30 setiembre, 2007

Foro de notables - Parte 2

El teléfono del escritorio en la residencia de Dionisio Ferrante Kramer - el hermano maldito de Demian -, enclavada frente al paseo Jerusalén en el centro tumbesino, rompió la modorra de la calurosa tarde. Ángeles la criada se disponía a atender desde el living pero la voz de su patrón la inmovilizó de inmediato. "…Está bien Ángeles…deje, yo atiendo".

Raro le pareció a la mucama este tema teniendo en cuenta que la siesta para toda la familia era más que religiosa, e intentaban por todos los medios de que nada ni nadie interrumpiera el sueño entre las 14 y las 16.30 horas. Ahora, a las 15.20 hs., su patrón estaba despierto, como esperando ese llamado.


- "Hola..Soy Dionisio…", atendió, mientras cerraba la puerta de su despacho.

- "Hola Dionisio. Quiero contarte que esto avanza. Walter esta armando una movida rara. Una especie de reunión de figuras importantes, pero sin ruido. Quiere darle trascendencia a Demian pero desde el bajo perfil…espero instrucciones", dijo la voz que al parecer conocía los movimientos de Walter Liberatti con sumo nivel de detalle.

- "Este Walter… no cambia más", dijo resoplando Dionisio, "... Tarde o temprano va a venir no te preocupes. Va a saber lo que es estar de nuestro lado o del otro. Más allá de eso, como siempre, sabés cómo tiene que terminar la cosa, tome el camino que tome ¿no?"

- "Si", dijo la voz del otro lado del teléfono... "... En un fracaso".

Dionisio cortó sin saludar. Y se quedó pensando en su hermano Demian, la presa de su odio durante todos estos años. Intentó imaginar hasta adónde podría haber llegado Demian si él, con toda su furia, no hubiese saboteado todos y cada uno de los planes relacionados con su hermano menor que se habían intentado llevar adelante durante los últimos treinta años.

Pero esa fábula mental se desvaneció con un pensamiento durísimo. "…Qué se cague. Blando de mierda!!!". Dionisio dejó su despacho con una sonrisa y se encamino a sus aposentos a dormir la siesta junto a su mujer.

Continuará ....

28 setiembre, 2007

Foro de notables - Parte 1

Con tanto frenesí que pobló las distintas entradas de este Blog en los últimos días, esta historia quedó archivada.
Pero en honor a la verdad, y ante lo magnánimo de su naturaleza, nos pareció un verdadero acto de justicia el darla a difusión, con la convicción de que la misma, una vez más, nos mostraría la hidalguía y hombría de bien del Peruano Dorado y su grupo de acólitos.

Con motivo de los 25 años de la Fundación Ferrante Kramer, Walter Liberatti, su entonces presidente, planificó una celebración particular. Nada de estridencias. Nada de glamour. Más bien, una serie de actividades pulcras y escuetas, las que, sin perder su importancia, permitieran impregnar en la vida de la comunidad de Villa Martelli, los preceptos de humildad, sencillez y modestia que eran una constante en la historia de Demian Ferrante Kramer.

Walter lo planificó todo puntillosamente, sin perder la idea madre de evitar el derroche. Personalmente se entrevistó con representantes de la cúpula directiva de la Sociedad de Socorros Mutuos de Villa Martelli -dejando de lado las eternas peleas por el reconocimiento comunal que la Fundación había mantenido con este grupo- y solicitó el alquiler del salón de actos.

Dicen que Gino Lavezzi, quien en ese entonces era el presidente de la SSM de VM, tuvo a Liberatti esperando casi dos horas sentado en un pasillo, junto a los baños, antes de darle una respuesta positiva.

La humillación no detuvo a Walter. Tuvo a su hija y a su nuera Emilia (esposa de Walter Andrés, su hijo primogénito que un día se fue a comprar cigarrillos al kiosco de Mitre y Laprida y nunca mas volvió) durante semanas rellenando saladitos, hizo más de una decena de viajes al Carrefour de San Martín con su Renault 12 break para transportar la bebida, y se contactó con cada una de las personas invitadas.

Su idea, escueta y potente: “Foro de Notables Fundacion Ferrante Kramer”.
Continuará...

25 setiembre, 2007

Mundial de fútbol gay: El Peruano Dorado dijo presente!

Fueron a buscarlo a la pensión de Villa Martelli... Era toda una delegación encabezada por Artemio Ferreyra -actual presidente de la Fundación Ferrante Kramer-, y secundada por Saverio Penetieso (escribano), Sandro Dobetti (socio), Aguirre Caspa (vecino) y Martín Rellenesi (comerciante); hasta el propio Walter Liberatti se había sumado a último momento, dejando de lado su enemistad con el actual titular de la entidad.

Sucedía que Demian no podía estar ausente, todos lo entendían así.

Un grosso como él, referente inequívoco de "causas nobles", defensor de minorías, y luchador incansable en contra de la discriminación en todas su formas, debía estar presente en el Mundial de Fútbol Gay.

Su respuesta fue la que todos esperaban... "Dónde está la cámara para la foto?", y posó magnánimo para esta gesta deportiva.

¡Vamos Argentina!

22 setiembre, 2007

La Gran hermana de Demian - Cuarta y última entrega

- “Demian, teléfono para vos”, gritó Don Horacio, el dueño de la pensión donde paraba el peruano, en Villa Martelli.

“¿Será Pocho?”, se preguntaba Ferrante. Le había prometido que en pocas horas averiguaría lo de su hermana. Pero no habían pasado ni 24 horas desde que lo había visto…

- “Hola, sí, quién habla?”, preguntó Demian.

- “Soy yo, atorrante, La Pantera, el Pocho, con noticias de tu hermana… No lo vas a poder creer, hermano!”.

Pocho La Pantera la había encontrado. Trabajaba en la calle, como le habían dicho en Tumbes. Y desde hacía una semana era la más solicitada de Palermo. La llamaban “Dany, la perucha”.

