11 enero, 2007

Un chiste de Ferrante

Lo contó como un chiste, para cancherear entre los miembros de la Asociación de Escritores de Villa Martelli... Y no era para menos: decía que le iban a entregar el Premio al Escritor Desconocido, mérito que pocas veces cuenta con la presencia del homenajeado, ya que en la mayoría de las oportunidades no llega a enterarse.

Es terrible el fracaso de algunos, no?. Pero Demian parece tomárselo con humor. Aquí, en la foto, junto a otros ilustres desconocidos que competían por el mismo galardón sin saberlo, miró a la cámara y nos dijo: “Si gano, me vuelo las pelotas!”.

Y perdió!... Es un fenómeno, acierta todos los fracasos.

Aquí, el chiste (lo conocíamos, anda mucho por la Red, pero como Demian le cambió el final, decidimos publicarlo):

"Anoche tuve una pesadilla. Una pesadilla terrible. La más horrible que se pueda tener. Cuando me levanto de la cama y me miro al espejo, descubro que soy negro.

Rápidamente, busco mi foto en el DNI y confirmo que soy de ese color!!. Señor, no puede ser!!... Me siento hecho mierda en una silla y... La puuta madre!!!.. Es una silla de ruedas.

Además de ser negro, también soy discapacitado... Pero, es la pura verdad!!, me grita alguien detrás de mí, con fuerte acento español. Es mi novio. Lo que me faltaba!!. Soy marica y encima con un novio gallego!!. A continuación, mi novio me pregunta: “Mi amor, has visto mi jeringuilla?”

¡Dios!!... Negro, discapacitado, trolo, con novio gaita y adicto. Desesperado, empiezo a gritar, a llorar, a tirarme el pelo y.... No!!.... Soy pelaaaadoooo!

Suena el teléfono. Es mi hermano: “Desde que papá y mamá murieron lo único que haces es drogarte y quedarte todo el día sin hacer nada!!”... “Sos un reverendo pelotuuudo!!.... Ay, noo!!….Mamá, papá!!....¡¡Soy huérfano!!!

Intento a mi hermano explicarle lo difícil que es encontrar un trabajo cuando se es negro, discapacitado, homosexual, con novio gallego, drogadicto, pelado y huérfano, pero no lo consigo... Porque de golpe me quedé mudo. Trastornado, cuelgo el teléfono, y con lágrimas en los ojos me acerco a la ventana para mirar el paisaje.

Vivo en una villa, hay millones de casuchas de chapa a mi alrededor, y siento una puñalada en el pecho... Es el marcapasos!!!

Además de ser negro, discapacitado, maricón y con novio gallego, adicto, pelado, huérfano y cardíaco ... Sí... Soy pobre... Qué más me falta... Dios!!!

En ese momento, se acerca mi novio, con su peluca rubia enrulada, su minifalda de cuero celeste y los labios pintados de anaranjado y me dice: “Solcito, cariño, mi vida, bombón de dulce de leche....No te acordaste que hoy es tu cumpleaños?”.

Ahhh!, me dije... “Una buena, por fin!!!
“Amor... Te compré un libro.... La Biblia Peruana, de Ferrante Kramer”

Nooooo!!!, de Ferrante Kramer, nooo!!. Me banco todo, pero La Biblia Peruana.... Noooo, por favooor!!!

Cuentan que nadie se rió del chiste. Ninguno de los presentes había sentido jamás hablar de la Biblia Peruana ni de Ferrante.

10 enero, 2007

La muerte, último recurso

A comienzos de los ’90, la Fundación DFK estaba totalmente quebrada. No entraba un peso, casi no quedaban socios, todo era un verdadero desastre. Habían cortado la luz y hasta embargado una vieja máquina de escribir en la que Ferrante había escrito La Biblia Peruana; uno de los acreedores de la Fundación pensaba sacar al menos unos 100 pesos de los miles que Walter Liberatti, presidente de la emérita institución, le debía por gastos de cerveza, cigarrillos y sánguches de miga.

