01 enero, 2010

Sebastián Delgado, el rimoso - Parte 2/6

Delgado era hombre de tiempo completo en la Fundación. Su primera semana como socio registró una asistencia perfecta. A eso de las 5 de la tarde, se aparecía y no dejaba el antro sino hasta pasada la medianoche.

El encargado del Taller literario resultó ser Liberatti. Conminado a brindar algún servicio por la paga recibida, intentaba hacer leer a Delgado cualquier libro que encontraba a mano. Así, Sebastián, tomó contacto con autores de la talla de Jorge Bucay, Poldy Bird, los poemas de Alejandro Romay, y hasta un libro del Bambino Veira. Mucho más no había…

Pero a pesar de la tarea encomendada por el viejo Walter, Delgado se dispersaba, y la mitad del tiempo se la pasaba boludeando, dando rienda suelta a su “virtuosa” habilidad: la rima. No hacía otra cosa que encontrarle musicalidad a todo lo que escuchaba o decían los demás.

Comenzó con algunos versos sencillos, que tenían que ver con las cosas cotidianas que encontraba a su paso. Pero pronto se la fue agarrando con los socios de la Fundación, y en especial con sus apellidos. No hacía 15 días que los conocía, que ya se había tomado más confianza que un amigo de toda la vida…

De repente, aquella actitud fresca e insolente que causara tan buena predisposición entre los socios, habría de convertirse en una insoportable pesadilla.

- “Liberatti, Liberatti… Hoy te voy a cocinar penne rigati”, solía decir, o “Losasso, qué cara de payaso!”… También con el escribano Penetieso: “Rallame el queso, Penetieso!” o con Vergatiesa, “Vos poné la mesa, que a mí esta me pesa”.

Así se comportaba Delgado en la Fundación, haciendo pendejadas por el estilo, aunque dichas en aquel mausoleo nauseabundo de humedad y vejez, sonaran como un canto a la vida…

- “Che, pibe, pará la mano!”, le decía Walter de a rato. Pero, nada… Nada hacía que Sebastián la terminara. Hasta parecía que se potenciaba su ingenio cada vez que querían mitigar sus pullas.

- “Callate vos, viejo… O te da bronca que sea un pendejo?”, le devolvía…. “No ves que los demás se ríen conmigo, vos no querés ser mi amigo?"; así, una y otra vez, todas sus contestaciones rimaban. Eran verdaderamente malas e inaguantables….

Liberatti y compañía estaban agotados de escucharlo. Aunque no hablaban de ello y le sonreían cada vez que festejaban una de sus rimas, lamentaban el día que le dieron ingreso; y no sabían cómo desprenderse de él en lo inmediato… Delgado había pagado un año por adelantado, y la plata ya no estaba.

Fue Carbone quien tiró la idea…

- “Y si le decimos a Demian?...Al maestro se le va a ocurrir algo, no?. Yo no lo banco más a este Sebastián, nos va a volver locos a todos!”, dijo, al tiempo que irrumpía Delgado a la sala de reuniones…

- “Qué decís, Carbone… Te cagaste los calzones?”, lanzó, riéndose solo como un loco, disfrutando de su enésima rima del día…

Liberatti los miró a todos en silencio, y asintió con la cabeza. La decisión estaba tomada, llamarían al gran Ferrante Kramer para enfrentarlo…

Continuará…

5 comentarios:

Anónimo dijo...

muy lindo blog, me reí mucho. voy a seguirlo. Estoy en perú.
Claudio Vivas

Poetiza dijo...

Paso a dejar un beso a cada uno con mis mejores deseos para este nuevo año. Cuidense.

©Claudia Isabel dijo...

Toda una pesadilla!
yo lo hubiese asesinado...

Parafraseando mi alma dijo...

Es el primo de Belen Franchese? Me puse nerrrviosa de solo leerlo! Jajaja!

La vdd no se como voy a hacer para ponerme al dia con este blog!!! Quede perdidisima con la historia del amigo Ferrante!!!

Despacito, despacito, despacitoooooo...

Ah, no...esa es otra cancion!

Bueh, que sea despacitoooo dulcemente...
=S

Besos miles!

DaViD dijo...

http://novaletuopinion.blogspot.com/