02 febrero, 2008

Patricio Jara Valdez, la amenaza trasandina - Parte 1

"Dame cabida Walter... No te cortés".

El pedido era repetido y sistemático. Patricio Jara Valdez, "el chilote" como se lo conocía usualmente en la Fundación, reclamaba periódicamente un poco de espacio.

Patricio, era oriundo de Valparaíso, y había llegado una mañana preguntando por unos cursos de la Universidad Ferrante Kramer. Un poco por comodidad, y otro poco por no tener donde ir, pululaba a diario entrando y saliendo de la sede de la Fundación, como un artista secundario de reparto en la historia de los allegados al Peruano Dorado.
Sin tener claro el origen de la devoción al peruano por parte de este chileno, tenemos que decir que nunca se acomodó en el lugar que el mismo Liberatti le había dado. A tal punto que, como indicamos al principio de este relato, constantemente reclamaba más lugar, o sea un poco de poder.

Claro está que para Liberatti, Jara no existía. Ya había enfrentado a un sin fin de facinerosos y carroñeros que habían intentado -de una u otra manera- desplazarlo del poder para usar la imagen del Atila peruano en beneficio propio. Jara, al parecer, no representaba peligro alguno para cúpula de la Fundación.
Esa indiferencia de Walter hizo que Jara fuera tejiendo una telaraña de poder en las sombras que con el tiempo se volvió verdaderamente peligrosa.

La cosa es que en la primer semana del mes de diciembre de 1985, Walter se fue unos días a la casa que poseía en Las Toninas, localidad balnearia del Partido de la Costa en la provincia de Buenos Aires, con la idea de acondicionarla para el alquiler de la próxima temporada estival, y generar de esa forma, un ingreso para afrontar el año que se iniciaba.

Una vez alquilada la casa, Walter emprendió el regreso contento de disponer de unos pesos en el bolsillo. El regreso se produjo muy temprano en la mañana, por lo cual llego a Villa Martelli a primera hora de la tarde. Quiso, pasar por la Fundación y llevarle a alguno de sus compañeros de andanzas, unos alfajores Plasomar.
Dejo los bolsos en su casa, y casi sin apagar el motor de su Renault 12 break, marchó directo para la sede de la Fundación.
Le pareció raro ver toda la cuadra de la sede con autos estacionados de ambos lados. “Tal vez puede que sea porque hay mucha gente en el centro haciendo las compras de las fiestas” -pensó-, aunque ahí mismo aniquiló su pensamiento, al recordar que la sede de la Fundación estaba a más de 25 cuadras del centro comercial de Villa Martelli.

Con cierto fastidio, estacionó el auto a doscientos metros de la sede y marchó bajo el sol a entregar los alfajores. Su sorpresa aumentó cuando vio una parada de taxis a pocos metros de la sede de la Fundación, con más de doce automóviles en doble fila, esperando pasajeros.

Walter llegó a la puerta principal, y quedó petrificado. Iba a abrir la puerta con toda la furia que tenia acumulada, cuando sintió algo que lo dejó literalmente sin aliento: una voz finita con acento chileno que desde adentro gritaba: "...No va máaaaaassss!!!!!"

Continuará…

31 enero, 2008

Ferrante Kramer, y El Caso del Hangar 18 - Último Pedazo

“Este peruano sorete nos embocó a todos... Pero ahora le toca a él!.. Venganza, venganza!”, se fundieron en un solo grito, provocando en los parroquianos presentes en el salón una tremenda conmoción... Los chicos estaban fuera de sí.

A todo eso, Ferrante, se sentía un ganador. Solo, y sentado sobre una camita que le habían improvisado en la sala donde se guardaban los enseres de limpieza de la Universidad, repasaba viejos recortes de diarios en los que aparecía en la primera plana bajo titulares infamemente célebres: “Desgarrador final para el colosal escritor peruano”... “Eran 12, y sobrevivió!”, o los más sensacionalistas: “Nunca más va a necesitar laxantes!”.

No obstante la humillación sufrida, Demian sentía tanta atracción por la fama, que recordaba aquellos días con cierta alegría. Pero desconocía lo que se cernía sobre él. Lo que se venía tenía ribetes macabros.

- “Hola chicos, cómo están?”, así se le apareció Demian al grupo a la mañana siguiente... “Están descansados?... Miren que hoy se viene un día de mucha práctica!”, sentenció con voz firme.

