09 julio, 2007

Argentina vs. Perú: ¿De qué lado juega Ferrante Kramer?

Hace apenas unas horas, por la Copa América, el seleccionado argentino venció a su par del Perú por 4 a 0. En un partido entretenido, con lucimiento de algunos jugadores como Riquelme y Messi.

Nada hacía presagiar un resultado tan abultado, teniendo en cuenta que la formación peruana traía consigo una muy buena reputación, ganada bajo la dirección técnica de Julio César Uribe.

Los autores del Blog, quien les escribe, Patricio D'Orrys y AlexB, lo terminábamos de ver, cuando de pronto nos sobresaltó el teléfono. Como tenemos "Caller ID", vimos que el número entrante era el de la Fundación, y eso nos sobresaltó aún más.

¿Quién demonios podría estar llamándonos?... La última noticia que teníamos de ellos era justamente que les habían cortado el teléfono por falta de pago... Bueno, tragamos saliva, y atendimos...

Era Walter Liberatti, y estaba sumamente agitado...
- Hola, muchachos" -empezó el diálogo- "Alguien nos llamó recién por teléfono; un tipo raro... Parecía que deformaba la voz para que no lo reconociera.. Me escuchan?"...

- "Si, Walter, te seguimos... Estamos Alex y yo, hablá tranquilo, pero respirá que te vas a ahogar... ¿Qué está sucudiendo allí?".

- "Miren, ese tipo que llamó y no se dio a conocer, me dijo que entremos a Internet, para bajar unas fotografías que había dejado en una dirección... Vos sabés que acá no tenemos ni jabón... ¡Qué mierda vamos a tener calculadora o como se llame ese aparato que se maneja como una máquina de escribir, pero que ....!", y así el viejo Liberatti continuó contándonos la historia y nos pasó la información.

Según había afirmado el enigmático hombre del llamado, en ese sitio "..Íbamos a encontrar imágenes controversiales de alquien que conocemos"...

Nos metimos en la Web de una. No estábamos muy convencidos de encontrar algo, pero como no había ningún programa para la noche y hacía un frío de cagarse...

Desgargamos los archivos y comprobamos que eran todas fotografías... De Farfán y Claudio Pizarro, ambos jugadores peruanos; de Uribe, el técnico de la selección, de gente en la tribuna... Hasta que aparece una en la que Demian está yendo a saludar a Basile, el técnico argentino; y era del partido de hacía unas pocas horas... Basile tenía la misma ropa. ¡No lo podíamos creer!!.

Pero, cuando vimos mejor las restantes, nos dimos cuenta que el Peruano Dorado estaba en todas. Mimetizado entre las sombras, en las gradas del estadio, agazapado... Pero era él, no cabían dudas.

No hicimos más que mirarnos Alex y yo, cuando el teléfono vuelve a sonar. Pero esta vez, con un "ID Privado".

Atendimos, podía ser algún amigo para proponer la salida milagrosa y cortar el embole de la noche. O una amiga salvadora, pero no...

- "¿Ya las vieron?" -preguntó una voz, era similar a la que nos había descrito Walter-.

- "Sí, respondí, quién sos?", mientras Alex se pegaba al auricular para tratar de escuchar...

- "No viene al caso mi nombre... Lo que vale son los hechos; creo que le di una manito importante a Basile esta noche en el partido, no?... Espero que en mi país no me consideren un apátrida. Lo que pasa muchachos es que Argentina también es mi tierra", dijo, y colgó... Parecía que estaba llorando.

"Era Demian", sentenció Alex... "Era la voz del Maestro, la conozco bien", exclamó exaltado.... "Te das cuenta lo que esto significa", me preguntó embobado.... "Es la primera vez que algo le sale bien!"... Y se reía como loco, no lo podía parar, estaba feliz.

Y la verdad es que tenía razón de estar así, era la primera vez que Demian había contribuido a un resultado exitoso, aunque pagando un precio muy grande.

¡A veces, cuando estoy solo, me pongo a fantasear, y pienso que Demian es argentino!.

