10 octubre, 2007

Sanguchito de ojete - Parte 1

Estaban como locos... Casi derriban la puerta de la pensión “Don Horacio”, donde vive el Peruano Dorado.

El grupo, encabezado por Walter Liberatti, ex presidente de la Fundación Ferrante Kramer, se abría paso sin pedirle permiso a nadie, siquiera a su dueño...

- “Dónde se piensan que están!”, reclamó a viva voz el propio Don Horacio, pero no lo escuchaban. Parecían poseídos, e iban en dirección a la pieza de Demian.

- “Demian, Demian!... Por favor, salga, tenemos grandes novedades!”, gritaba Liberatti. Adentro, no se escuchaba nada; la habitación parecía estar vacía. Fue en ese momento que Sandro Dobetti, partícipe de la movida, se dignó a mirar al dueño de la pensión...

- “Dígame, sabe si el maestro Ferrante está adentro?”, sentenció con soberbia, algo que no le quedaba al viejo Dobetti, otro fracasado más de ese conjunto de atorrantes...

Don Horacio intentó mantener la calma y le contestó que no lo había visto salir, que seguramente estaría borracho como solía estarlo casi siempre. Pidió que le abrieran paso y le dejaran abrir la puerta con el manojo de llaves que llevaba siempre colgado del cinturón para situaciones de emergencia.
Todos -Walter, Sandro, Saverio Penetieso, Aguirre Caspa y Maldonado- obedecieron al instante, mientras el anciano Don Horacio, mirando las llaves, balbuceaba... “Maestro, maestro, le dicen a ese vago!!... El único maestro que conozco es éste”, señalando el “maestro de llaves” que tenía en sus manos.

Al abrir la puerta, un vaho a pedo acuoso, colillas de cigarrillo berreta, transpiración y vino barato, invadió el órgano olfativo de los allí presentes. La escena era dantesca... Ferrante Kramer tirado sobre el inodoro, con la cabeza en su interior... A los costados, vómito, y una imagen que los llevó a pensar en lo peor: un revólver...

Pero, no era lo que todos pensaban...

El arma era de plástico. Un juguete con el que el peruano solía amedrentar a los chicos del barrio que lo cargaban y le gritaban cosas como fracasado, sucio, loco, trolo, y tantas otras verdades al paso...

No obstante haber superado ese instante de incertidumbre acerca de la salud del peruano, lo cierto era que Ferrante continuaba como muerto. No reaccionaba a nada. Muchos, hasta aprovecharon la ocasión para pegarle con ganas, so pretexto de querer volverlo en sí....

En una de esas, Dobetti, conocedor del peruano, pidió paso...

- “Déjenme a mí.... El fuego se apaga con fuego!”, gritó, y llevó una vieja petaca que tenía en su bolsillo a los labios de Demian. La respuesta fue istantánea. El Peruano Dorado se incorporó de inmediato ante el olor a güisqui, y como en medio de un trance, saludó a todos por sus nombres y pidió lápiz y papel....

- “Quiero escribir algo”, lanzó en medio de la estupefacción del grupo... “Me encuentro inspirado”

- “Déjese de tonteras, maestro!” -dijo Walter- “Venimos a verlo por algo realmente importante que salió en los diarios de todo el mundo hoy!”, agregó eufórico.

- “Si no lo sacamos de malas con ésta, no lo sacamos más”, exclamó Penetieso, el escribano de la Fundación, mientras desplegaba el diario del día...

- “Ve, lea, Don Kramer.... Ve a qué me refiero!”, interrogó con ahínco...

En el Clarín podía leerse: “Un cómico sueco se come parte de su culo”. La nota hacía referencia a un tal Fredrik Wikingsson, y a su escatológica hazaña realizada frente a las cámaras del Kanal 5 de Suecia.

Demian los miró, se agarró los cantos con ambas manos y dijo: “Muchachos, paren... Todo tiene un límite... No jodan!”...

Ya era tarde. El grupo le devolvió una sonrisa, y Walter se dispuso para lo que sería su alegato a favor del corte de nalgas....
Continuará...

09 octubre, 2007

El Código Enigma - Parte Final

Por Casimiro Arenas

- “¿Quién escribió esto, díganme... Quién fue?", recuerda mi interlocutor que gritó eufórico Palmer, el criptoanalista de Richard Nixon.