- “Le di la dirección de la pensión, peruano… No le dije nada, pero cuando le mostré la foto en la que estábamos juntos, se largó a llorar”.

- “Panter, decime… Se parece a mí?”, preguntó Demian, excitado por la emoción..

- “Mirá, no te voy a mentir, no se parecen un carajo. Es un hembrón. Tiene un lomo impresionante, hermano. Cuando la veas, te vas a caer de culo. Qué hermana te echaste... Winner!”, bramó eufórico el Pocho.
- “Don Horacio”, le gritó Demian desde la pieza al dueño de la pensión…. “Va a venir una persona, una chica… “. No había cerrado la frase, cuando vio al anciano venir acompañado de un monumento a la fortaleza física de más de 1,80 metros de estatura. Como le había dicho La Pantera, era un hembrón.

Ni bien la vio, Ferrante sintió algo en su interior. Como el llamado de la sangre. Pero la reacción de su hermana, Dany, fue aún más tremenda… Se desprendió de Don Horacio a la carrera, y se arrojó a los brazos de su hermano, al grito de “Demian, Demian, soy yo, Dany, la hermana que estabas buscando”.

Demian estaba como catatónico. No podía salir del shock que le había producido verla. Era difícil digerir tanta emoción, tanta historia.

Se sentaron en unas banquetas que había en el patio, y conversaron por horas como si se conocieran de toda la vida. Dany le contó que había vivido sola con su madre -la amante de Doroteo-, hasta que por problemas económicos debió salir a trabajar “la calle”. Demian, totalmente desbordado por el relato triste de su hermana, se comprometió a comenzar a escribir para hacer un dinero y sacarla de ese mundo. Más allá de sus buenas intenciones, quienes lo conocían sabían que una promesa así del peruano, solo llevaría a su hermana a la prostitución de por vida.

Pero, no obstante, ella le creyó, y albergó una esperanza para su futuro. Pero tenía que resolver su presente… Con qué comer, donde vivir, dónde pasar esa noche…

Don Horacio se atajó de entrada: “Otra habitación gratis, no”…, le dijo al peruano… “Si querés, hacela dormir en tu cama, que es bastante grande. Es tu hermana, no tiene sexo.. Y no me mires así, peruano, que tengo razón”, sentenció el viejo para terminar la discusión.

Y sí… el viejo tenía razón: “una hermana no tiene sexo, qué joder!”.

La propuesta fue aceptada por Dany. En definitiva, la idea de vivir juntos era buena. Tendrían mucho más tiempo del que habían pensado para hablar de cualquier tema. Cenaron unas tostadas con manteca y mate cocido, rieron, lloraron y se preguntaron todo lo que uno quería saber del otro. Pero finalmente llegó la hora de dormir, se había hecho tarde.

La cama era espaciosa, daba como para los dos, haciendo un esfuerzo. Demian se puso mirando hacia uno de los lados del catre; Dany para el otro, dándose ambos la espalda. En aquella habitación se respiraba felicidad y pureza.
En eso, Demian recordó la carta de su padre…

- “Sabés, Dany, papá me contó en la carta que me dejó al morir, que eras rara, extraña, que tenías de las tuyas… Y hasta ahora, por lo que he visto de vos, no me parece que te conociera mucho”.

Demian sintió que Dany se daba la vuelta sobre sí, para quedar en su misma posición detrás de él. Fue cuando escuchó aquella voz, susurrándole al oído. Era distinta, más grave, gutural.

- “Quizás se refirió a esto”…

Demian sintió como un fuerte pinchazo entre sus glúteos, y un balanceo pertinaz sobre sus muslos. Sabía bien qué era eso, no era normal en una mujer. Ya le había sucedido antes.
No fue sino hasta ese momento que Demian descubrió la verdad. Su padre sabía bien de qué hablaba en la carta. Habían sido 5 los Ferrante Kramer, 5 varones.
Y mientras pensaba en eso, reaccionó ante lo que le estaba ocurriendo. Su moral no lo permitía...
- "¡Qué asco!”, gritó, “¡Mi propio hermano, mierda!”. Y era lógica su intransigencia… El incesto estaba fuera de toda discusión.

Sin embargo, Dany se encargaría de aclarar las cosas…

- “No te preocupes, Demian, mamá me contó que no soy hijo de tu padre.. Usó su apellido solo para sacarle plata, nada más… Nada nos une”.

La respuesta de Dany lo conformó, y decidió relajarse. Aunque no todo fuera verdad… En realidad, algo los unía. Y precisamente Demian lo estaba sintiendo en ese momento.

20 setiembre, 2007

La Gran hermana de Demian - Entrega 3

El peruano no sabía si reír o llorar. Después de años sin pasarle bola, ahora el padre se le aparecía con ese rollo de que tenía una “hermana”.

Y para peor, ese “Damián” con el que se despedía en su carta-legado, que le repiqueteaba como un pájaro carpintero picándole el cráneo. “Con razón la secretaria del Escribano me había llamado así…”, reflexionó.

Dentro del sobre, tal como le había informado su padre, había un dinero para viáticos: 50 dólares.

“Qué generoso!”, exclamó a viva voz en el medio de la plaza… A esa altura, la gente que pasaba delante de él, creía que se trataba de un loco o un borracho, ya que gritaba y hacía gestos con los brazos…

No obstante la bronca que tenía, el Peruano Dorado no podía dejar de pensar en lo que le había confesado su padre: “Tengo una hermana”…

“¿Cómo será?”, se preguntaba… “¿Vivirá?”… “¿En qué país?”…”¿Será bonita?”. Solamente sabía su nombre, “Dany”… Pero… ¿Cuántas Dany habría en el mundo?. “Miles!”; se dijo, así que concluyó convenciéndose de que la empresa encargada por su padre sería imposible.