Los muchachos mostraron normalidad, como si nada sucediera.

- “Vayamos a Roswell, los hangares nos esperan!”, arengó a su tropa; del otro lado, solamente algunas tímidas sonrisas de los chicos, como para no llamar la atención...

Al llegar, el peruano no pudo contener la emoción. Había advertencias de “abrir fuego” en inglés por todas partes... “STOP!”, “DON´T TRESPASS”, “U.S. ARMY “. Sin embargo, él tenía las llaves... Todas!... Incluso la del HANGAR 18, el sitio donde se decía estaba guardado el secreto más grande los Estados Unidos: el primer OVNI caído en nuestro planeta en 1947.

- “Chicos, yo me adelanto un poco... Ustedes vayan haciendo algo de jueguito, ok?", mandó Demian, con la naturalidad de un experimentado coach. El grupo pareció consentir la orden, pero no fue así...

Demian se desprendió de ellos y avanzó sobre el terreno hacia la zona de los hangares. Fatigado, casi exhausto, finalmente llegó al que parecía el primero de una larga fila. Y comenzó a buscar la numeración. Pero, el óxido la había borrado del frente de los hangares; solamente daba cuenta de ella en los candados...

Uno a uno, Demian controló los cerrojos. Parecían interminables.... “4, 5, 9, 11, 14,....”, hasta que por fin llegó al último, el “17”. No había más hangares, tenía la llave número “18” en su poder, pero el hangar “18” no estaba.
Fue en ese momento que sintió una mano golpeándole el hombro por detrás... Y dio media vuelta...

- “Muchachos, son ustedes!”, exclamó con falso asombro... “Ya estaba yendo para allá a buscarlos. Quería que entrenáramos en el Hangar 18, me habían dicho que era el más amplio, y no lo enc....”

No terminó la frase...

Le taparon la boca. No lo dejaron mover ni un músculo. Lo echaron al piso, boca abajo… Y de pronto sintió como si le arrancaran los pantalones de un tirón… Lo último que alcanzó Demian a escuchar del capitán del equipo fue: “Muchachos, miren lo que encontré.... La puerta del hangar 18... Quieren entrar?”....

Y luego, solo “Gritos ensordecedores”, aseguran los testigos.

Ferrante Kramer fue encontrado a la mañana siguiente en estado agónico. Sobre su espalda, más precisamente entre sus nalgas, una improvisada bandera con la leyenda “18”, hecha con un palo de escoba y una chalina roja, hizo pensar en un primer momento la posibilidad de un “ritual” iniciático, hipótesis que el Director del Hospital de Nuevo México se encargaría de destruir…

“No, no se trata de un rito ni de una prueba de ingreso a una secta”, y mostrando a la prensa fotos desgarradoras de Ferrante, dijo: “Como pueden ver, acá ya había hecho su ingreso mucha gente”, agregaría, trasuntando en sus palabras un dejo de sorna.

Los “Bone Breaker de Albuquerque” bajo su nueva denominación “The Ass Breakers of Albuquerque”, ganaron el campeonato aquel año por 18 puntos de ventaja. Dedicaron su triunfo al gran Demian Ferrante Kramer.

NOTA: Stuart, el hijo del militar, estaba en lo cierto: “No había OVNIS en Roswell”. Ferrante estaba mal informado. El Hangar 18 siempre estuvo situado en Wright-Patterson, en el estado de Ohio, nunca en Roswell. Y se especula que aviones extraterrestres fueron llevados allí en 1947. La pregunta que queda es: “¿Habrá el peruano reincidido una tercera vez con el tema, pero desde Ohio?”… No lo sabemos, aunque quizás ya haya ocurrido y la información se encuentre en camino…

¿FIN?
Y este fin de semana!!!... Se viene "PATRICIO JARA VALDEZ, LA AMENAZA TRASANDINA _ Parte 1", acaso la más desgarradora historia conocida del Peruano Dorado!!... Dolor, tristezas, éxitos (?), fracasos, envidias e intrigas, todo en un relato que hubiera deseado escribir hasta el propio William Shakespeare

