utilizado por Ferrante era “balsámico”, comúnmente conocido como vinagre.

Dionisio Ferrante Kramer, hermano de Demian y quien más lo odia de la familia, desde Perú nos decía: “Además de un blando de mierda, Demian fue siempre un pésimo alumno, especialmente en Química”.


(1). La biografía de Raúl Barón Biza también fue rechazada por la versión española de Wikipedia por "irrelevante", pero finalmente tuvieron que aceptarla. Nadie es quien para determinar qué es relevante y qué no lo es.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me han contado que Barón Biza fue, entre otras cosas, el creador de "Barón B". Algo que ver también con la tarjeta de crédito??. Se agradece aclarar. Gracias.

Franca Credial
Morón - Bs.As.

Anónimo dijo...

Cuando Spinetta dice en su canción "Muchacha ojos de papel, corazón de Biza", se refiere a este personaje, o habla de una trola que cobra sus servicios con tarjeta??. Hay muchas dudas, parece. Gracias por contstar...

Aldo Bisagra
Rawson - Chubut

Anónimo dijo...

EL DERECHO DE MATAR . Carta al Papa Pío XI con la que comienza el polémico libro que de pornográfico no tiene nada y en cambio sí mucho que excelente literatura:


EL DERECHO DE MATAR


*


A S.S. el PAPA PIO XI:

Señor: Vengo hasta Vos, sin la humildad del creyente, ni la insolencia del
ateo. Me acerco a tu trono, con toda la serenidad de un sacerdote de sí mismo.

No soy un extraño para los de vuestra casa, ni entro a ella amparado en la
tarjeta complaciente de un secretario cardenalicio.

Embajador de mis Ideas, vengo a presentaros mis credenciales.

Dos millones de francos que me fueron arrancados por los que allá en Buenos
Aires, la ya conquistada ciudad por tus huestes, ofician la santa misa y bendicen vuestro
nombre todos los días...

Dos millones que cayeron en sus arcas, que son también las tuyas y que tuve
que entregarlos al conjuro de la memoria de un ser, para mí sagrado...

Como consecuencia de esa donación, con la que se ha construido parte de un
colegio de cuyos fecundos rendimientos financieros, tendrás, Señor, conocimiento, se me
ha acordado el derecho de disponer de dos becas vitalicias...

No las acepto y os las devuelvo, porque mi conciencia me niega autorización
para utilizarlas. Ella, no quiere complicarse en el crimen de desviación espiritual que
allí se consume.

Esa donación fue hecha, Señor, para beneficio de los niños pobres, no para
especulación de los pocos céntimos de sus padres obreros.

Fue Señor, confiada solamente en vuestra teoría, tuvo por sola garantía la
palabra de vuestro enviado y la fe que pretendieron inculcarme mis mayores.

Junto a mi dinero, muchos millones más agregaron a los míos...

Ya veis, Señor, que en esta cruzada no soy caballero sin honra y sin escudo...
Si no mediasen las circunstancias apuntadas, que me otorgan tal derecho, no
atravesaría yo, rumbo al Vaticano, la columnata circular de la plaza de San Pedro.

Y así como todos los que hasta Vos llegan os ofrecen sus presentes, yo
también quiero, sobre la bandeja de mi alma, dedicaros el de mi fe, mi fe herida, triste,
andrajosa, condensada en las líneas de un libro cuyas palabras fueron dictadas a mi
corazón por los Dioses, los solos Dioses, que guían la caravana de la Humanidad: lo
innoble y lo grotesco...

Libro triste Señor, rebelde, escrito para los que gimen y para los que sufren
bajo el peso de su cruz, cual modernos nazarenos...

Libro que ha de recordarte Señor la mentira de vuestros oropeles, la falsedad
de vuestra prédica, libro que tendrá la cualidad afrodisíaca de recordarte como a los
eunucos que no todo es oro y que existe el placer de poseer la vida.

Libro que ha de cantaros el verso penoso de la Verdad; el que vuestros
siervos se niegan a modular...

Palabras salvajes que rugen realidades, que copiaron sus bramidos a la
tormenta del Gólgota, en la noche sin luna de la gran injusticia y que si fueran cantadas
en tus iglesias romperían las lengüetas de tus armoniums y estremecerían los restos de
tus santos.

Y para que tus porteros lo dejen pasar, para poder atraer tu atención, para
que él sea una nota relevante de brillo en el salón entristecido de tu biblioteca oscura; he
revestido de plata su portada.1

Os lo entrego pensando que, como Señor de la Iglesia, forzado por el ritual de
tus pontificaciones, tal vez harás llegar hasta mí el saetazo de tu excomunión, pero
convencido que, como hombre, cuando te asomes a tu propio corazón en plena desnudez
espiritual, en la hora sin testigos, vis a vis con tu yo íntimo y te confieses ante el Cristo
andrajoso y ensangrentado que llevas dentro de ti mismo... me tenderás tu mano... me
pedirás ayuda.

RAUL BARON BIZA

París, 1930.

Demian Ferrante Kramer dijo...

Estimado amigo anónimo:

Más allá del humor que caracteriza nustro Blog y espero hayas tolerado, agradecemos muchísimo el aporte.
Tomamos accidentalmente contacto con este extraño personaje de la literatura argentina, el cordobés Raúl Barón Biza, gracias a un reciente libro publicado de Christian Ferrer.
Como tú dices, B.B. de pornógrafo no tuvo nada; a lo sumo, habrá sido su posición revolucionaria para la clase a la que pertenecía, o su particular forma de expresarse, lo que incomodó a más de uno.
De allí que se lo haya sepultado en vida junto con su obra.
Nuevamente, gracias por tu aporte, ya que EL DERECHO DE MATAR no se puede conseguir muy fácilmente. Algún día, esperamos encontrar alguno de los 5000 incunables editados.

Los autores del Blog
AlexB - P. D'Orrys

Anónimo dijo...

Barón Biza ya tiene su web Oficial.
Pueden visitarnos en www.baronbiza.com.ar o en nuestro antiguo Blog www.baronbiza.blogspot.com
También estamos en Facebook
Búsquenos como Amigos de Barón Biza
Saludos
Gabriel Waisberg