Acto seguido, decidió darle un uso más apropiado a esos 50 dólares: “Joda y alcohol”. Y se dirigió a la “Zona Roja” de Tumbes, a probar suerte con alguien.

Las esculturas que Demian vio aquella noche lo alucinaron. No sabía con cuál quedarse. Y era lógico… A su edad, ya pasados los sesenta, el gusto por la carne se hace más elástico. Cualquier morocha o rubia eran Sofía Loren o Nicole Kidman.

Mientras caminaba delante de las féminas, mostraba su billete de 50 como si fuera un potentado, mirando de soslayo con una actitud entre presuntuosa y ridícula. La escena era patética, Ferrante daba pena.

Fue entonces cuando una de ellas, la que captó de una que se trataba de un bobo al que le sacaría esos 50 como se le saca el chupete a un bebé, se le acercó y le dijo:

- “¿Estás buscando algo, te perdiste?”

Demian, demostrando que hasta los más lelos saben qué hacer cuando la oportunidad se presenta fácil, tomó a la rubia del brazo y comenzó a caminar junto a ella….

- “¿Cómo te llamas, corazón?”, repreguntó la blonda.

- “Demian Ferrante Kramer”, respondió el Coloso.

- “¿Ferrante Kramer, te llamás?... Uy!... Igual que mi ex-compañera de calle, la del doble apellido”.

Ferrante quedó perplejo. “Nunca 50 dólares fueron tan bien utilizados”, se dijo para sí, aunque la verdad era que nunca había utilizado 50 dólares.

- Cómo, vos la conocés?, interpeló el peruano… “¿Dónde está, sabes de ella?… Es mi hermana, Dany, tengo que encontrarla!”.

- “Tu hermana, ja!”, exclamó la rubicunda, “… Nunca me habló de un hermano, pero si te interesa tanto, se fue del Perú… A la Argentina, se fue, porque allí hay mas trabajo, decía”.

“Bendito sea el destino”, pensó Demian. Tenía pasaje para el día siguiente. Y en Argentina sabría desenvolverse mejor, conocía el paño mejor que nadie; tenía contactos.

En ese momento, elevó su vista al cielo y creyó ver a su padre sonriendo. “Te salió bien, no, papá?”, le gritó, y él también le sonrió. Era como una reconciliación tardía, pero reconciliación al fin. Quizás, después de todo, su regreso a Tumbes… “No haya sido en vano”, pensó.

A las 12 del mediodía del día siguiente, Demian ya estaba en Ezeiza. Y no quería perder ni un segundo. Iría a ver a Pocho La Pantera, un viejo amigo. Él sabría más que nadie dónde buscar la mercadería recién ingresada al país.

Tomó el 86, y se fue directo a Fantástico Bailable, en Plaza Once.

El abrazo del reencuentro fue apoteósico. “Pocho, maestro!”, gritó el peruano; “Peruquino, hermano divino, seguís en la joda?”, le devolvió un Pocho tan grandilocuente como de costumbre.

- “Entrá, entrá, y servite… hay de la que te gusta!”, convidó La Pantera al Coloso, con algo de güisqui y un poco de yerba…

- “No, Pochito… Vengo a buscar información… Mi hermana, trabaja en la calle. Recién llegó de Perú hace unos días… Sabés quién puede saber algo de ella?”.

Pocho La Pantera le pidió a Demian unas horas….

- “Yo te llamo a la pensión de ese tal Don Horacio que me dijiste; algo va a salir, no te preocupes”. Y así el peruano se despidió de su compinche, con una sonrisa en la boca de lado a lado. Dany estaba cada vez más cerca….

Continuará…

18 setiembre, 2007

La Gran hermana de Demian - Entrega 2

Tras casi 12 horas de vuelo con varias escalas en el medio, Demian arribó al Aeropuerto de Lima. Un hombre junto a un automóvil que elevaba una cartel para hacerlo visible, le indicó que podía tratarse de alguien que lo había ido a buscar, y se acercó…

- “El cartel dice Ferrante Kramer, usted ha venido a buscarme?”, indagó el peruano.

- “Sí, es usted Dionisio, Duilio, o Danilo?”, requirió el chofer del vehículo…

- “No, soy Demian”, respondió nuestro héroe.

Su interlocutor lo miró con desdén, y con un ademán sutil pero efectivo, con el antebrazo sacó al peruano de su línea de visión, entretanto le señalaba con el dedo la parada de autobuses… “Allá, usted por allá!”.

Resignado, y algo ofuscado por el trato descortés del remisero, tras 5 horas de viaje en una carrindanga del demonio, Demian llegó a destino. Era una clásica escribanía.

Tocó timbre, y una hermosa peruana le abrió la puerta…

“Kramer, Damián Kramer?”, lo interrogó la morocha… “No, Demian, con “e” y sin acento, Demian Ferrante Kramer, señorita, y vengo por… “. No terminó de cerrar la frase, cuando su ocasional anfitriona lo interrumpió… “Disculpe mi error, el Escribano lo está esperando, usted es el último”…

- “Sr. Kramer Ferrante, es un placer!”, exclamó el Escribano Wilfredo Carnero Osuna, uno de los más conocidos del pueblo, al tiempo que extendía su mano al peruano. “Acaban de irse sus hermanos, no quisieron estar presentes cuando usted llegara; parecían incómodos… “, agregó, “Pero, bueno, aquí estamos”…
Y así prosiguió la tensa charla entre ambos. Osuna explicó a Demian que Doroteo, su progenitor, no había sufrido… “Por suerte no se dio cuenta de nada, el piano le cayó encima desde un décimo piso, fue instantáneo!”. Y también lo impuso del legado que había dejado su padre al resto de la familia:
- “La posada familiar, fue para Dionisio; dos yates y unos campos de unos miles de dólares, para Duillo… Y a Danilo le dejó sus 2 autos, un Porsche Carrera 95 y un Audi, la Toyota 4 x 4 que usaba los fines de semana, y su colección de monedas antiguas… Digamos que no hizo diferencias con nadie, equilibró muy bien las cosas”.

