- "A tus hermanos no les importás, Ernesto…", le decía Demian en tono profético. "Solo quieren colgarse de tus tetas", -frase que acuñaría Moria Casan años después, para referirse a sus maridos vividores-. "Sólo quieren vivir de tu éxito y tu esfuerzo. No les des bola, te lo digo por experiencia."La triste experiencia de Demian en el tema de los episodios traumáticos familiares, inversamente proporcional a su conocimiento del negocio del vino, empezaba a empujar al negocio de Ernest Gallo, al borde del abismo.
Pasó la recolección y la cosecha. El procesamiento y la guarda.
5600 botellas de vino Sirah se encontraban en bodega a la espera del tiempo necesario para ver la luz. Ernest, había dilapidado parte de su fortuna personal en este proyecto, pero confiaba ciegamente que en este paraje perdido del sur del mundo; había encontrado el negocio que lo haría verdaderamente rico y reconocido. Había descubierto definitivamente, gracias a Demian (aunque a un costo muy alto), que lo suyo era la pasión por los vinos.
En agradecimiento a la ayuda del peruano, y como para recompensar todo el conocimiento brindado por Demian (mas allá de que durante casi dos años lo banco como a un maharajá), Ernest decidió que la marca del primer vino de su bodega en Mendoza llevaría el nombre del Peruano Dorado.Lamentablemente Demian no pudo ver concretado esto ultimo porque misteriosamente desapareció del hotel en el que se hospedaba, el día anterior en el que Ernest Gallo planeaba dar una monumental conferencia de prensa presentando el vino “Demian by Gallo”, la joya de su costosísimo proyecto, cabecera de playa de los negocios en la región.
- “Mr. Gallo” -le dijo esa mañana el conserje del hotel-, “El peruano se ha ido”.
- “Bueno…” -lo disculpó Ernest-, “… Tal vez debido a su bajo perfil, no quiso opacar el lanzamiento, recuerda que él es un hombre de letras muy importante en esta región, y su presencia podría haber desviado la atención de la prensa”. El conserje lo miró extrañado: evidentemente al Sr. Ernest Gallo, la emoción del lanzamiento lo hacía desvariar.
La presentación fue un éxito de concurrencia. Más de un centenar de representantes de prensa del sector estuvieron presentes en el lanzamiento del primer vino de Gallo.Lamentablemente, la calidad del vino presentado distó considerablemente de lo que estaba previsto: Cuando los catadores lo probaron se produjo un rechazo generalizado. Un vino ácido, amargo y claroscuro, con poco cuerpo que provoco intoxicación masiva en más de la mitad de los presentes.
Entre los gastos de costoso proyecto, la imposibilidad de vender una sola de las botellas producidas y las demandas que tuvo que enfrentar por daños y perjuicios de los damnificados, Ernest quedó en la ruina.
Dicen los que saben que un viernes de agosto, entre gallos y medianoches, se fue de Mendoza en una combi Volkswagen, casi con lo puesto. Estas voces afirman también que más allá del fracaso de este emprendimiento, en Mendoza, Gallo no le guardó a Demian ningún rencor. Es más, se dice que abrigó bajo siete llaves algunas enseñanzas que le habría dado el peruano, y partió hacia su patria con un solo objetivo: triunfar en el negocio al cual lo habría introducido el peruano.
Al juzgar por lo informado en la Web de la empresa familiar (E&J Gallo, en alusión clara a Ernest & Julio Gallo), parecería haberlo logrado. (http://www.gallo.com/)
Ernest Gallo murió a los 97 años el pasado mes de febrero, encontrándose sus restos enterrados en una campiña alejada en un pequeño cementerio al oeste de California. De acuerdo a lo informado por los cuidadores del predio, en el último mes, en más de una oportunidad, un hombre corpulento, con barba candado y anteojos de sol, se acercó a la tumba del viejo Ernest, dejando en muestra de respeto, afecto o reconocimiento, un pequeño ramo de jazmines.
Fin




Una mañana, Demian se encontraba al finalizar el denominado 