08 julio, 2007

Un hallazgo sorprendente: "Sr. Juez"

Hace unos días, mientras hacíamos limpieza en la Fundación Ferrante Kramer, debajo de una oxidada máquina de coser Blomberg donde la esposa de Liberatti se ganaba unos pesos zurciendo calcetines, encontramos algo que por poco nos quita el aliento... Un ejemplar de los tantos comics perdidos de Demian, el Peruano Dorado.

Se trata de incunables, de lo poco que se puede obtener de este genio olvidado de la literatura latinoamericana. Según se sabe, se publicaban en el suplemento de cultura de un desaparecido periódico peruano, "El mañanero de Iquitos".Y se comenta, aunque la mayoría sostiene que es un mito, que fueron convertidas al formato de teatro radial para la Peruvian Broadcasting Company.

Lo cierto es que siquiera se conoce quién fue el que las escribió; tampoco el editor, ni el año en que fueron publicadas. La de hoy se titula: "Señor Juez".

Demás esta decir que la historia es estremecedora, y tiene un final abierto, como todo en la vida del Coloso de Tumbes. Tan abierto es este final, que mejor podría decirse "desgarrador"...

Una casa, una enigmática visita de medianoche, un policía, un amigo que pregunta... No se lo ve a Demian, nada se sabe de él. Sin embargo, el mago peruano está escribiendo... ¿Qué?, no lo sabemos.

Solo el repiquetear del teclado de una vieja Remington nos delata su magnánima presencia...


07 julio, 2007

Shutdown Windows - Parte 2

Marck no perdió tiempo. Tuvo sexo un par de veces mas con la joven argentina. Llegó a jurarle amor eterno solo hasta que obtuvo una serie de datos necesarios como para emprender el viaje hasta los confines del polo sur. Si la historia de ese ignoto escritor peruano estaban en Argentina, allí habría de ir.

Una fría mañana de octubre se subió a un 737 en el aeropuerto JFK de Los Ángeles en un vuelo con interminables escalas: México DF; Lima, Perú; San Pablo, Brasil y finalmente Ezeiza en Buenos Aires.

Todo fue desconcertante desde el minuto cero. Le resultó difícil conseguir un taxi para trasladarse hasta la ciudad. Cuando consiguió uno, le pareció un costo demasiado alto: U$S 103 dólares hasta lo que el taxista denominó "microcentro". Teniendo en cuenta que su pasaje en avión había tenido un costo de U$S 699, intuyó que lo habían estafado.

Poco importó. La fundación Bill & Melinda Gates corría con todos los gastos. Y él iba a ser reconocido por Bill. Todo su esfuerzo era válido para lograr su objetivo.

Se hospedó en un conocido hotel cinco estrellas de la zona de retiro, que se convirtió en su base de operaciones. Dos días después, estaba parado al 1100 de la calle Laprida en Villa Martelli en la puerta de la casa de Walter Liberatti. Con la excusa de traer unos regalos de parte de su nieta, Marck tardó treinta segundos en estar sentado en el living de la casa del presidente de la Fundación DFK.

Estoy haciendo una investigación sobre escritores latinoamericanos, comenzó Marck con su prédica, provocando casi inmediatamente la reacción desconfiada de Liberatti. “¿Y que tengo yo que ver?” -le espetó Walter hasta con fastidio.

“Conozco la obra de Demian, señor. Lo he seguido por meses. Tengo la llave para abrir un nuevo mundo a la historia del peruano”.. Y sincerándose, pasó a explicarle detalles de su proyecto.

Walter lo escuchaba en silencio. Cuando Marck terminó su monólogo se produjo un silencio sepulcral. Walter, con una mezcla de sabiduría y resignación le dijo a Marck suavemente: "Pibe...vos estas en pedo".

El joven americano no entendió el verdadero significado de la frase de Walter, y confundiéndolo con una aprobación por parte de él, saltó desde su silla al grito de
“Camon!!!!!.”...

Walter se compadeció y tal vez por lástima lo llevó a la Fundación.

La sede se encontraba cerrada hace unas semanas. Una neumonía tenía a Artemio Ferreyra arrinconado en su casa desde hace un tiempo y, a Walter, cada vez le daba menos ganas de ir a perder el tiempo allí, pero sin dudas seguía siendo el referente de la institución.