Demian no emitía sonido. Estaba a la espera de que el Escribano abriera el juego y le dijera qué había dejado Doroteo para él. No era que fuera un interesado por el dinero, pero cualquier cifra le cerraba.

- “A usted, Demian, su padre le dejó esta nota”, mostrándole un sobre lacrado y sellado con el anillo de oro que recordaba de pequeño haber visto usar a su padre.

- “Ni yo sé su contenido, pero me parece que es lo más importante de todo, porque encierra un secreto, eso sí lo sé, porque fue lo último que me dijo antes de morir”.

Demian tomó el sobre… Y con la esperanza de que el notario le dijera algo más, se retiró despaciosamente, como haciendo tiempo, hasta alcanzar finalmente la puerta por donde había entrado.

Nadie lo paró, todo lo que le había dejado su padre estaba en ese sobre.

“¿Lo abro o no lo abro?”, se preguntaba en silencio, dudando de que el contenido del sobre le deparara algo bueno. Una parte de él le decía que terminara con la intriga de una: si eran buenas noticias, “Fiesta para todos!”, caso contrario, seguiría en la ruina, como era su costumbre.

No obstante, sentía miedo. No quería enfrentarse nuevamente a una decepción… Se sentó en el banco de una plaza. Estaba muerto de hambre, lo último que había comido se lo habían servido en el avión.

Tomó coraje, y lo abrió:

“Querido hijo”, comenzaba la carta;
“.. Este es mi legado para ti. El más importante, porque no encierra nada material. A tus hermanos les dejé dinero y posesiones, pero a ti te he elegido para que seas el único depositario de este secreto que he guardado por años. Yo no he sido un mujeriego, pero allá por los años 60 caí en la tentación con una mujer de la calle, y cometí una infidelidad matrimonial, la única. De ella nació Dany, tu hermana. Debe tener unos cuarenta y cinco años, estimo. Te aclaro que no es una persona común. Es muy especial, rara, tiene sus cosas. Debes encontrarla y decirle que mi silencio, mi ausencia, nunca significaron indiferencia hacia ella. Los quise a los 5 por igual. Por favor, hijo, encuéntrala y pídele perdón en mi nombre. Que no me guarde rencor, por favor. Sé mi fiel escudero, hijo, y asegúrate que tu hermana no se guarde nada contra mí. En este sobre te dejo un dinero para viáticos y gastos. Te quiero Damián…”

“¿Damián?”, gritó Demian, “… “¿Ni se acordaba de mi nombre, el crápula?!”

Continuará…

15 setiembre, 2007

La Gran hermana de Demian - Entrega 1

Promediaban los años ’90 en la Argentina. Eran tiempos de gran consumo y derroche en el país. Todos, algunos más, otros menos, todos consumían.

Y en esa línea de consumirlo todo también se encontraba Demian, el Peruano Dorado, que se consumía cuanta “línea blanca” hallaba a su paso, cuando no el peor vino tinto. La cuestión era olvidar su duro presente.

Por aquel entonces -quizás sus peores tiempos- el Atila de Tumbes paraba en una mugrosa pensión de Villa Martelli, propiedad de un viejito proxeneta -Don Horacio- que disimulaba su perversa inclinación sexual hacia el peruano bajo una apariencia de falsa amistad y condescendencia.

No obstante hacerlo por tan espurio móvil, a decir verdad, la tarea de Don Horacio no era sencilla… Había que bancárselo al peruano con esas alucinaciones suyas… Como la de aquella tarde, en la que se le apareció de pronto, excitado como nunca antes…

- “Sabe, Don Horacio, ahora hay nuevos personajes en La Liga de Hombres Extraordinarios de la que le hablé... Y parece ser que me quieren ayudar!... “, profirió a los gritos, y continuó…

- “Son dos… El Hombre Alado del Almagro y el Hombre Invisible de Villa del Parque… Sí, el Hombre Invisible, como lo oye!... Por eso nunca se lo podía ver!... Güiraldes, se llamaba, se acuerda?”

Solo un metejón padre como el que tenía Don Horacio por Demian podía hacer que lo siguiera escuchando y asintiera con la cabeza a cada quimera suya… Demian estaba para internarlo en un neurosiquiátrico…

- Ese Güiraldes, o el Hombre Invisible, ahora se hace llamar Rudoph Von Papen, y parece que tiene un programa de televisión. Algo así como Folclorísimo, en Canal 7… Por eso no lo encontraba, había cambiado de nombre!... Ahora todo tiene sentido”, gritaba Demian, eufórico de haber hallado una verdad, aunque solamente existiera en su desequilibrada cabeza.

Don Horacio se dio cuenta de que el problema del peruano era grave. El Delirium Tremens lo estaba poniendo cada vez peor. Y si bien dudó en hacer lo que había ido a hacer, finalmente le entregó aquella carta a Demian…

- “Escuchame Demian, pero escuchame bien”, sentenció el viejo a Ferrante, quien se quedó petrificado al ver el sobre, pensando que era otra de las famosas cartas de La Liga.

- “No es una carta de La Liga ni de ningún hombre extraordinario, ni del Hombre Perro de Quilmes, ni de nadie parecido, entendiste!”… Y mientras decía eso, alejaba la botella de vino a medio tomar que había sobre la mesita de luz de Ferrante…

- “Es una carta de Tumbes, del lugar donde naciste… Y es importante, viene de una escribanía”, cerró Don Horacio, entretanto le entregaba la carta…

- “De Tumbes, está seguro?... Y si así es… Qué se traerán mis hermanos esta vez?”, exclamó con cierta tristeza en los ojos.