Para colmo, algunos de sus miembros, no aceptando el final inevitable que sobre ellos se avecinaba, aún insistían con planes y teorías mesiánicas, en un último intento por cumplir el objetivo de la Fundación, y encumbrar de una vez por todas a la figura del Coloso de Tumbes al sitial de gloria que según ellos merecía.

En la discusión, Elio Dobetti, que hasta usaba barba y bigote a lo Ferrante Kramer, ya que decía que eso le daba “Ese aire intelectual que tanto les gusta a las minas”, entabló un duro diálogo con Esteban Nieto, Pro tesorero, quien le decía que se dejara de delirar con proyectos faraónicos, “Que no había un mango partido al medio!!”.

Dobetti se levantó, y así, caliente como estaba, al intentar putear a Nieto, cayó redondo al suelo. Se había infartado, estaba muerto.

“La puutaa madre, lo que nos faltaba!!”, bramó Liberatti... “Y ahora qué, hacemos!”, agregó al borde del colapso. “Hay que llamar a la familia”, sugirió Nieto, quien aún estaba consternado por el desenlace de su discusión con el occiso.

“No tiene a nadie, vivía solo y era soltera...”, balbuceó Liberatti. “Soltera?”, exclamó Nieto... “Sí, soltera, no te diste cuenta que el gordo se comía la bala?”, se despachó el Presidente, lo que dejó sin habla a todos por unos minutos.

“Sí, tiene razón Walter... Dobetti una vez me contó que no tenía parientes; llamemos al PAMI, y listo”, dijo Genaro Vergatiesa, quien se acopló a la conversación para no quedar como un pusilánime... Él era uno de los que se lo movía al gordo.

“Pero qué PAMI ni mierda!!... Éste no tenía obra social, era un croto, como la mayoría de los que estamos acá; un muerto de hambre que era socio de la Fundación sólo porque acá le dábamos mate y algo de morfar”, vociferó Liberatti, y se encaminó al teléfono para llamar a la policía.

“No anda, pelotudo!!, no te acordás que lo cortaron?”, gritó Medina, que hasta ese momento se había mantenido al margen, como expectante, acotando: “Tengo una idea... Y creo que es nuestra salvación.... Hagamos de esta crisis una oportunidad, como dicen los chinos!”.

El plan era simple: “Simular la muerte de Ferrante Kramer”, aprovechando el parecido del fallecido con el Coloso tumbeño. Pero no una muerte cualquiera, un suicidio. “Al mejor estilo de Alfonsina Storni, se acuerdan?”, sugirió entusiasmado Medina, quien especulaba que el “Maestro” tendría hasta un tema musical como el que le compuso Ariel Ramírez, y cantó la Negra Sosa.

Todos lo miraron, y más de uno comenzaron a prestarle atención a lo que hablaba Medina: merchandising, reedición de los libros de Demian, reportajes pagos, venta del remanente de estampitas de Ferrante producto de fallido plan para coronarlo santo de Villa Martelli... Todo sonaba a dinero, y nadie quería estar al margen.

Decididos a hacer de Ferrante Kramer un mito “bien valuado”, Medina ofreció su chata, una Chevrolet modelo’ 46, para trasladar el cadáver de Dobetti – bienvenido en Ferrante - hasta Mar del Plata, para arrojarlo a las aguas del Atlántico en su viaje final a la fama.

El gas oil alcanzó hasta Punta Lara, la primer playa bonaerense. No tenía el mismo nivel que la “Ciudad Feliz”, pero era más romántico que una muerte por inmersión en una pileta de lona o ahorcado en un poste. Antes de arrojarlo al mar, introdujeron dentro de sus ropas una vieja cédula, una cadenita suya con las iniciales DFK, y un ejemplar de la Biblia Peruana, con una leyenda que en su primera página rezaba: “Mi carne se va, pero quedarán mis libros”, frase ensayada por Liberatti, en un claro intento por comenzar una campaña de marketing de las obras de Demian, cuyos derechos detentaba la Fundación.