“Aquí tiene la biblioteca... Todo lo que sabemos de Demian se encuentra allí. Use todo lo que necesite, pero por favor no se lleve nada... “. Las palabras de Walter sonaron apesadumbradas... “... Si puedo ayudarle en algo, estoy en la presidencia...”, agregó

La presidencia, era la segunda habitación que tenia la casa, que también se usaba para sala de reuniones, deposito de materiales y bufete.

Golpeó suavemente la lamparilla eléctrica y se hizo un poco de luz. corrió unas cartas españolas una botella y unos vasos sucios que se encontraban sobre una mesa en el centro del salón.

Echó un vistazo a las paredes esperando encontrar estantes con libros...Grande fue su sorpresa cuando solo encontró cajas con remeras (que habían quedado de un fracasado emprendimiento cuando la imagen de Ferrante lloraba sangre), algunas fotocopias manchadas, unos afiches presentando la Fundación Ferrante Kramer (la misma de la sudadera de la muchacha en Michigan) pero nada que le permitiera empezar a elaborar una justificación racional de porque debía ser Ferrante el elegido por Bill.

¿Habrá sido como Sócrates? cuya enseñanza pasó a través de los siglos de boca a boca y nunca había escrito algo? seria una oportunidad fantástica. Estaba frente a un hecho que probablemente podría revolucionar la industria editorial en todo el mundo.
Tanto creció su estado de emoción que Marck no vio a Walter Liberatti que se acercó a la mesa silenciosamente, le dejó una taza de te y un platito con bizcochos 9 de oro. “Tómese un tecito pibe..”, le dijo Walter paternalmente... “Algo calentito no le va a venir mal”, concluyó.

Y sin más, giró sobre si mismo y se retiró de la habitación mientras decía: “Ya sabe... si necesita algo me avisa.”

Marck sintió una profunda admiración por estos hombres que sin él entender porque, hacían un esfuerzo sobrehumano por mantener viva la imagen de este peruano desconocido.

Evidentemente –pensó- "Demian debe haber sido un gran hombre, seguramente podré hacer que el aporte de Bill y Belinda incluya también una sede respetable para esta entidad, a la altura de lo que fue Ferrante Kramer."

Lo que él no sabía es que las características de la Fundación y su sede social estaban exactamente a la altura de lo que era el peruano.

Continuará…

04 julio, 2007

Shutdown Windows - Parte 1

Mil millones por cada año de vida. William Gates III, más conocido como Bill Gates, atesora una fortuna de 50.000 millones de dólares y en 2006 lideró por decimosegundo año consecutivo la lista de los hombres más ricos del mundo elaborada por la revista estadounidense "Forbes".

Sin embargo, al fundador de Microsoft le honra el haber destinado buena parte de su fortuna a obras filantrópicas. Desde el año 2000 se estima que ha dedicado 29.000 millones de dólares -más de la mitad de su capital- a financiar la fundación que preside junto a su mujer Melinda, centrada en la lucha contra las enfermedades infecciosas y las mejoras educativas.

De esta forma, Gates ha iniciado la última moda entre los ricos y famosos del mundo: la filantropía. La prestigiosa revista "The Economist" señaló en algún momento que dar dinero en causas es ahora más popular que nunca entre los más pudientes del planeta. Esta generosidad, afirma la publicación, deriva en buena parte de la riqueza surgida del boom tecnológico y también de una distribución más desigual de la misma.

El fundador de Microsoft y su mujer crearon la fundación que lleva su nombre en 2000. A partir de una inversión inicial de 200 millones de dólares, progresivamente fue incrementando la aportación a proyectos de investigación hasta duplicar, en mayo de 2005, los fondos disponibles para la lucha contra las enfermedades en los países pobres y la difusión de la cultura a nivel mundial.

Pero de todos los objetivos que Bill Gates pudo haber alcanzado a lo largo de su vida, hubo uno -específicamente ligado a su fundación filantrópica- que no pudo lograr, y como no podía ser de otra forma, estuvo ligada al Peruano Dorado.