No obstante, abrió el sobre y la leyó. Pero la noticia no era nada buena. La sucinta nota informaba sobre el deceso de su anciano padre, Doroteo, que contaba con más de 95 años de edad. Si bien no tenía ningún dato de él desde hacía décadas, la novedad lo impactó…

E indicaba el nombre y la dirección de un Escribano en Argentina…

“Sírvase dirigirse a Avda. Pueyrredón 1875, en la Capital Federal de su país, a retirar un pasaje a Tumbes, Perú, para hacerse presente en nuestra escribanía dentro de los próximos 15 días. A su llegada, trataremos el tema de la sucesión de los bienes de su padre en presencia de los restantes herederos, Dionisio, Duillo y Danilo Ferrante Kramer, quienes también han sido citados.

Demian levantó la vista de la nota y miró a Don Horacio. El viejo se dio cuenta de cómo estaba el Cervantes peruano, su cara lo decía todo.

Y no era para menos. Volver a ver a sus hermanos en esa situación, especialmente a Dionisio, era una verdadera pesadilla.

Continuará …

13 setiembre, 2007

La Liga de Héroes Paralela - Última Parte

Se demoró mucho la última parte de esta historia. Y lo lamentamos.
La actualidad del Peruano Dorado junto a las estrellas de Hight School Musical, Gran Hermano, 100 % Lucha, y su presunta vinculación con el vídeo de Wanda Nara, se devoraron su vida pasada.
Pero, basta de charla... "La Liga de Héroes Paralela" nos espera... Eso sí, te recomendamos releer las Partes 1 (cliqueá aquí) y 2 (cliqueá acá) para rememorar esta impactante odisea del más grande escritor latinoamericano de todos los tiempos: Demian Ferrante Kramer.
ULTIMA PARTE
Hasta aquí, la historia indicaba que el Hombre Alado de Almagro se había acercado al Peruano Dorado con la idea de -una vez en su círculo intimo- atacar con toda su furia al verdadero destinatario de toda su ira: el Ilusionista de Boedo, Héctor Vasques.

Y Demian, sin quererlo, se había convertido en una especie de mascota de Vasques. El oriundo de Boedo confiaba en Demian. Y el Hombre Alado lo sabía.

Sistemáticamente, todos los viernes el plumífero llegaba a la pensión de Villa Martelli con paquetes varios (masitas, facturas, milanesas y un sinfín de manjares). Sabía que el hambre de Demian abriría las puertas de su venganza.

Meses pasaron de visitas furtivas. Nadie, siquiera el nauseabundo dueño de la pensión, pudieron atestiguar exactamente que hacían ambos hombres durante las noches... "Y si casi todas las noches viene a verlo un jorobado", repetía mecánicamente el viejo Don Horacio, mientras se rascaba la entrepierna.... "El jorobado", claro está, no era otro que el Hombre Alado de Almagro quien, como ustedes recordarán, ocultaba sus grandes alas bajo la apariencia de una gran joroba.

Una fría noche de junio, el Hombre Alado llegó a la pensión, y entro como pancho por su casa.

-"Buenas noches...", tiró con desenfado frente a dos vecinos que estaban sentados en una de las áreas comunes. Ninguno de los dos contestó. Y eso le dio mala espina.
Cuando llegó a la puerta del cuarto de Demian, escuchó sollozos... “Pi pi... Pi pi” -repetía el peruano entre lágrimas... “Ponete bien, chiquita”, rogaba, mirándole en silencio.

- “¿Qué te pasa, chiquitín?", espetó el Hombre Alado, quien irrumpió en la habitación sin pedir permiso...

- “El... el pajarito... Se está muriendo”, respondió Demian.

- “Qué pajarito... El mío?", retrucó, riéndose como un bufo. Demian lo miró con una pizca de odio...

- “No!!!... La cotorrita que me regalaron esta mañana en la feria...Ya casi no se mueve."
El Hombre Alado tomó al pequeño pájaro en sus manos, para intentar revivirlo. Fue en vano. Las plumitas de esa pequeña cotorrita estaban amarillentas, como podridas, y se le caían más a cada instante. Sin dudas estaba infectada con alguna enfermedad de la especie.

- “Vamos, Demian, dejala descansar. Vamos a darnos una alegría. Festejemos... Mañana será un gran día.”

Y sin mirar a Demian, sonrió. Ya tenía todo listo. Mañana enfrentaría al Ilusionista de Boedo. Era la batalla final.
Cenaron con vino, una carne al horno con papas que a duras penas preparó Demian. Vieron una película, y se acostaron a descansar en la única cama que había en el cuarto. El Hombre Alado no pasó una buena noche, tal vez por la excitación que le provocaba la venganza.

A la mañana siguiente, el llanto de Demian lo despertó...
- “Que pasó?," preguntó el plumífero...
- “Se me murió la cotorrita, se me murió!!!!.”, gritaba el peruano, sollozando.
El Hombre Alado intentó levantarse para consolarlo pero, perdió la compostura. Al intentar recomponerse, vio la cama llena de sus plumas. Al instante sintió nauseas. Estaba bastante descompuesto.
Demian lo miró aterrado. “¿Estás bien?”, le preguntó con insistencia...

- “Ayudame... Por favor, llama a alguien”, le pidió el Hombre Alado casi sin voz.

Demian tomó el teléfono celular del Hombre Alado y marcó rápidamente un número de memoria:
- "Hola... Soy Demian” -le dijo a alguien que el Hombre Alado no reconoció- “... Estoy muy preocupado. Tengo un amigo acá conmigo que no está bien, está enfermo. Ayer se me murió la cotorrita que me regalaste, y ahora él está descompuesto. Por favor, vení, ayudame."

Hubo un segundo de silencio que para el Hombre Alado, que yacía semi desvanecido, pareció una eternidad.

- “Dale, dale, te espero. Gracias”, concluyó Demian.

