
El sábado llegó, finalmente. Era el día del evento de Xilingom, la empresa de Pinedo Díaz. Liberatti y los suyos estaban nerviosos, y no era para menos.
Desde aquel día en que se celebró el acuerdo, habían sucedido dos cosas importantes….
Una, el Peruano Dorado no se había presentado en la Fundación, ni había dado señal alguna de encontrarse entre los vivos. La segunda, “los vivos” -Walter, Vergatiesa, Dobetti y Losasso-, se habían patinado los 2500 pesos que el empresario les adelantara…. Estaban quebrados, como siempre.
- “Alguno llamó a la pensión de Don Horacio para ver si vive?”, preguntó Losasso, preocupado.
- “No, si estuvimos todo el tiempo de joda, negro!...O te olvidás que recién ayer dejamos el cabarulo!!... Estuvimos casi 48 horas adentro, papá!”, le devolvió el zorro Walter.
Desde aquel día en que se celebró el acuerdo, habían sucedido dos cosas importantes….
Una, el Peruano Dorado no se había presentado en la Fundación, ni había dado señal alguna de encontrarse entre los vivos. La segunda, “los vivos” -Walter, Vergatiesa, Dobetti y Losasso-, se habían patinado los 2500 pesos que el empresario les adelantara…. Estaban quebrados, como siempre.
- “Alguno llamó a la pensión de Don Horacio para ver si vive?”, preguntó Losasso, preocupado.
- “No, si estuvimos todo el tiempo de joda, negro!...O te olvidás que recién ayer dejamos el cabarulo!!... Estuvimos casi 48 horas adentro, papá!”, le devolvió el zorro Walter.

Pero el miedo, y la necesidad de más combustible dinerario, los había devuelto a la realidad…
Sin embargo, contra todo pronóstico agorero, el grupo recobró la confianza súbitamente. Como si se tratara de un cuento de hadas, una voz que resopló “Sorpresa!”, por detrás, los dejó extasiados….
Era Demian Ferrante Kramer en persona. Alineado como pocas veces lo había visto antes. Tenía el viejo traje estilo Don Johnson que había utilizado cuando recibiera años atrás la visita de su supuesto hijo chileno… Un fraude mayúsculo!
Estaba acicalado, recién afeitado, con una remera Lacoste -que le había regalado el difunto Elio Dobetti-, pantalón CK –que supo comprarse en Francia unos 20 años atrás con su primer sueldo en Carrefour-, y unos zapatos blancos espectaculares que vaya a saber uno de dónde los había sacado.
- “Estás bárbaro!”, bramó emocionado Walter.
- “Bueno, bueno… Deje de sobarme, y vamos para la empresa de Pinedo Gómez!”, ordenó el Coloso
- “Pinedo Díaz”, corrigió Walter…

Walter se vio invadido por un conocido “dejavú”. Una sensación desgraciada lo tomó desde las entrañas ... Qué podía esperar de aquello si Demian no recordaba siquiera el nombre del promotor de la movida!!. De pronto, se le vino a la mente aquella famosa frase de la película Apollo: “Martelli, tenemos un problema!”
Continuará...