Hacia mediados de 2002, sus asesores en el área de literatura, recomendaron a Bill promover a algún escritor que, más allá de contar con varias obras publicadas, no haya tenido mucha prensa en Estados Unidos y Europa.

Tras el aval de Gates, mas de una centena de estudiantes universitarios coordinados por profesionales comenzaron a investigar en las bibliotecas mas importantes del mundo. La tarea fue mas difícil de lo esperado. Los 354 preseleccionados habían tenido -en mayor o menor medida- cierta trascendencia por lo cual, de acuerdo a lo establecido por el "padre" del Windows como premisa, de una u otra forma los invalidaba.

Marck Litterman era uno de los jóvenes que estaba en el equipo de búsqueda. Cursaba el cuarto año de Tecnologia informática en la Universidad de Michigan. Una tarde de lluvia de septiembre mientras salía de la biblioteca con algunos libros de Baby Etchecopar (uno de los preseleccionados) se cruzó con Una morocha preciosa en la parada del bus: "Hi...!", le dijo Marck embobado... La muchacha le respondió alegremente: "Hola muñeco me llamo Ana, soy argentina. Do you speak spanish?".
Todo se precipitó. La madrugada los encontró revolcados entre las sábanas de la casa de Ana. Al despuntar el día Marck se levantó apresurado. Ana lo esperaba sentada a los pies de la cama con un mug de café. "Buen día... Todo estuvo muy bien pero me gustaría saber algo más de vos, le dijo Marck en un spanglish rebuscado"...

"Me llamo Ana" -dijo la muchacha, enfundada en una remera con la inscripción Universidad Ferrante Kramer- "Ana Liberatti. Soy Argentina y tengo 25 años." Siguió su presentación personal respecto a gustos y proyectos. A los diez minutos, Marck la interrumpió... "¿Y viniste de esa Universidad a Michigan?"

"¿Cuál, ésta?.." Y Ana rompió en una carcajada mientras señalaba su sudadera.

"No!!!! Mi abuelo es presidente en la Argentina, de una fundación que esta encargada en difundir la historia de un pobre escritor peruano que escribió no se cuantos libros pero nunca nadie le dio bola... "

Mientras Ana explicaba la historia del mago de Tumbes, a Marck se le iluminaban los ojos. Ya imaginaba al mismísimo Bill Gates felicitándolo. Mientras Ana parloteaba entre risotadas compartiendo mil y un anécdotas del fracasado escritor latinoamericano, Marck se relamió de éxito.

Lo había encontrado. Demian Ferrante Kramer iba a ser el escritor al cual la Fundación Bill & Melinda Gates llevarían a la fama. Y él había sido el artífice.
Continuará...

01 julio, 2007

El temple de un grande - Parte 2

En la primera parte de esta historia conocimos a un amigo de la infancia de Demian: Christian Infante. Un amigo agradecido porque el Peruano Dorado había salvado su vida cuando pequeño, en Tumbes.

Infante quería recompensarlo, después de todo, le debía a Demian lo que era, el imperio que tenía. Pero también necesitaba respuestas.

Algunas verdades aún eran un gran secreto. Y solamente Ferrante Kramer sabía de ellas…

Demian nunca había accedido a contarle los pormenores, so pretexto de que “le traería pesadillas”.

Sin embargo, el silente paso del tiempo no hizo otra cosa que potenciar los fantasmas de la historia. Era natural que tarde o temprano quisieran salir a la luz, conocer la verdad… Después de todo, la propia vida de Infante -o su sobrevida, según como se la juzgue- se había construido a partir de aquella.

“Demian… ¿Cómo lo mataste?... ¿Sentiste miedo?... ¿Lo hiciste por mí?... ¿Cómo puedo pagarte, hermano?”, fueron las preguntas que no encontraron respuestas de parte de Ferrante. Demian estaba mudo…

Infante insistía, todos los días, en cuanta ocasión se le presentara. Pero nada, Ferrante Kramer guardaba el silencio de los héroes, de los que no se vanaglorian por lo mundano. Un grande con mayúsculas!.