Al instante, el oriundo de Almagro se desmayó.
Tiempo después -no podemos especificar cuánto- pareció volver en sí lentamente, y vio a Demian frente a le, y a otro hombre sentado sobre su cama. De a poco fue recuperando la visión. Le dolía todo el cuerpo. Sentía un calor que le hervía la piel.

Casi se muere al ver quién era ese hombre. Era el Ilusionista de Boedo quien sonriente, mientras sostenía en su mano los restos de la cotorrita que se le había muerto a Demian, le decía en voz baja.
- “Psitacosis... Una enfermedad contagiada por el perico italiano”, y puso frente a sí a la cotorrita muerta, ... “... Y se transmite entre aves...Es mortal!”, agregó.
- “Qué pena lo de Giovanni, no? ... Era una cotorrita que traje de Italia, y se la había regalado a Demian... Una pena, en serio”, le dijo el Ilusionista de Boedo al moribundo Hombre Alado, con un hilo de risa en su voz.
El plumífero de Almagro lo entendió todo. Había sido una trampa!!! Pero... "¿Habría sido Demian partícipe voluntario o involuntario?... ¿El Ilusionista lo había vencido?..."
“No!!!”, exclamó en medio de la nada. Y con un último hálito de vida intentó golpear a Vasques, quien sin dejar de reírse, apoyó su mano en la frente del enfermo, y le dijo en voz baja:

- "La próxima vez, metete con el Hombre Perro, boludo"....

Al instante, la oscuridad invadió todo.
Cuando volvió en sí, estaba bastante confundido en lo que parecía ser una boletería de tren. Buscó sus alas, pero habían desaparecido!!!! Le entró un pánico terrible. Y recordó todo!...

El Ilusionista de Boedo lo había embaucado de nuevo con una de sus “ilusiones”. Pero en eso, un hombre se acerco a la ventanilla y lo sacó del todo:
- "Retiro, ida...", le dijo sin mirar. Y era Demian!... Sí, era él! DEMIAN !!!!

- “Ayudame, peruano, sacame de aca!”, le gritó tras la ventanilla...

- “¿Demian, qué Demian?... Disculpame, macho”, le dijo... “Yo me llamo Diego y te pido que me des el boleto que se me va el tren, OK?”

11 setiembre, 2007

La verdad de High School Musical 3: "¡Palito, bombón, heladooo!"

(Ver Parte 1: "La Convocatoria")
(Ver Parte 2: "Cambio de roles")

Arturo ya no lo podía parar a Demian, estaba de camino a los Estudios Disney. Ya era un hecho que el peruano lo haría pasar un papelón ante sus amigos de la Fundación. Arturo había salido de Argentina como un ganador, “Iba a coronar a Ferrante Kramer en Disney”, pero regresaría sin una historia que contar, o lo que es peor, con una historia de mierda: “Ferrante, el heladero”.

Solo albergaba la esperanza de poder vengarse de alguna forma de la producción de HSM3, y especialmente de quien lo había llevado hasta allí.

Arturo y Demian se vieron por la noche en el hotel. Demian estaba contento, había firmado el contrato. Y se la pasaba poniéndose el gorro de heladero y haciendo el bufo ante Arturo, aumentando aún más su ira. En el fondo, ya estaba empezando a pensar que el que tenía delante, el “Gran Demian” de Martelli, era un mediocre. Un verdadero salame, al que había admirado porque en el fondo él también lo era.

Pero… “Voy a dejar de serlo!”, se juró en silencio, y le sonrió al peruano, disimulando su bronca interior.

Entretanto, Demian jugaba su papel del día siguiente en el set de filmación, haciéndose el simpático ante Belis al grito de “Aimscrim, aimscrim!!”, pronunciado como el orto, lo que definitivamente convenció a su mentor del equívoco en el que se encontraba: “Ferrante Kramer era un verdadero nabo, no valía la pena jugarse por semejante idiota”.

Fue entonces que decidió patear el tablero. Belis sabía un secreto de Disney que solamente conocían unos pocos. Y él lo había escuchado alguna vez. Ese secreto le permitiría urdir una venganza inolvidable.

La saga de HSM3 arrancó al día siguiente. Y contra todo pronóstico, el papel de Demian, tendría un lugar destacado.

La mala pronunciación en inglés de Demian, voceando helados al grito aniñado de "Aimscrim!!!... Aimscrim!!" -interpretado por los americanos como “Yo soy un chillido”- en lugar de "Ice Cream", causaron una inusitada gracia en los televidentes, y lo convirtieron en el personaje del programa debut.
Todos hablaban de él: “Sin talento, pero ridículo y gracioso” (New York Times), “Un ganso más en la TV” (The Inquierer), fueron algunos de los tantos titulares.

Demian fue felicitado por la producción. Por primera vez, alguien lo felicitaba por algo. Era tan rara la situación para el peruano, que no alcanzaba a comprender la razón de tanto júbilo.

A poco de comenzar el segundo capítulo, la producción de HSM3 no podía creer lo que estaba sucediendo. Se recibían llamados de todos ladosEl encendido de los televisores aumentaba exponencialmente en la medida que se acerba la hora del programa. La audiencia había subido al doble en tan solo minutos.

Fue cuando se escucharon los gritos…

- “Dónde está el carrito de helados del peruano, dónde lo pusieron?”, bramaban varios de los asistentes. El programa era en vivo, y el carro no aparecía por ninguna parte. Faltaban menos de 5 minutos para el inicio. En tanto, Demian esperaba a un lado, con su clásico delantal blanco, gorro al tono, y un helado palito en la mano.

- “Es éste”, exclamó alguien tras bambalinas. Era Arturo, trayendo a la rastra uno, mientras sonreía cual se sabe dueño de la situación. Aunque más que un carrito parecía un freezer recostado con manijas y ruedas.

- “No, no es el que usamos ayer, pero dale… Demian, agarrá ese armatoste y hacé como que es el carrito de helados”, le gritó el director de cámara, casi al unísono con la apertura del programa.