La respuesta: “El detenido, señor... Un tal Demian Ferrante Kramer”, bastó para que ordenara el inmediato traslado a su oficina. Nadie sabía bien de qué se trataba, pero Palmer era como la mano derecha de Nixon, y nadie contradecía una orden suya.

El quid de la cuestión era uno solo: Demian había escrito en perfecto “inglés” frases absolutamente coherentes; algo referido a “consejos para el nuevo milenio, la ética del hombre en los tiempos de crisis, las raíces y la cultura inca y otros tantos temas bajo el título de La Nueva Biblia Peruana” (1), recuerda John Doe.

Pero escribir en esa máquina era una tarea “absolutamente imposible” para un ser humano normal; estaba reservada a “mentes superiores”, capaces de descifrar el código interno.

¿Había sido un hecho casual o se trataba de un elegido?...O de un espía, también existía esa posibilidad.

No importaba mucho, Ferrante Kramer estaba totalmente controlado por el aparato del Estado, y literalmente destrozado tanto física como anímicamente. Solo pedía ser liberado.

Pero a un hombre así, a un genio del talante de Demian, no se le podía dejar libre porque sí... Era muy valioso como para perderlo.

- “Hay que hablar con Richard, recuerdo que dijo Palmer, y nunca más volví a sentir de Ferrante hasta fines de junio del ’72, lo recuerdo bien”, afirma Doe...

En efecto, el 17 de junio de 1972 fue la fecha en que estalló el escándalo Watergate, uno de los casos más resonantes de los Estados Unidos. En el edificio Watergate, sede donde funcionaba el Partido Demócrata, cinco hombres fueron detenidos ese día mientras trataban de instalar equipos electrónicos de espionaje.

Las grabaciones de las conversaciones que tuvieron lugar en la oficina del presidente desde principios de 1971, de cuya existencia informó el testigo Alexander P. Butterfield, se convirtieron en una de las claves principales del escándalo.

Bob Woodward y Carl Bernstein, dos periodistas del diario The Washington Post, uno de los más influyentes de ese país, revelaron detalles del asunto y acusaron al presidente de tratar de congelar las investigaciones.

Los periodistas fueron "guiados" por un misterioso personaje al que bautizaron como "Garganta Profunda" que llevó a los reporteros a descubrir el caso de espionaje en el que estaban implicadas las más altas instancias del Estado y fue un hito en la investigación periodística.

Más de 30 años después, en 2005, un directivo del FBI, Mark Felt, confesaba que él había sido aquel tal "Garganta Profunda" del caso Watergate. Hasta aquí la historia oficial...

Sin embargo, “John Doe”, mi interlocutor, afirma que la responsabilidad asumida por Mark Felt fue una distracción para cerrar el caso con un hecho falso, así lo ocurrido con los Kennedy, Ruby, Luther King, y otros tantos mártires.

A decir de nuestro informante, quien produjo la caída de Richard Nixon “... Fue ese peruano divino, Ferrante Kramer... A él le debemos la vigencia de nuestro sistema democrático, de nuestro estilo de vida americano”, comenta con orgullo Doe...

- “Y lo digo porque me tocó ver los documentos que Demian cursaba a los periodistas Woodward y Bernstein, escritos en código con la asombrosa máquina ENIGMA... Demian jugó a dos puntas, y se tomó venganza de aquel atropello sufrido en manos de los servicios de seguridad de Nixon”.

Todo cerraba para mí... En mi condición de biógrafo del Peruano Dorado, era una de las historias más redondas de Demian de la que haya tomado jamás conocimiento.

“¡La puta que fue grosso este tipo!”, me dije sorprendido...

Solamente faltaba un detalle... “¿Por qué le habían puesto a Ferrante el alias de Garganta Profunda?”... No me podía ir así, y me le fui encima con la pregunta a mi entrevistado...

- “John... Por qué ese apodo?... Sáqueme la duda...”

- “Pensé que no me haría la pregunta, Casimiro... La verdad es que se lo puso la gente de Nixon que lo interrogó aquella vez... Y yo también les pregunté porqué ..."

- “¿Y qué le contestaron?”

- “Que Ferrante también se quedó con la “duda”, y nunca se la sacaron... Le queda alguna “duda” ahora, Casimiro?”....