Pero un día, la piedad o el hartazgo -vaya uno a saber- pudieron más, y Demian se abrió a Infante: “Mañana a primera hora, partimos. Vamos de cacería, como aquella tarde. ¿Querías la verdad?... Quizás la conozcas mañana mismo”…

Christian no salía de su asombro. Estaba al lado de “su amigo”, “su hermano grande” otra vez, un poco más viejos, pero como aquel día, cuando su vida había cambiado para siempre.

Se internaron en la jungla, espesa, casi en penumbras. A poco de caminar, los sonidos comenzaron a ser cada vez más profanos, temerarios. Nada sonaba igual que unos minutos atrás. Era otro mundo. Un mundo al que Infante no estaba acostumbrado, mucho más aterrador que décadas atrás. Un mundo al que ya se estaba arrepintiendo de haber vuelto.

Demian sonrió con cierta procacidad, mientras se deleitaba viendo a su amigo temblar arma en mano. Estaban allí por su insistencia; al menos el peruano quería que Infante tuviera su lección: “La curiosidad mata al hombre”. ¡Qué necesidad había de repetir aquella vivencia!... Pero, bueno… Estaban allí, y Demian estaba decidido a que su amigo conociera la verdad.

De pronto, como salido de la nada, delante de ellos se detuvo una figura felina. A simple vista, podría ser un puma, un leopardo, una hiena… Pero no, era un lince, como aquella vez…

“¿Christian, te das cuenta lo que tenemos frente a nosotros?", -exclamó Ferrante- "Bueno, es tu turno...¡Dispárale!”

Pero ya era tarde. Al igual que años atrás, cuando eran apenas unos chicos, Infante se había desmayado del miedo. El peruano dijo: “¡¡Pero la puta madre!!... ¿Otra vez me las tengo que ver yo solo?”.

Resignado, Demian clavó sus ojos en la fiera. Quería tenerlo controlado, necesitaba tiempo. Sabía que para escapar de ésa, tenía que repetir cada paso de su experiencia anterior, no había otra.

Comenzó a silbar una melodía disonante; cualquiera que supiera algo de música habría concluido que estaba desafinando. Pero no, el peruano bien sabía lo que hacía, porque a los segundos de iniciada su cadencia, aparecieron otras figuras de la selva… Entre ellas, la de un inmenso gorila...

“Vamos Rogelio (1), no me falles… Soy yo, Demian, me recordás”, gritó el Coloso, sin sacarle los ojos de encima al felino… “Vamos, que si me salvás como la otra vez, hay un premio”, repetía mientras agitaba de lado a lado el bolso que llevaba consigo, como indicándole al simio que allí se encontraba la recompensa.

La promesa de Demian fue interpretada por el animal. Apenas unos minutos bastaron para que Rogelio destrozara al lince.

Demian sabía que “lo prometido era deuda”. Rogelio había cumplido, ahora le tocaba cumplir a él. Abrió el bolso que tanto le mostrara al gorila, y sacó de su interior una diminuta “tanga roja” de lycra.

Al verla, el simio pareció exaltarse. Infante seguía inconsciente en el suelo, y Demian aprovechó para quitarle los pantalones y calzarle la prenda escarlata.

“Bueno, Rogelio, ahí lo tenés, dale! … Que esta vez se joda él!”, bramó triunfante Demian. En fin, su amigo se lo había buscado…

Dicen que los monos no saben hablar, pero que se hacen entender, no cabe duda... Porque la propuesta de Ferrante no fue aceptada por el gorila; Rogelio no aceptó al sustituto...
Al despertar, Infante vio nuevamente a Demian con el cinturón en la mano, sangrando y sin pantalones, y al simio internándose entre la vegetación… Igual que como aquella vez cuando chicos, y exclamó:

“Pero pucha, me lo perdí otra vez!!…. ¿Podemos volver mañana, no Demian?”
Demian quiso matar a su amigo ahí mismo, pero entre un nuevo abuso simiesco o ir a la cárcel por homicidio, se inclinó por lo primero.

(1). Rogelio es uno de los animales con los que Demian sabía compartir gran parte de su tiempo cuando niño. Al partir de Tumbes, tanto él, como otros animales (Trompita, Sonrisita y Traka Traka), le brindaron una cálida despedida. Ver “El abandono”.