14 febrero, 2008

Patricio Jara Valdez, la amenaza trasandina - Parte 4

Los días pasaban y Walter sabía que el affaire Jara Valdez comenzaría a necesitar de su cuidado y ocupación. De a poco, los teléfonos de la fundación comenzaban a sonar todo el día, cientos de personas desconocidas se acercaban a la sede pidiendo entrevistas laborales, comerciales y hasta religiosas con el chileno. Liberatti comenzó a impacientarse.

Una mañana de abril, no pudo más. Harto de brindar mil y un explicaciones en relación a su falta de vinculo con Jara Valdez, decidió tomar la sartén por el mango. Pidió a Isabel, su hija mayor, que le planchara el saco y la camisa blanca. Se puso corbata y zapatos al tono y se vistió con el mismo atuendo que hace 49 años había usado para la ceremonia de su casamiento por civil. Si Esther, (su finada esposa) estuviese junto a él seguramente hubiese alabado el hecho de que el traje, aun casi cinco décadas después, le quedaba pintado como aquel día.

La jugada era arriesgada, pero valía la pena. Walter iba a encarar a Patricio. Intentando mostrarse fuerte. Como si la fundación que el presidía fuese una entidad con "resto" económico, cultural y político. "Miente, miente que algo queda…" era una de las frases preferidas de uno de los responsables de la propaganda nazi en la segunda guerra mundial. Si bien Walter no estaba alineado con esa doctrina, tenía que reconocer que algo de razón tenía.

Empilchado como para el cumpleaños de quince de su nieta, se acercó a la remisería de Venezuela esquina Mitre. Esperó, hasta encontrar un auto decente. Al cabo de un par de horas, apareció un Volkswagen Polo rojo. Bastante pasable, sostuvo. Cuando subió. Walter no emitió una palabra de más. Solo dijo: "Vamos al Hilton…en Puerto Madero".

El tiempo voló mientras Liberatti repasaba mentalmente su discurso y a la vez impostaba su figura para mostrarse fuerte. Tenía que funcionar. Si no lo hacía, su fundación iba a terminar socavada frente al ímpetu de este chileno arrogante.

Llegaron al hotel y Walter le dijo al chofer. “Espéreme acá. Media hora…no más”. En la recepción, siendo casi las cuatro en punto de la tarde, en el mostrador de informes pidió hablar con Patricio. Una joven hermosa pero insulsa como el telgopor le contestó:

- "El licenciado Jara Valdez no atiende al público…".

- "Dígale al Licenciado Jara Valdez, que en recepción lo espera el Licenciado Walter Amilcar Liberatti. Va a ver…". Con semejante muestra de poder, Walter estaba seguro que lo harían pasar. La joven no se inmutó y al parecer Jara Valdez tampoco, porque hasta las cinco y cuarto de la tarde no tuvo respuesta a su mensaje.

- "El licenciado Jara Valdez esta en una reunión, me dice su secretaria si desea dejarle algún recado o teléfono de contacto…"

Walter ardía de ira.

- “No. esta bien”, dijo…”…Espero…”. Repasó de una mirada el hall del hotel, y reparó en que el acceso a los ascensores estaba libre.

- “Mejor”, dijo Walter haciéndose el manager, “… Confírmeme el número de habitación de Jara Valdez, así le hago llegar el sobre con la propuesta directamente por un cadete de mi empresa…” (la mentira casi lo hacia llorar…). Rogó que la mentira tuviera sus frutos.

- “Bingo!!!!”, pensó cuando la joven sin mirarlo le contestó: “…Todo el tercer piso esta reservado por el señor Jara Valdez”.

Ya casi eran las seis de la tarde. Un destello de lucidez le mostró a Walter la manera de entrar al piso 3. Se acerco a la confitería del hotel y le dijo al encargado: “Vengo de parte del Lic. Jara Valdez… Tengo un encargue específico. ¿Tiene algo de comida chilena autóctona?”

Definitivamente Walter estaba al borde del desquicio. Estaba pidiendo a las seis de la tarde, en una confitería de un hotel de lujo en Buenos Aires, algo de comida chilena como quien pide una hamburguesa con papas fritas. Algo en su interior, le decía que estaba en lo cierto. Ese era el camino.