Durante el invierno, a Punta Lara no van ni los perros... Eso quedó confirmado a la semana, cuando aún ningún periódico ni noticiero hablaban del caso. “Se lo van a comer los buitres”, sentenció Vergatiesa, “Ya debe estar medio podrido”, agregó compungido.

Tanto alejamiento de las normas morales, y la falta de una cristiana sepultura, decidieron al grupo por denunciar anónimamente el hecho. Al día siguiente, los diarios de Argentina titulaban: “Hállese cadáver de Demian Ferrante Kramer en Punta Lara”.... “Habría sido suicidio por penurias económicas”, y hasta lo inevitable: “¿Quién es Ferrante Kramer?”.

Lo que no estaba en los cálculos de nadie, siquiera de los miembros de la Fundación que habían tramado el fraude, era que Demian se encontraba en Argentina por aquellos días... Y que casualmente, atendía un puesto de diarios en Medrano y Corrientes.

“Ése soy yo!!”, gritó Demian, al ver la portada de Clarín, en tanto el dueño de la parada se cagaba de risa pensando que se trataba de otro de los grandes “cuentos” del peruano. “No estoy muerto!!”, gruñó enfurecido Demian... “Esto no va a quedar así”, agregó totalmente enardecido.

Demian se presentó en su propio velorio, ante la mirada absorta de Liberatti, Vergatiesa y Medina, que denodadamente intentaban convencer a Ferrante que se retirara del lugar. El escándalo llamó tanto la atención, que intervino la policía y todos fueron detenidos. Confesada la maniobra por el grupo, Demian fue liberado por falta de mérito (1); los tres autores de la sustitución de identidad quedaron encarcelados a la espera de un juicio.

Y no fue todo malo para Ferrante. Finalmente, tuvo sus cinco minutos de gloria. Lo medios receptaron la noticia de su supuesto suicidio y le hicieron algunos reportajes por los que obtuvo alrededor de doscientos pesos, quizás el mejor cachet recibido por Demian en toda su carrera artística.

Y aquella profecía de Medina, la que incitara al grupo a cometer el delito: “Un tema musical al mejor estilo de Alfonsina y el mar”, de alguna manera se cumpliría.

A los pocos días, un oportunista dúo, compuesto por Ileana Calabró y su simpática pareja caracterizada como Demian Ferrante Kramer, cantarían “Estoy jamón, no mortadela”, una pegadiza cumbia que batiría records de ventas y los haría millonarios.

(1). Falta de mérito literario.

08 enero, 2007

La Red Virtual Ferrante Kramer

Trasnochados, hay en todos los ámbitos. Son sin lugar a dudas aquellos personajes que por sus ocurrentes ideas o extraños comportamientos se destacan para bien y para mal en determinadas situaciones que, según el caso, pueden tornarse risueñas, bizarras o insoportables.

Aquí el caso de una de ellas que, por tener al Atila Peruano como protagonista secundario, ha tenido matices cambiantes. Comenzó como una humorada de muchachotes aburridos, fue tomando cuerpo hasta convertirse en una situación desopilante y terminó… Bueno, mejor la compartimos y ustedes sacan sus propias conclusiones.

Tadeo Conesa, Vocal suplente de la Fundación DFK, se presentó frente a Walter Liberatti una tarde de verano, para acercarle una idea revolucionaria. Liberatti comenzó a ingresar en un estado de pánico que ya era cada vez más usual. En los últimos cinco años no se podía negar que la Fundación DFK estaba conformada por hombres entusiastas y proactivos que habían generado una gran cantidad de proyectos y presentado un sinfín de iniciativas tendientes a realzar la imagen del coloso de Tumbes. El pánico de Liberatti estaba fundado en el hecho de que de todas esas ideas novedosas, ninguna había sido acertada. En todas ellas, el fracaso y la vergüenza generalizada habían sido un factor común.