En eso hace irrupción el carrito del peruano, y el IBOPE yanqui mide un incremento de 15 puntos sobre la marca anterior, segundos antes. Como si millones de televisores se hubieran puesto de acuerdo y conectado de pronto por alguna razón…

Y la razón existía: “El gran Coloso Peruano” entraba en cámara…. Se rompe el record de audiencia vigente hasta ese entonces. Más que en el alunizaje del módulo de la Apollo 11 y de la proyección del último capítulo de El Fugitivo.

Sin embargo, hay algo raro en el ambiente. Un fuerte hedor a podrido inunda el estudio.
Entretanto, el guión obligaba a la venta de un helado a Cameron Díaz y la acción de la cámara se dirige hacia allí... Demian abre la tapa del carrito de helados y… LA DEBACLE!!!: saca de su interior una mano humana“La mano de Walt Disney”.

La escena es vista por millones de personas. Se reportan llamados a centros de urgencias médicas por desmayos, casos de hipertensión, descompensaciones y patologías diversas. Todas ellas ligadas a la escatológica escena que se acababa de ver por TV.

Demian es detenido. Aún tiene en su mano la mano del creador de Pluto, no entendiendo que hacía esa cosa allí, o preguntándose quizás por la rara forma de aquel helado. Nunca se sabrá…

El peruano es trasladado a una prisión de máxima seguridad en Texas. El cargo: profanación de cadáveres. Y el asunto no es fácil para Demian… En Texas existe la pena de muerte. Pero el peruano está confiado: “Soy inocente, nada me puede pasar”, pensaba, mientras lo trasladaban a una celda colectiva hasta averiguar más sobre el hecho.

Hay un dicho que reza que en las cárceles “Todo se sabe”. Y es cierto. Pronto corrió la voz de la verdadera razón de la prisión del peruano.
Lo que primero se interpretó como un hecho ligado a las “drogas” -que hubiera terminado en condena si le hubieran hecho una rinoscopía a Demian- finalmente salió: “Demian el profanador”.
Y no habría sido nada grave, si no hubiera sido por quien manejaba el pabellón donde el peruano se encontraba alojado. Un tal “Mickey", un mastodonte, preso por asesinar a toda su familia cuando intentaron cambiarle el canal de televisión en el que estaba viendo sus dibujitos animados preferidos. Todo un sentimental, el tal “Mickey”… Un contra de la Warner Brothers, y un amante incondicional de los dibujos del gran Walt.

El peruano pasó sus días en prisión -unos 10-, hasta que se supo que nada había tendido que ver con el robo del cadáver de Disney. Pero ya era tarde.
Cuando fue avisado que quedaba en libertad, justo terminaba de hacer una de las tantas funciones de marioneta humana para Mickey. Y esta última, en la piel de su más entrañable personaje: “Cucurucho”.

09 setiembre, 2007

La verdad de High School Musical 3: "Cambio de roles"

(Ver Parte 1 de esta historia: "La Convocatoria")

Arturo Belis se fue como había llegado. Pero la noticia que había tirado, “Demian en Disney”, había partido al medio a todos en la Fundación…

- “Bueno, alégrense”, gritó Artemio, que veía las caras de bronca de los fracasados mediocres que lo rodeaban. Todos ellos no habían sabido hacer nada bien por el Peruano Dorado en décadas, y ahora los mataba la envidia.

- “Demian se va para arriba, muchachos… HIGH SCHOOL MUSICAL 3!!”, voceó como para que lo oyeran a cuatro cuadras… “… Con Pacino, Cameron Díaz, Tina Turner… Tiiina, cómo estará la negra; estará buena todavía?”, inquietó más a su séquito con la pregunta…

Al día siguiente, Arturo y Demian se disponían a partir hacia Orlando, Florida. Allí los esperaban para iniciar la saga televisiva de HSMLa versión 3, con destacados actores internacionales. Y, entre ellos, Demian, quizás en el papel más destacado: el de Profesor de Literatura del grupo.

Ferrante Kramer no conocía esa parte de los Estados Unidos. El impacto de aquel mundo mágico creado por el gran Walt Disney casi le paralizó el corazón.

- “Gracias Arturo”, le susurró el peruano a su mentor barrial, “Nunca reparé en vos, y me salís con este homenaje… Pensaste en mí antes que en cualquier otro de Martelli. Te lo voy a retribuir de alguna manera, esto no lo voy a olvidar, te lo juro, no lo voy a olvidar jamás!!”, le dijo Demian al oído, casi al borde del llanto. Arturo no estaba mucho mejor, las palabras de aquel a quien había admirado por años, bastaban como reconocimiento de todo lo hecho.

Arturo le pidió a Demian que lo esperara en el hotel. Que iba a hablar con su amigo de la producción de HSM3 para arreglar cuándo comenzaban a filmar. Pero al llegar, la cara de su compinche de años atrás se lo dijo todo: había un problema.

- “Ché, qué pasa, recién llegamos de Argentina. Estamos entusiasmadísimos!!.. Cuándo empezamos?”, se adelantó a decir Arturo, como esperando evitar lo inevitable con sus palabras.

- “Disculpame Arturo, se pudrió todo. La gente de la producción me cuestionó a Ferrante Kramer. No lo conocen, siquiera está en Wikipedia. No sé de dónde lo sacaste a ese tipo… Yo creí en vos, pero acá me llenaron la cara de dedos cuando les dije que iba a hacer el papel del profesor de literatura”, le lanzó de golpe, para desarmarlo en un movimiento…

- “Pero, cómo?... Me vas a dejar en banda?... Hicimos 10 mil kilómetros al pedo, no me podías haber avisado antes?”, lo increpó Arturo, bastante aturdido por la situación.

- “No, pará, pará, le conseguí otro papel. En banda no va a quedar, va a tener lo suyo…”.