- “Nada maestro…”, le contestó el encargado,”… Pero si tiene alguna receta sencillita, y tiene un rato, se la preparamos”.

Walter pensó en un segundo y manteniendo su calma habitual, contestó.

- “Dale, dame cinco minutos que le consulto y te digo". Voló a los puestos de Internet que estaban del otro lado del salón. Ingreso en Google y tipeó "Biografía Jara Valdez". La pc escupió miles de sitios con la mención a Patricio. Eso, minimizó a Walter, quien por un instante pensó en hacer lo mismo con su nombre. El temor al fracaso de no encontrar resultados lo hizo volver en si, tenia que encontrar algo. Y lo hizo.

Continuará…

12 febrero, 2008

Increíble!!!... Premiaron al Peruano Dorado

Acabamos de recibir el Premio Arte y Pico por su Creatividad y Diseño, de nuestra amiga bloggera de "Mujeres de 40", quien nos honra y enorgullece con su elección.

Ahora nos toca a nosotros decidir, como lo establecen las reglas, a 5 Blogs que a nuestro entender sean merecedores de tal presea.

"And the winners are!":

"La perla de Janis", por su sensibilidad y originalidad creativa de su autora, Claudia Isabel. Poemas para todos los gustos y sentires. Visitarlo es un placer...

"Parafraseando mi alma", un sitio que combina humor y bizarría como a nosotros nos gusta... Nos hace reír mucho.

"Que no sea demasiado tarde"... Por esa pluma excelsa de Roberto Esmoris Lara, que te permite viajar en el tiempo... Te lo merecés!

"Cero Inercia", por lo variado e inteligente de sus contenidos. Felicitaciones, Elipse!

"Palomas de papel"... Un blog con temáticas tan diversas como interesantes, donde nunca faltan la ironía y el buen humor.

Las reglas:

1.- Una vez recibido, se deberán elegir cinco blgs que sean merecedores del premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.
2.- Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor/autora y el enlace de su blog para que todos lo visiten. 3.- Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que lo ha premiado.
4.- Tanto el Premiado, como el otorgante, deberán exhibir el enlace de Arte y pico, para que todos sepan el origen de este premio.

¡Felicitaciones a todos!

10 febrero, 2008

Patricio Jara Valdez, la amenaza trasandina - Parte 3

Pasaron los años y Walter olvidó el episodio de Jara Valdez. Nunca más volvió a hablarse del chileno. Con la muerte de Camilo Campese -meses después de la salida de Patricio-, la mudanza de Leonidas Álvarez a vivir con sus hijos en Carapachay, y con el eterno silencio de Amilcar Rizzi, no hubo manera de revivir esa instancia triste en la vida de la Fundación.

Una mañana de septiembre, el teléfono sacudió la modorra matutina. "Fundacion Ferrante Kramer, buenos días...", contestó Walter, como si fuera una telemarketer adolescente.

- "Si, buenos días, estaba averiguando para comprar el cd...", dijo una voz andrógina del otro lado.

- "Qué cd?", preguntó Walter con incertidumbre y un hilo de temor...

- "El del tributo a Ferrante Kramer...".

El temor de Liberatti se exponenció, convirtiéndose en instantes en un terror sobredimensionado. Con los años había desarrollado un triste sexto sentido que lo hacía ver con anterioridad los problemas, los cuales se incrementaban notablemente cuando estaban relacionados con el peruano.

- "Creo que hay un error...", no llego a completar la frase…

- "¿Cómo un error, si lo dice Clarín?...Pelotudo", la voz del otro lado del teléfono cortó abruptamente. Liberatti se quedo con la boca abierta. Su corazón comenzó a latir mas fuerte. Pudo entrever que se avecinaban problemas.

Salio a la calle apurado, al quiosco de diarios de la calle mitre. Cuando llegó dijo jadeando:

- “Maximo, -dirigiéndose al diariero- … Por favor, dame Clarin!!!”. EL hombre lo miró extrañado.

- “Walter estas bien?”

- “Sí...Sí... Gracias”, dijo, tratándose de calmar para no llamar la atención.