Conesa, que se había ganado una computadora en un sorteo de la mutual de empleados del puerto de la ciudad de Buenos Aires, de donde era empleado, estaba totalmente involucrado con los avances tecnológicos. Una vez que tuvo la PC instalada en su casa con acceso a Internet, pasó días enteros interiorizándose de las últimas tendencias culturales, investigando las distintas alternativas y la potencialidad que brindaba la red de redes para promover la figura del coloso tumbesino.

Con eso fue a Liberatti, quien hoy en día todavía - asegura - no entendió la idea de Tadeo. Básicamente, Conesa buscaba mantener una fluida interrelación entre grupos de seguidores de Demian en todo el mundo a través de Internet. De esta forma, generando contenidos especiales, la Fundación podía mantener a cientos de miles de seguidores de Ferrante alrededor del mundo al tanto de las novedades de la entidad.

Así nació lo que Conesa denominó la Red Virtual Ferrante Kramer, un compendio de interrelaciones remotas entre seguidores de Demian que al poco tiempo ya contaba con 12.500 inscriptos.

Aquí queremos detenernos. Si estos registros aportados por Conesa son valederos (cosa que no podemos a ciencia cierta determinar), no encontramos una explicación racional para determinar el motivo de la gran ascendencia de Demian (con su compleja historia de fracasos sistemáticos) en una importante cantidad de personas en todo el mundo. ¿Cómo puede ser que un escritor peruano que nunca pudo publicar por sus propios medios una sola obra, que una y otra vez bordeó el fracaso en todo lo emprendido, tenga tantos seguidores y sea venerado por una cantidad descomunal de seguidores sin respetar banderas ni credos?

La primera de las actividades gestadas desde la Red Virtual Ferrante Kramer, fue sugerida por un seguidor en Helsinski (Finlandia, y no Noruega, como habíamos puesto inicialmente por culpa de Liberatti - ¡Gracias a los lectores por corregirnos!!). Ante la imposibilidad de devotos de Demian que vivían en el hemisferio norte de acercarse a Tumbes o a Villa Martelli, invitaban a desarrollar una muestra itinerante de Ferrante Kramer en Europa difundiendo su obra.

La idea corrió como un reguero de pólvora. Cientos de pedidos en las ciudades mas importantes del viejo mundo exigían que la muestra hiciera un alto allí. La idea rápidamente tomó cuerpo ante el entusiasmo de Conesa y el pavor casi desmedido de Liberatti.

Hacia fines de 1997, seguidores de 11 ciudades habían confirmado lugares de reunión: París, Madrid, Nueva Delhi, Barcelona, Glasgow, Roma, Nápoles, Moscú, Amstedam, Helsinski y Bruselas. El esquema de organización seria impactante: Un día con 11 muestras simultáneas en el mismo momento, alrededor de Europa. Sin dudas Demian merecía algo así.

En la Internet, durante el último bimestre de 1997, Ferrante Kramer fue una de las veinte búsquedas mas solicitadas de la red según Google. En fin, la expectativa creada había superado todas las previsiones generadas por Conesa. Liberatti ya había pedido licencia por cuestiones de salud. Difícilmente su corazón soportara otro fracaso.

Todo lo bueno es efímero. La cosa es que al llegar al día de la gran muestra (4/12, de acuerdo a la fecha en la cual se dice Demian empezó a escribir la Biblia Peruana), hubo una gran aglomeración en los lugares establecidos. No había venta de entradas, no había personal de organización, no había policía y fundamentalmente no había nada relacionado directamente con Ferrante Kramer que avalara la muestra.

Pasaron las horas y la gente comenzó a exasperarse y de repente sucedió algo mágico: 11 ciudades, más de 200.000 personas conectadas en el mismo momento entre sí con un sentimiento en común. Furia.