Por las “dudas”, me retiré en silencio sin hacer más preguntas. Después de todo, el tipo había sido de la CIA y no me gustaba nada cómo me estaba mirando...

(1). Muchos afirman que así surgieron -bajo presión-, las primeras líneas de La Nueva Biblia Peruana, otra obra cumbre de Ferrante Kramer también perdida.

07 octubre, 2007

El Código Enigma - Primera Parte

Por Casimiro Arenas

La máquina Enigma fue un mecanismo muy utilizado en Europa desde los tempranos años ’20 del siglo pasado. Se trataba de una máquina de escribir -al menos en apariencia- que servía para encriptar mensajes, o dicho más simplemente, ocultar el verdadero significado de estos bajo una serie de signos (letras, números, etc.) sin ninguna relevancia semántica.

Su fama se la debe al hecho de haber sido adoptada por muchas fuerzas militares de Alemania desde 1930 en adelante. Su facilidad de manejo y su “supuesta inviolabilidad” fueron los principales motivos de su amplio uso.

No obstante la aparente seguridad de sus más de 100.000 combinaciones que daban lugar a idéntica cantidad de “idiomas” indescifrables hasta para los más destacados especialistas en cripoanálisis, su cifrado fue roto, decodificado. Y la lectura de la información que ofrecía en los mensajes que no protegió, es a veces reconocida como la causa para acabar al menos un año antes la Segunda Guerra Mundial de lo que hubiera podido ser de otro modo.

Ahora bien ... ¿Qué tiene que ver este asunto del Código Enigma con Ferrante Kramer?... Mucho, sin lugar a dudas.

Aún algunos de sus detractores más acérrimos siquiera pueden negar el hecho de la participación de Demian en este asunto. Y los biógrafos y defensores de la colosal obra literaria del peruano, como yo, destacan con orgullo que uno de los méritos más grandes en la carrera de Ferrante haya sido su destacada labor al servicio del Servicio de Inteligencia de los Estados Unidos, allá por comienzos de los años ’70.

La presencia de Ferrante Kramer en el gran país del norte no había pasado desapercibida para las autoridades del gobierno de turno. Especialmente para Migraciones, quien lo tenía especialmente marcado debido a su ingreso al país como indocumentado, y por el hecho de que no se le conociera domicilio establecido ni profesión.

Es sabido que en los Estados Unidos quien que no tiene ingresos es considerado un “marginal”, y está destinado a vivir como un “home less” (sin casa), situación rayana con la miseria. Sin embargo, cierta fortuna casual que acompañó transitoriamente a Ferrante, provocó dudas en el establishment norteamericano.... Migraciones veía que Ferrante se codeaba con gente muy conocida -Jim Morrison, Truman Capote, Malcom X, Duke Ellington, Frank Sinatra, entre otros -, relaciones poco afines con la apariencia de muerto de hambre que ostentaba de consuno.

¿Cómo podía ser que un pobre tipo como Ferrante Kramer estuviera con esa gente?... ¿Qué se traía este hombre entre manos... Era un “valija” de la droga, un puente entre USA y Latinoamérica?... ¿A qué se debían sus repentinos viajes a Chile, Argentina y Perú?....¿Por qué se juntaba con revolucionarios como Luther King, Malcom X o Morrison?...

Muchos interrogantes, pero nada en claro. En fin, así estaban las cosas.

La falta de respuestas a tantos cuestionamientos pudo más, y terminó con la paciencia estatal. Una tarde de febrero de 1972, un Richar Nixon paranoico que veía enemigos en todas partes, ordenó en forma directa la “detención” de Ferrante Kramer, arresto que se produjo cerca de Denver, más precisamente en un encantador y pintoresco lugar llamado Tiny Town (Pequeño Pueblito), al sudoeste de esa ciudad. Este hecho es poco conocido, aún para grandes historiadores.

La idea del gobierno era interrogarlo, saber quién demonios era.

Aquella semana fatídica en la que estuvo detenido, Demian fue sometido a reiterados y abusivos interrogatorios. Al igual que en la actualidad, en los Estados Unidos de entonces no existían límites morales ni derechos, cuando de “Cuestiones de Estado” se trataba.

Y lo más grave era que todos querían ser protagonistas de la hora, todos querían hacer hablar a ese hombre... Quien le sacara una palabra, sería ungido por el presidente en persona con los más altos honores. Fue así como cada uno de los sobones de turno, hostigaron al peruano hasta extremos indecibles con tal de obtener una confesión.