Llegó a la sede de la Fundación y abrió el diario con temor. No encontró nada extraño hasta llegar la página 34:

“Corporación del entretenimiento trasandina desembarca en el país”, rezaba el titular

“DFK Records, subsidiaria de DFK Funny Entertainment Chile, desembarcó en el país para implementar una serie de proyectos relacionados con el tiempo libre y el entretenimiento. La empresa, de renombrada trayectoria en Chile, Paraguay y Perú ha desarrollado mas de un centenar de proyectos inmobiliarios, espectáculos y parques temáticos en la región y planea el inicio de sus actividades en Argentina con la llegada de su "buque insignia" el sello discografico DFK Records.

Patricio Jara Valdez, el CEO y Gerente General de la compañía, declaró su profundo apego a la Argentina y su decisión personal en la elección del primero de los lanzamientos del flamante sello discográfico:

“Argentina -declaró emocionado-, me acogió en un momento gris de mi vida. Tengo muchos amigos, principalmente Leonidas Alvarez, Amilcar Rizzi y a Camilo Campese , a quienes aprovecho la oportunidad para enviarles mi gratitud eterna, en mi época de juventud, me hicieron conocer la figura de uno de los mas espectaculares escritores de Latinoamérica. Demian Ferrante Kramer. Siguiendo su aura, es que hoy llegué donde llegué. Y me pareció que hacer un disco homenaje a este gran hombre de las letras era el tributo mas grande que yo podría hacerle. En el mismo participan los más importantes exponentes de la música mundial y se llama "Que la fuerza te acompañe".

No pudimos descubrir si el nombre tiene que ver con el fanatismo de Jara Valdez para con Star Wars o por cierta familiaridad con el masoquismo.

Jara Valdez, también habló sobre distintos planes de su compañía:

“Nuestra Fundación Ferrante Kramer con sede en Valparaíso que se encarga de aspectos sociales y comunales en vastos sitios de Latinoamérica, va a establecer una subsidiaria aquí en Argentina. Sabemos que hay algunos seguidores del Atila Peruano que hoy no tienen una agrupación que los aglutine. Hemos llegado para eso. En los próximos días, estableceremos la Fundación Ferrante Kramer Argentina, para poder atender todas las consultas del publico en relación al coloso de tumbes y fundamentalmente iniciar la comercialización de este CD homenaje hasta cerrar acuerdos comerciales con las mas importantes cadenas de supermercados y disquerías.
Estamos evaluando además, la implementación de un parque temático en honor de Ferrante en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires.

La conferencia de prensa se cerró con una frase de parte de Jara Valdez que arrancó aplausos entre todos los asistentes: "DFK llegó para quedarse!!!".

Walter terminó de leer la nota y se quedó petrificado. La amenaza trasandina que aunque latente había sido olvidada, volvía con mas furia de lo que jamás se hubiese imaginado. El reconocimiento explícito a Leonidas, Amilcar y a Camilo, con la omisión especifica a él mismo, y la idea ignorar fehacientemente la existencia de la Fundación DFK en Argentina, sumada a el resurgimiento de un parque temático -algo que tantos dolores de cabeza trajo a todos en el pasado- le daban la pauta de que la venganza de Patricio se había iniciado y sería desgarradora.

¿Podría Walter desde su humilde sillón en Villa Martelli, rodeado de una banda de borrachos, vagos y bohemios, hacerle frente al chileno?.

Continuará…


06 febrero, 2008

Patricio Jara Valdez, la amenaza trasandina - Parte 2

Walter tardó unos segundos en entrar en razón. Evidentemente tras su ausencia, este chileno ambicioso había manipulado al resto de los integrantes de la institución, engañándolos para que lo habilitaran a desarrollar un garito de juegos clandestinos.

Definitivamente habría un perjuicio económico ya que el monto de lo recaudado estaría fuera del control impositivo al que usualmente (y siempre con paupérrimos resultados) tenía que atenerse la Fundación.

Liberatti entró con furia descontrolada y a los gritos. "Chileno de mierda!!!! Armaste un cabarulo!!!!! Como pudiste hacerlo en mi ausencia engañando a to...." Cuando vio la situación, perdió el habla.