Cuentan las crónicas que casi al mismo tiempo en las 11 ciudades comenzaron a registrarse actos vandálicos a modo de descarga, porque los asistentes se sintieron estafados. Aun no queda claro porqué, ya que Demian nunca hizo nada por ende... ¿Qué iba a presentar una muestra itinerante? ¿Fotos de Fami? Un rotundo fracaso…como todo lo que tuviese que ver con el coloso de Tumbes.

Se dice que durante varios días los medios de prensa internacionales registraron lo sucedido en esos 11 puntos del globo, pero como 11 acontencimientos distintos, sin ninguna relación entre sí, lo que ocasionó que no se viera a Demian como la figura aglutinante de semejantes movidas… Y era lógico, no le bastaba con fracasar.... Había que hacerlo a lo grande, como es su estilo.

Algunos municipios en los que se registraron los incidentes intentaron accionar judicialmente contra la Fundación DFK, pero Mateo Cardozzo (vicepresidente en ejercicio ante la licencia medica de Walter Liberatti) negó sistemáticamente relación con los hechos.

Conesa fue expulsado de la entidad por haber intentado lucrar con la imagen de Demian. Con el tiempo se supo que en realidad, Tadeo habia hecho toda esa movida para obtener bases de datos de seguidores de Demian y vender por Internet algunos objetos que había podido sustraer de la Fundación.

Se supo que previamente las había publicado en Mercado Libre por seis meses, y nadie se había interesado en pedirle aunque fuera información acerca de los recuerdos del Coloso de Tumbes.

07 enero, 2007

La noche del 10

Es probable que después de esta entrada recibamos miles de críticas y hasta actos de venganza, pero nos debemos a la verdad. No solo por nuestros cientos de miles de seguidores en todo el mundo, sino también por la memoria del Escriba de Tumbes, quien como un Gardel del altiplano, cada dia canta (¿) mejor…

Lo cierto es que de una vez por todas estamos decididos a blanquear una relación que puertas adentro de la Fundación ya todos conocían, pocos podian explicar y, a ciencia cierta, nadie podía creer. Es la que unió durante mucho tiempo a Demian Ferrante Kramer con Diego Armando Maradona.

No vamos a extendernos en destacar la importancia y la historia de Maradona. Mucho se ha escrito sobre el Diego y es muy grande su aura para que desde este humilde Blog podamos escribir algo que ya no se haya dicho sobre el futbolista más importante de todos los tiempos.

Pero sí, vamos a detenernos - como ya se dijo - en la importancia que tuvo el titán peruano en uno de los momentos mas negros de la historia de Maradona, que nosotros, casi con sarcasmo, hemos denominado igual que el programa que condujo Diego en el canal 13: “La Noche del 10”.

Sabemos que Maradona fue castigado durante casi toda su vida por el flagelo de la droga, un mal terrible que no respeta banderas, creencias religiosas, ni clases sociales... Y aunque por aquel entonces ya se encontraba totalmente desarmado el nefasto entorno que lo rodeaba, su familia continuaba dedicando la mayor parte de su tiempo a controlarlo cuerpo a cuerpo, con el fin de evitar cualquier oportunidad de contacto con las drogas.

Aquella tarde Diego había decidido cambiar su rutina. Alejado de toda tentación, circulaba con su BMW por Av. Monroe y paró en el Lavadero “Los Magníficos”, casi en la intersección con Av. Libertador, con la intención de lavar el auto. Ni bien se bajó, lo característico: una horda de curiosos se abalanzó sobre él para robarle un autógrafo. Y mientras se escondía en la oficina de administración, por otro lado un ejército de muchachotes procedía a lavar su cochazo, a la espera de una generosa propina.

Instantes después, un empleado se le acercó sigilosamente, y promunció aquella frase que cambiaría la historia: “Perdón jefe…acá le traigo una “bolsita de perfume” que se le cayó debajo del asiento”.