Pero el titán de Tumbes estaba allí por error. Nada en él era importante; Ferrante era un pobre hombre, librado a los designios de Dios. No tenía nada que decir, solamente aquella frase que aún recuerdan quienes, como el que me relató esta historia, participaron de tal infamia: “Soy un escritor, nada más que eso... Un escritor, quizás el mejor de todos!”...

- “Y como había una máquina de escribir para tomar confesiones en el lugar donde lo interrogábamos, Demian se lanzaba a tipear como un poseído, como si ese aparato fuese su refugio ante tanto sufrimiento”, recuerda “John Doe"; así llamaré en adelante a mi entrevistado, un “arrepentido” que accedió a confesarme lo que presenció aquel día.
- “... Ferrante escribía y escribía sin mirar el papel, repitiendo La Biblia Peruana, La Biblia peruana.... Lo que no sabía Ferrante era que esa máquina no era de las comunes, era una ENIGMA, que escribía todo en código...”, agregaría.

No obstante, este hecho llamó la atención de un criptoanalista, Steven Palmer, quien no pudo dar crédito a lo que tenía ante sus ojos...

Continuará......

05 octubre, 2007

Foro de notables - Última Parte

El peruano mantenía en vilo a todos. "Esta, queridos amigos, es mi verdad. Hace más de treinta años, Dioni..."

Al instante, el micrófono de Demian dejo de transmitir, primero confusión y luego estupor.
Mientras Demian seguía hablando, ayudándose con las manos. EL murmullo y los gritos comenzaron a ganar volumen. El peruano, parecía no inmutarse y seguía hablando, pero nadie lo escuchaba. Al instante, dos empleados de seguridad, intuyendo de donde podría originarse el problema subieron a la cabina de audio y encontraron al sonidista tirado a un costado con la cabeza ensangrentada y a un extraño manejando los controles de audio. Lo redujeron al instante luego de un breve forcejeo. Uno de ellos luego de golpear al extraño dejándolo inconsciente, intentó conectar nuevamente el sistema de audio.

Mientras tanto, habían pasado casi cinco minutos y Demian seguía hablando frente a un micrófono desconectado, a un auditorio que ya se había impacientado al borde del caos.

Al instante, la voz del peruano, volvió a sonar fuerte y claro: "...En función de esto, ustedes podrán entender claramente, todo lo que ha pasado. Gracias a todos". Y se bajó del estrado enfilando -frente a la confusión general- hacia la salida.

Walter, intentó detenerlo, pero fue demasiado tarde. La gente se agolpó detrás del peruano, quien se escabullía con extraña facilidad. En un par de segundos, desapareció. En seguida y como para recobrar la compostura del evento, Juan Alberto Badía volvió a subir al escenario.

Badía, explicó a los asistentes, el objetivo de la reunión. La entrega del premio del Foro de Notables Ferrante Kramer. A partir de esto, un grupo de importantes integrantes de la sociedad elegía de una preselección desarrollada por la Comisión directiva de la Fundación Ferrante Kramer, al personaje que más había hecho para promover la historia y la obra del Peruano Dorado.
Luego de esto, el aplauso cerrado brindado, hizo recobrar a Walter Liberatti y a los organizadores un poco de calma luego de la salida tumultuosa de Demian de la sala.

Pese al silencio respetuoso del auditorio, había una extraña sensación de revuelo entre los invitados.

Badía presentó uno a uno a los miembros del Foro de Notables, quienes fueron subiendo al escenario entre sonrisas. Facundo Cabral, R. Maidana, Fernando de la Rúa, Carlos Corach, y Quique Dapiaggi, se pusieron al fondo del estrado. Facundo Cabral, presidente del jurado, tomó el micrófono:

"Para serles sinceros..." - dijo Facundo, entre risas que provocaron cierta indignación entre los invitados, "...Nos costó bastante encontrar a alguien que hubiese ayudado a difundir la actividad y la obra de Damian...".
Ese furcio, causó indignación entre los asistentes. En las primeras filas de la platea, Tony Kamo se desgarraba gritando "DEMIAN BRUTO!!! DEEEEEMMMIIAAANNNN".