Jara Valdez, en una mesa, acompañado por Leónidas Alvarez (protesorero), Amilcar Rizzi (bufetero) y Camilo Campese (playero de la Esso de Mitre y el puente) jugando animadamente con una ruleta de juguete con un montoncito de porotos cada uno. Al lado de la mesa principal, una más pequeña en la que se encontraban un par de botellas de Amargo Serrano, una de Seven-up y una de agua mineral Villa del Sur.

- "¿Perdón?", dijo Jara Valdez, entre atónito y desbordado. "...Me has dicho chileno de mierda?... No entiendo el motivo… “, dijo con lágrimas en los ojos. Se paró violentamente, y agregó… "...Y en verdad, no me interesa escucharlo!".

Walter intentó balbucear una explicación para su equivocación: "...Me pareció que...", no pudo seguir. En ese instante hubiese querido que la muerte lo tomara del brazo. "… Dejá, Walter...No aclares que oscurece", sentenció con cara de fastidio Campese.

"Evidentemente..:”, dijo el chileno, “… Tú tienes algo en contra de mí. Y porque estábamos pasando un rato acá, porque tu hija nos aviso que vendrías, gastamos lo poco que teníamos acá, para comprar unas bebidas frescas y recibirte… Y matar el tiempo jugando con una ruleta que Leónidas había comprado a su nieto... Me parece que les debes a Leónidas, a Amilcar y a Camilo una disculpa...".

Y diciendo eso, juntó las fichas dentro de una caja. Walter intentó reivindicarse dirigiéndose a sus viejos conocidos. "Muchachos, les pido disculpas...yo....".

- "Yo....yo....yo...siempre YO, Walter, todo hay que hacerlo como decís, pensás y querés vos. Alguna vez tenés que entender que no todo es como vos lo ves. Esta vez, hermano te equivocaste...", durísimo le espetó Leónidas.

- "Esta situación supera mi buena voluntad y mis ganas”, dijo Jara Valdez. “…Si me disculpan, en este momento les pido como máximas autoridades de la Fundación que acepten mi dimisión a esta entidad, permitiéndome continuar mi camino. Me vuelvo a Chile. Tal vez ahí, donde mis coterráneos son menos desconfiados con el prójimo, yo pueda a mi manera, difundir un poco la obra de Demian".

- "Pato...", rogó Walter, intentando enmendar el que sin dudas sería el más grave error al frente de la Fundación..

- "Pato, las pelotas, señor Liberatti… Patricio!!. Patricio Jara Valdez".. El énfasis puesto por el chileno marcaba una ruptura irreparable.

- "Ok”, dijo Walter, poniéndose al mando de la situación. “… Como presidente de la Fundación Demian Ferrante Kramer acepto tu renuncia como miembro de esta asociación y te habilito para que vayas donde vayas difundas la obra del Peruano Dorado, contando siempre con nuestro aval, ayuda y reconocimiento".

Las palabras de Liberatti sonaron extremadamente formales. Las de Patricio no desentonaron.

- "Muchas Gracias". Acto seguido, se dirigió específicamente a Leónidas Álvarez, Amílcar Rizzi y a Camilo Campese con mucho respeto. "… Siempre habrá en Valparaíso y en mi corazón, un lugar para ustedes". Dicho esto, se dio media vuelta y se retiró.

En la sala corrió un aire frío. Los tres hombres se quedaron mirando a Liberatti con un dejo de fastidio.

- "Es una pena Walter, ni siquiera pudiste pedirle perdón; el pibe armó esto para recibirte a vos. Sos un sorete", dijo Camilo.

- "Cosas como estas son las que me hacen pensar si no tengo de dejar de venir y dedicarle este tiempo que paso acá al vivero del fondo de mi casa", soltó Amilcar, casi con pena.

Leónidas se había mantenido callado hasta ese momento. "… Walter, siempre creí que eras un buen tipo, pero de un tiempo a esta parte, y con cosas como éstas, empiezo a pensar que no es así...". Los tres casi a la vez, se dirigieron a la puerta.