Diego, estupefacto, no podía creer lo que estaba viviendo. Ese hombre mayor de barba candado y lentes le estaba trayendo una bolsita con clorhidrato puro que valía aproximadamente U$S 800. Ese individuo era Demian, a la sazón probando suerte como empleado en el citado lavadero de autos.

Aquí surgen los refutadores de leyendas que aseguran que Demian no podía diferenciar una bolsita de perfume para auto de 30 gramos de droga, pero bueno… Conociéndolo, tampoco creemos que se haya dado cuenta que se trataba del Diego, porque se acercó a él como si se fuera un cliente más ... Con su habitual don de gentes, gallardía y cara de nabo.

A partir de ahí, cuentan los allegados que Diego tomó como protegido a este hombre que por su inocencia (o su estupidez) generaba en él mucha ternura: “Me da más que mi familia, y siempre me viene con alguna sorpresa”, declaraba Diego para defenderlo.

No obstante, después de aquel hecho la imagen de Maradona comenzó a volverse cada día más tumultuosa. Escándalo tras escándalo, problemas tras problemas, y siempre junto él, Demian…

El inconsciente popular argentino, que se fagocita a sus propios héroes pero no deja de “lavar” sus culpas mientras lo hace, comenzó a asociar a ese extraño personaje de barba candado y anteojos, con el delicado momento que vivía el 10. Los medios comenzaron a generar investigaciones sin fundamento las cuales, al fin y al cabo, comenzaron a dinamitar la imagen del Atila peruano.

En la foto que acompaña esta entrada, reproducimos la tapa de un ejemplar del Diario Olé, quien encabezó una campaña de prensa para separar a Diego del que aparecía como el gran ogro, un segundo Coppola, en fin, EL DEMONIO!!!!!.

Algunas personas vinculadas al entorno familiar y el Dr. Cae comenzaron a tramar un plan que pondría fin a tan entrañable sociedad. En un viaje de vuelta del Brasil, colocaron una bolsa (similar a la que Ferrante habia encontrado debajo del asiento del auto de Diego aquella tarde) en la maleta del peruano. Una insinuación al changarin bastó para que interviniera la policia aeronáutica de San Pablo.

Rápidamente, un oficial de ese cuerpo de uniformados se acercó a Demian mientras éste esperaba para hacer el check-in, junto a un feroz can belga del tipo Bouvier de Flandes. Al instante, el animal (el perro) sintió el aroma de la sustancia prohibida y se avalanzó sobre Ferrante destrozándole las ropas.

El titan de Tumbes, mientras entraba en shock, gritaba: “No Fami…No me lastimes”, en clara alusión regresiva a su eterna mascota, el collie Fami.

La historia terminó con Demian en el hospital Estatal do San Paulo, veinte días internado, con desgarros musculares en el brazo y en la espalda, y seis meses de cárcel por tenencia de estupefacientes.

A su regreso a Buenos Aires, a Demian le fue imposible volver a contactar a su amigo Diego. Reiteradas respuestas tales como “Se fue de viaje…”, “Está durmiendo…”, hicieron comprender a Ferrante que el entorno del 10 se habia confabulado en su contra, y decidió volver a su antiguo trabajo de lava autos en Los Magníficos.

A la semana de este hecho, Demian sabría de su amigo Maradona por las noticias... Era internado en una clínica de rehabilitación de Parque Leloir. Ya nada sería igual en la vida del 10... Y en la de Demian, tampoco... Se la pasaba encontrando bolsitas blancas debajo de los asientos.

06 enero, 2007

Rey de reyes

“Quiero que la publiques!” .... Así empezó esta historia de hoy, cuando Liberatti entró a los gritos a la Fundación, y casi ordenó que contáramos esta pequeña anécdota de la niñez de nuestro mentor, Demian Ferrante Kramer.

La mayoría no estábamos de acuerdo, nos parecía que era un espacio reservado a la intimidad del Coloso, razón por la cual insistimos en no hacerlo - creemos que hay un límite para todo, y está marcado por el respeto -. Pero no hubo caso, Walter, reiteró su mandato... Y bueno, es el presidente, qué podíamos hacer...¡Dónde manda capitán!!....”