Facundo siguió como si nada. El resto de los integrantes del Foro, asentía con la cabeza sin tener claro donde iba a terminar la prédica de Cabral.

"… Pero lo encontramos” -continuó diciendo- “... Tenemos al elegido, quien se hará acreedor a un premio honorífico donado por la Asociación de Comerciantes de Villa Martelli, equivalente a $ 678...".

Roque Garrido, matarife, dueño de la carnicería más importante de la zona era el presidente de la Asociación de Comerciantes y no entraba en su traje azul de rayas (el mismo que había usado en su casamiento en 1965), un poco por la obesidad que cargaba desde hace años y otro poco por la emoción de los aplausos recibidos.

Facundo Cabral entregó el sobre con el nombre del ganador a Juan Alberto Badía. "Tomá Juan...decilo vos" … Y extrañamente se bajo del estrado seguido uno a uno por los miembros del Foro, salvo por Fernando De la Rúa que se quedo arriba sin saber para que lado bajar.

Badía tomó aire y gritó:

"Y el ganador al premio del Foro de notables Ferrante Kramer es..."… Se produjo un silencio estremecedor. Lo siguiente, con un alarmante tono de desilusión en la voz de Juan Alberto, inició la debacle: “¿Walter Liberatti…?”

Al instante la gente se sintió estafada. Empezaron a volar objetos contundentes, el matarife se sintió engañado como una colegiala. Todo este evento había sido un autobombo para quedarse con el premio? Los invitados empezaron a insultar a viva voz a Liberatti, a Ferrante, a Telermann, en fin a cualquiera.

Los representantes de la Sociedad de Socorros mutuos de Villa Martelli increparon al instante a Liberatti. ¿Quién iba a asumir los daños que estaba provocando esta fantochada?

Hubo gritos, corridas, insultos y hasta algún tiro con balas de salva. Liberatti sufrió una descompostura y fue derivado directamente al hospital municipal de Vicente López. Dicen los que saben que semanas después de bochorno, Sandro Dobetti llamó a Facundo Cabral para exigirle explicaciones. Lamentablemente el argumento de Facundo fue inexpugnable:

“No encontramos un solo muñeco que conociera al peruano. El único chabón que había hecho algo por el peruca era este Walter... Qué se yo, no pensamos que se iba a armar tanto quilombo.”

Demian Ferrante Kramer. Triste, solitario y final.

02 octubre, 2007

Foro de notables - Parte 3

Una fuerte angina con placas en la garganta incluidas, que tenía en jaque a Liberatti, no pudo doblarlo en su tarea de darle forma al Foro de Notables Ferrante Kramer.

Ya tenía el lugar (la sociedad de socorros mutuos de Villa Martelli), las invitaciones enviadas y alguna que otra respuesta afirmativa (Facundo Cabral, R. Maidana, Fernando de la Rúa, Carlos Corach, Quique Dapiaggi y Beba Bidart, entre otros ya habían confirmado su presencia), y hasta un fondo de $ 678 compuesto por varias donaciones de los comerciantes de Villa Martelli, que se convertiría en un premio simbólico que sería asignado por el foro a una personalidad que se destacase por difundir la vida y obra del Peruano Dorado.

Lamentablemente, Walter no pudo descubrir que a sus espaldas, por cada paso que él daba, había una figura en las sombras que lo repetía, tomando nota de cada detalle. Esa figura extraña, que periódicamente reportaba sus avances a Dionisio Ferrante Kramer, el hermano mayor de Demian, estaba preparado para, en cualquier momento, llevar adelante un sabotaje devastador.

A medida que iba cerrando las cuestiones organizativas, Walter se sorprendía de ver que, la llegada que tenía la imagen del peruano en las distintas esferas sociales y comerciales. Jamás lo hubiera dicho, pero más de una personalidad agradeció eufóricamente la invitación al lanzamiento del Foro.

Los días iban pasando, y Walter se sentía más que satisfecho. Su idea se había corporizado casi a la perfección… "Al final de cuentas..."-decía- "No hay que tercerizar. Hay que ocuparse personalmente...", se ufanaba ante sus familiares. Pobre Walter. No sabía que la maldita maquinaria del destino se había activado en su contra y en la del pobre Demian.