27 enero, 2008

La discoteca privada del Peruano Dorado

Muchos peruanófilos ya lo notaron -especialmente nuestra amiga Claudia Isabel (La Perla de Janis)-, otros tantos nos pidieron "Más, más!", al mejor estilo de Demian... Insaciables!!!.
Lo cierto es que para aquellos que no lo vieron, tenemos un nuevo espacio denominado "La Discoteca privada del Peruano Dorado".
La idea es llegar a conocerlo "más profundamente" a Demian, a fondo... Allí donde se enconde el gen peruano de este trotamundos ecuménico, embajador señero de la cultura latinoamericana, y tan entrañable personaje de la blogósfera...
La primer entrega -el peruano quiso denominarla así-, tiene 3 temazos...
RADIKAL PEOPLE, con "De Perú para el mundo", un rap estilo Molotov que te va a hacer explotar la nuca!!!...

WILLIAM LUNA, con "Ama Kirimaychu Mamita", una melodía deliciosa, cantada como los dioses!!!
GAITAN CASTRO, con "Cómo has hecho", la tercera canción de esta serie de encuentros mucicales con el Peruano Dorado, con unas flautas y pincuyos que te van a dejar con la boca abierta!!!
Y para aquellos a quienes no les guste la propuesta, también un par de temas elegidos por AlexB y yo, de Velvet Revolver y Van Halen.
Nos vemos en un par de días con la ùltima parte de "Hangar 18". Hasta pronto!!!

AlexB - Patricio

26 enero, 2008

Ferrante Kramer, y El Caso del Hangar 18 - Penúltima Parte

Demian se despidió del grupo, so pretexto que tenían que levantarse bien temprano para partir hacia la zona de los hangares. Los chicos del equipo asintieron, pero solo para conformarlo. Tenían otros planes... La noche recién empezaba, y Roswell era el sitio apropiado para tener un “encuentro cercano con personas del sexo opuesto”.

El “Roswell’s Bar” parecía ser el sitio indicado. El padre de Stuart lo había mencionado varias veces como un lugar de diversión, y eso despertó la curiosidad del resto del grupo.

Luego de una hora y media de viaje, los muchachos llegaron.

El famoso Bar terminó no siendo lo que esperaban, al menos desde afuera. Aún así, decidieron entrar y ver... Pero por dentro, la decepción fue mayor: una mesa de pool andrajosa, un par de motociclistas en cuero bebiendo sobre la barra, apenas unas mesas con un par de parroquianos esperando por mujeres, y la música de la moviola que hacía escuchar una pésima melodía sureña...

- “A dónde nos trajiste Stuart?”, gritó el líder de la yunta. “...Esto es una cagada, no hay siquiera un travesaño para voltearse!”, chilló para que todos lo escucharan... “Cuatro gatos locos, una música de mierda y esas fotos deprimentes sobre la pared de la época del orrr....!”.

No terminó de decir “orto”, cuando le pareció ver en una de las fotografías colgadas a alguien a quien conocía. Y así era, junto al que semejaba un enfermero o médico, aparecía Demian Ferrante Kramer. Debajo de la foto se podía leer: “... Ferrante Kramer es trasladado al Hospital .... ”.

Movidos por la curiosidad, el grupo de Los Rompe Huesos de Albuquerque comenzaron a hacer preguntas a los pocos presentes, y a obtener muchas respuestas. Todos conocían a Demian....

- “Ja, ja!!... A ustedes también les fue con un verso?... Acá vino a investigar allá por los años ’60 sobre Los 12 Majestuosos, y así le fue. Se llevó 12 regalitos el peruano ese!!”, sentenció Steve Palmer, un viejo borracho que siguió de cerca la historia de Demian por aquel tiempo.

La sorpresa de los muchachos fue tremenda. Habían confiado en un extraño y se sentían defraudados. Depositaron en él todas sus esperanzas de llegar a ser el mejor equipo de fútbol americano de la zona, y el muy crápula les había resultado un farsante. Solo quería volver a Roswell para continuar lo que no había concluido décadas atrás; nada le importaban los “Bone Breaker”.

- “Muchachos”, dijo el líder del team, “... Creo que ya sabemos lo que debemos hacer, no?".

Los 11 miembros del equipo movieron sus cabezas instintivamente, y como reflejo mecánico llevaron una de sus manos sobre sus genitales, como acomodándoselos para un acto de guerra.