“Desde que pusieron el bingo acá a la vuelta…” -dijo Camilo-, “… Esta zona se convirtió en un despelote, y hasta acá, ese desorden social no había entrado a nuestro ámbito. Pero con lo que paso hoy, evidentemente la Fundación se alineó con el resto del barrio. Martelli es un quilombo, esta Fundación también”.

Liberatti escuchó las palabras de Campese y entendió el motivo por el cual no había podido estacionar cerca de la Fundación y el porque de la parada de taxis sobre la calle de la sede. Lo que sí, se permitió disentir mentalmente con las ultimas palabras de Camilo. Esta Fundación siempre había sido un quilombo. No podía ser de otra forma, la vida del peruano era un verdadero quilombo.

Cuando se fueron, Walter miró la puerta, la ruleta y la mesa con las botellas. Tomo una de las Seven Up y se la llevo a la boca directamente. Pegó un sorbo largo e instantes después, mientras se sentaba en un sillón, dijo con sorna: "Váyanse a la puta que los parió!..."

Continuará…

02 febrero, 2008

Patricio Jara Valdez, la amenaza trasandina - Parte 1

"Dame cabida Walter... No te cortés".

El pedido era repetido y sistemático. Patricio Jara Valdez, "el chilote" como se lo conocía usualmente en la Fundación, reclamaba periódicamente un poco de espacio.

Patricio, era oriundo de Valparaíso, y había llegado una mañana preguntando por unos cursos de la Universidad Ferrante Kramer. Un poco por comodidad, y otro poco por no tener donde ir, pululaba a diario entrando y saliendo de la sede de la Fundación, como un artista secundario de reparto en la historia de los allegados al Peruano Dorado.
Sin tener claro el origen de la devoción al peruano por parte de este chileno, tenemos que decir que nunca se acomodó en el lugar que el mismo Liberatti le había dado. A tal punto que, como indicamos al principio de este relato, constantemente reclamaba más lugar, o sea un poco de poder.

Claro está que para Liberatti, Jara no existía. Ya había enfrentado a un sin fin de facinerosos y carroñeros que habían intentado -de una u otra manera- desplazarlo del poder para usar la imagen del Atila peruano en beneficio propio. Jara, al parecer, no representaba peligro alguno para cúpula de la Fundación.
Esa indiferencia de Walter hizo que Jara fuera tejiendo una telaraña de poder en las sombras que con el tiempo se volvió verdaderamente peligrosa.

La cosa es que en la primer semana del mes de diciembre de 1985, Walter se fue unos días a la casa que poseía en Las Toninas, localidad balnearia del Partido de la Costa en la provincia de Buenos Aires, con la idea de acondicionarla para el alquiler de la próxima temporada estival, y generar de esa forma, un ingreso para afrontar el año que se iniciaba.

Una vez alquilada la casa, Walter emprendió el regreso contento de disponer de unos pesos en el bolsillo. El regreso se produjo muy temprano en la mañana, por lo cual llego a Villa Martelli a primera hora de la tarde. Quiso, pasar por la Fundación y llevarle a alguno de sus compañeros de andanzas, unos alfajores Plasomar.
Dejo los bolsos en su casa, y casi sin apagar el motor de su Renault 12 break, marchó directo para la sede de la Fundación.
Le pareció raro ver toda la cuadra de la sede con autos estacionados de ambos lados. “Tal vez puede que sea porque hay mucha gente en el centro haciendo las compras de las fiestas” -pensó-, aunque ahí mismo aniquiló su pensamiento, al recordar que la sede de la Fundación estaba a más de 25 cuadras del centro comercial de Villa Martelli.

Con cierto fastidio, estacionó el auto a doscientos metros de la sede y marchó bajo el sol a entregar los alfajores. Su sorpresa aumentó cuando vio una parada de taxis a pocos metros de la sede de la Fundación, con más de doce automóviles en doble fila, esperando pasajeros.

Walter llegó a la puerta principal, y quedó petrificado. Iba a abrir la puerta con toda la furia que tenia acumulada, cuando sintió algo que lo dejó literalmente sin aliento: una voz finita con acento chileno que desde adentro gritaba: "...No va máaaaaassss!!!!!"

Continuará…