Llegó la gran noche. Aquellos que habitan Martelli, afirmaban -sin temor a equivocarse- que ni aún en la época en la que Evita Perón inauguró el polideportivo Eva Perón sobre la Av. Mitre -hoy devenido en una estación de servicio Esso-, hubo tanta gente junta en la zona. No hubo evento aglutinante tan importante de este lado de la General Paz en los últimos 60 años.

Walter, de impecable traje gris topo y corbata al tono, secundado por Artemio Ferreyra, Sandro Dobetti (otro hermano del fallecido Elio, también devenido en socio de la Fundación) y Amilcar Rouco, recibía a los invitados: Tony Kamo, el gordo De Rensis, Víctor Hugo Morales, Marcelo Marcote, Amelia Bence, René Lavant, Mirta Legrand, Giorgina Barbarrosa y Fanny Mandelbaum fueron llegando puntualmente a las 20 horas. La congestión que se registró en las inmediaciones de la Sociedad de Socorros Mutuos de Villa Martelli, sobre la calle Chile, hizo que la apertura del evento se demorara más de lo previsto.

Pero la buena voluntad pudo más.

A las 21.30 un pulcro Juan Alberto Badía inició el festejo con unas escuetas palabras: "Señoras, señores, bienvenidos!".

Walter, al escuchar la ovación, lloró de emoción. ésta era su noche. Por primera vez, una actividad relacionada con Demian estaba saliendo bien. Sin papelones. Era un milagro.

Poco habló Badía, despedido con aplausos, luego, hubo un grupo de músicos que interpretaron baladas de Tumbes, y luego habló Walter, quien guardaba en la manga una sorpresa para todo el auditorio. Luego del agradecimiento de rigor y un breve pero conciso repaso por los hechos mas importantes de la vida del peruano dijo: "...Todos ustedes conocen a Demian…”, emocionado ante el murmullo general. “… Tal vez, alguno ha leído algo de su obra…” (Allí se produjo un silencio algo incomodo, como si nadie nunca hubiese leído nada del peruano)... "Pero cuántos lo han escuchado personalmente...?” -la pregunta quedo flotando en el ambiente, estremeciendo a los asistentes-. A continuación, Liberatti remató: “Señores...démosle la bienvenida con un fuerte aplauso, al Peruano Dorado...al Atila de Tumbes... Con ustedes, Demian Ferrante Kramer”.

El estruendo fue ensordecedor. Quique Dapiaggi aplaudiendo parado en la butaca. Mirta Legrand revoleaba el visón. Ante la alegría generalizada se abrió una puerta lateral y apareció Demian, en persona, que casi como sorprendido, se acercó a Liberatti mientras los asistentes intentaban tocarlo enfervorizados; hubo lágrimas

Cuando llegó al estrado, luego de un par de minutos de andar cansino, se abrazó con Walter un rato largo frente al aplauso sostenido de todos los invitados. Al rato, tomó el micrófono y se dispuso a hablar. Alguien de la organización le acercó una silla, que Demian agradeció con la mirada. Se sentó, bebió un poco de agua y tomo el micrófono decidido.

Mientras tanto, en la sala de audio, el sonidista, poco concientizado del momento del que estaba siendo testigo, tomaba una Isenbeck fría en un vaso de plástico, en ese momento, el desconocido que en la segunda parte de esta historia contactó telefónicamente a Dionisio Ferrante Kramer en Tumbes, se le acercó por atrás... "¿Vos sos el sonidista?", le preguntó.

- "Si", respondió el joven sin mirar.

El recién llegado retrucó secamente: " Entonces... agarrame esta pista" y le aplicó un violento golpe en la cabeza dejándolo al instante sin sentido y haciéndose cargo del manejo del audio del evento, instantes antes de que Demian comenzara a hablar.

Demian, como si dirigirse a grandes cantidades de público fuera cosa de todos los días, comenzó a hablar con tono tranquilo. "Mucho se ha dicho de mí..." comenzó a hablar Ferrante, ante un silencio conmovedor. "...Algunos dudaron de mis inclinaciones sexuales, menospreciaron mi obra, me tildaron de fracasado..." A ese momento, el llanto se hizo casi general...

Ferrante siguió. "Pero ¿nadie se preguntó que pensaba yo?... Hoy Amigos, quiero contarles mi verdad."

En ese momento, algunos invitados comenzaron a desmayarse de la emoción.

Continuará ....