La suerte del Peruano Dorado se estaba dando vuelta… Y con ella, probablemente su cuerpo, también…

Continuará…

24 enero, 2008

Ferrante Kramer, y El Caso del Hangar 18 - Parte 2

Lo único que querían aquellos chicos era jugar al fútbol americano, "... Qué mejor manera de presumir ante las chicas de la Universidad...", reflexionó Ferrante... "... Y qué mejor estrategia que ser uno más....", especuló, y se lanzó al ruedo...
- “Fútbol Americano!”, exclamó Demian, estaban todos dándole la espalda... “Soy muy bueno en eso!”, agregó.

Todos, sin excepción, se dieron vuelta. La situación había cambiado. “Los tengo...”, se dijo para sí; por dentro saboreaba su triunfo...

- “Y especialista en qué sos vos, jovato de mierda?”, lanzó el más desafiante de ellos, que bien podría ser el líder del grupo...

- “Fútbol Americano, lo que ustedes juegan... Y vos mocoso, sabés algo de fútbol americano”, reclamó Ferrante en claro desafío...

Una silbatina, gritos y provocaciones de fondo, comenzaron a generarse, propiciando el escenario ideal para una batalla... Sin embargo, no la hubo. El joven líder del grupo pareció bajar un cambio, y estar dispuesto a escuchar al Peruano Dorado.

- “Decime, y qué podemos aprender de vos, sabelotodo?”, volvió a la carga el cabecilla…

- “Mucho, pero lo mío no es para cualquiera.... Tengo jugadas inéditas, estrategias jamás vistas, que pocos saben.. Y no quiero que cualquiera saque provecho de algo que me costó años construir”, y se despachó con una fábula que tenía por único objetivo llegar al punto que él quería...

- “Ustedes me caen bien, muchachos”, sentenció el Peruano Dorado... “Pero estas son mis condiciones, si quieren que los entrene... Primero, practicar en un lugar alejado, escondido de la vista de la gente... Aquellos galpones que están a una 100 millas de aquí, en Roswell, serían ideales para encerrarnos y tener nuestras prácticas... Aunque no creo que ninguno de ustedes sepa cómo acceder al lugar, no”, bramó desafiante, haciendo hincapié en la última frase…

- “Yo sé como!”, dijo uno... “Mi padre es militar de rango, y puedo entrar sin problemas a los hangares”, agregó, y le contó al grupo que ya nadie le daba importancia a aquel lugar más que para sacarle dinero a los turistas.... “No hay OVNIS ni marcianos... Mi papá dice que están en otro lado...”, reafirmó el hijo del oficial....

Demian se babeaba de la emoción. En un tris había logrado su cometido. Apenas una mentira, un ardid, y los había embaucado... En aquellas ocasiones el Peruano Dorado se preguntaba “.. Como podía haberle ido tan mal en la vida con tanto talento”. No obstante, no encontraba respuestas.

Pero, había un grave problema... Ferrante Kramer no tenía idea de cómo se jugaba al Fútbol Americano. Y era un tema muy sensible, ya que llegaría el momento de “mostrar todo” y no tendría nada para deslumbrar al grupo.

Los chicos del equipo, los “Bones Breaker de Albuquerque” (Los Rompe Huesos de Albuquerque), estaban ansiosos de que Ferrante comenzara con su “coaching”. Entretanto, Demian, zafaba con cualquier excusa dilatando la cuestión. Siempre los condicionaba a hacerlo en la zona de los “hangares”.

Estuvieron así por varios días, hasta que apareció Stuart, el hijo del militar, con la sorpresa de que disponían del lugar a su antojo... “Los hangares son nuestros”, dijo, blandiendo en su mano un manojo de llaves... Eran más de 50!... “Se las robé a mi padre”, bramó como poseído, mientras todos festejaban.

Pero el que más feliz estaba era Demian. Esta vez había llegado. Estaba a punto de dilucidar la verdad de “Roswell”.

- “Dame el manojo, nene, es mejor que lo tenga yo”, mañana, si no llueve, comenzamos con el entrenamiento.

Stuart le arrojó las llaves, y Demian por poco se desnuca tratando de amarrarlas al vuelo. Eran pesadas, y todas numeradas. Las ojeó a la pasada, y la vio: “18”, decía una, la última de ellas, y parecía brillar más que las otras, aunque era solo en su imaginación...

Continuará...