La reseña de la infancia de Demian que hoy nos convoca está vinculada a un hecho festivo que ocurre inexorablemente los 5 de enero de cada año, por las noches: la venida de los Reyes Magos. Todos fuimos chicos alguna vez, todos... Y Demian, también.

Demian era de esos pequeños que creía mucho en la magia; él pensaba que todo era posible con el toque de una varita, el beso de un hada o el encanto de un gnomo. Y quizás aquellas creencias hayan sido las causantes de sus tantas confusiones futuras, las mismas que lo llevaron años más tarde a tomar contacto con “varas” mucho más grandes, hadas que venían con “sorpresa”, o enanos pervertidos.

Él “creía” fervientemente, contra viento y marea... Y se encargaba de que todos lo supieran: “No hay traba alguna a los deseos si éstos son fuertes”, decía. Y de hecho el tiempo le daría la razón... En su adultez se enfrentaría a “trabas muy fuertes” que le ocasionarían sus conocidos problemas de salud. Pero esas son otras historias...

La presente se refiere a un pasaje muy especial de la vida del “Maestro”. A las cartas que Demian escribía a aquel trío mágico que, montados en camellos, todos los 5 de enero visitaban su morada en La Cruz, Tumbes. Cartas suyas que reclamaban siempre lo mismo: un libro.

Demian no sabía leer, pero igual pedía libros. Le gustaba mucho imitar a los mayores, y se la pasaba copiando letra por letra en un cuaderno cada palabra escrita en las grandes obras que le regalaban los Reyes. Así fue relacionándose con sus referentes: Arlt, Sábato, Güiraldes, Truman Capote, y tantos otros.

Algunos críticos de Ferrante, aún hoy sostienen que de esa época proviene su actitud plagiaria, y que su libro “Cuentos míos”, no es más que una copia textual de grandes éxitos de sus contemporáneos. Lo afirman en virtud de la semejanza de algunos de sus títulos como “El francés de los huesos”, “El gatito sarnoso”, “Informe sobre mudos”, “Sangre de pato” o “Don Penumbra” ... Nosotros lo desmentimos absolutamente; la obra de Demian es única, a él solo puede habérsele ocurrido escribir algo semejante.

Demian creyó en los Reyes por mucho tiempo. Y se cuenta que fue Dionisio, el primogénito de los Ferrante Kramer, quien descargando su odio hacia ese hermanito que le quitó su lugar “exclusivo” al nacer, destruyó su fantasía revelándole la verdad. “... Los reyes son nuestros padres, tarado!!”, dicen que fueron las palabras que usó Dionisio para mutilar la magia en aquel adorable gurrumino tumbesino.

Sin embargo, más allá de la confesión de su hermano mayor, los biógrafos aseguran que Demian siguió creyendo en los Reyes... Y hasta muy entrada edad.

Los que se inclinan por esta última hipótesis aseveran que Ferrante se dio cuenta cuando encontró escrito en la contratapa de uno de los libros que le habían traído los Reyes: “A ver cuándo aprendés a leer, imbécil, que ya estoy cansado de comprarte libros al pedo!”, y reconoció la letra de su padre. Demian ya era casi un hombrecito... Tenía 18 años, y ya sabía leer. Todo un caso, tratándose de una figura precoz y tan fecunda en materia literaria.

Liberatti, quien visitó a Dionisio Ferrante Kramer en uno de sus viajes al Perú, cuenta que llamó su atención que en Tumbes se conociera al Coloso por otro apodo: “El Rey” y que le preguntó a éste si tal apelación provenía de aquella anécdota con los Reyes Magos.

Confieso que no lo comprendí, y que aún hoy no sé qué me quiso decir con: “Le decían el rey, pero el de los otros... Me entiende, Liberatti?”