- “Ah!!, bueno… Y de qué es el papel que va a hacer?”, preguntó más calmo Belis.

_ “No es un gran papel, pero es simpático y se va a poner al público en un bolsillo: HELADERO!”, sentenció, e intentó una sonrisa complaciente

- “Me estás cargando?... Te traigo a uno de los más grandes escritores de Latinoamérica para tu programa y me salís con esto?... Qué le digo a Ferrante?”. Y prosiguió con insultos subidos de tono….

- “Arréglense ustedes, pongan la cara ustedes con Ferrante… A mi me da vergüenza decirle que va a hacer de heladero. Pero te juro que ésta me la vas a pagar, me voy a vengar de alguna manera de ésta que me hiciste”, amenazó Arturo a su amigo, y se retiró de la oficina dando un portazo.

El amigo de Belis sabía que había estado mal, pero no tenía la culpa. Los de arriba mandaban y él obedecía. El poder podía más que la amistad o los recuerdos. No obstante, intentó reparar el asunto, y pidió hablar con Demian al hotel.

Demian fue contactado antes que Arturo llegara de regreso, y se impuso de las nuevas reglas: HELADERO en HSM3. La decisión no era fácil. De profesor de literatura, un rol principal, a heladero, un bolo de cuarta, había un abismo. Pero esa intuición que siempre caracterizó al Peruano Dorado en situaciones extremas, lo hizo inclinar por el “Sí”… Y ésa fue su respuesta: “Sí, acepto, ya voy para allá”.

Al llegar Belis a la habitación del hotel para darle la noticia a Demian, éste había partido. Le había dejado una nota: “Gracias, Arturito, no te voy a defraudar, voy a ser el mejor heladero del mundo!”.

Pero la bronca de Arturo por lo que le había hecho su viejo amigo yanqui, lo superaba todo. En su interior había un solo sentimiento: venganza. Y no era para menos. En realidad, Arturo también había ido a Estados Unidos en busca de reconocimiento. Y coronar a Ferrante Kramer era algo que no había logrado nadie.

Él estaba allí para ser el héroe de la historia del Coloso de Tumbes. Pero, de qué coronación estaba hablando…. “¿Demian heladero en una serie de TV?”. Volver a Argentina en esas condiciones era su muerte civil. Si hasta ya podía oír las cargadas de los demás socios de la Fundación DFK: “Helados, helados, me das uno de chocolate, Arturín?”

Continuará…

08 setiembre, 2007

La verdad de High School Musical 3: "La convocatoria"

La idea de llevar adelante una empresa de magnitud que proclamara definitivamente la figura de Demian Ferrante Kramer como el icono latinoamericano de la literatura, nunca fue dejada de lado. Siempre surgieron propuestas. Algunas interesantes, como la de la Universidad, y también delirantes como la de proclamarlo Santo Patrono de Villa Martelli o líder revolucionario, amén de su breve participación junto al Che Guevara, allá a mediados de los ’50. (1)

Pero una de las más desopilantes está desarrollándose en estos momentos. Arturo Belis, viejo vecino de Martelli, y socio de la Fundación DFK, siempre estuvo dispuesto a acercar propuestas a la entidad, aunque sus miembros nunca repararan en èl, ni en sus contactos.

Quizás por parecer un poco fabulador, Arturo jamás fue escuchado… Sino hasta aquella tarde, hace apenas unas semanas…

- “Yo conocí a Walt Disney en su época de apogeo, a mediados de los '50… Éramos muy buenos amigos…”, se despachaba ante una audiencia compuesta por Walter Liberatti -ex presidente de la Fundación, y ahora apenas socio-, Artemio Ferreira, su actual líder, Saverio Penetieso, el Escribano, y Amelio Dobetti, el hermano del entrañable Elio, el “Elvis” de Ferrante -ya que gustaba imitarlo desde su vestimenta hasta en sus modos- todos recordarán, gay, y fallecido hace tiempo.

- “Sí, bueno, ya sabemos de lo tuyo, Arturo… Conociste a medio mundo. También a Disney???”, replicó socarronamente Liberatti, mirando al grupo.

Pero fue Artemio, el más serio, el que quiso escucharlo un poco más. Sabía que jamás Arturo había sido tenido en cuenta, y quería darle una oportunidad ahora que estaba a cargo de la Fundación..

- “Déjenlo que siga, paren un poco con las bromas… A ver, Arturo, dale contá lo de Disney”, sugirió Ferreyra, y así Belis comenzó a contar una historia que en la medida que avanzaba, sonaba cada vez más increíble…

- “Y, bueno, así es como está la cosa hoy… Un amigo mío de aquella época con el que hablé hace unos días, que trabaja en la productora de High School Musical, me pidió que le diera mi opinión sobre la serie, y se la di… Le dije que había que hacer un HSM3 distinto, con gente grossa de verdad, adultos, nada de mocosos… La fórmula actual está agotada, hay que apostar fuerte, le dije...”

Arturo siguió por largo rato embelesando a su audiencia. Fueron surgiendo los nombres de su boca: Al Pacino, Nick Nolte, Tina Turner, Cameron Díaz… Fue en una de esas que pronunció el nombre que nadie quería escuchar -principalmente Liberatti- pero que en el fondo todos anhelaban...

- “Y Demian Ferrante Kramer, por supuesto, en el papel de un profesor de literatura… Anillo al dedo, lo que se dice!... Tengo que hablar con Demian, eso vine a contarles. Ahora voy a la pensión de Don Horacio a buscarlo. Hasta me dieron un adelanto de unos dólares para los pasajes. Viajamos mañana a Estados Unidos, pero antes quiero comprarle unas ropas al peruanito… Quiero que esté ganador como nunca”, discurrió Arturo entusiasmado como un chico.

Todos se miraron. La envidia los invadió.

¿Iba a ser Arturo, un simple socio sin trascendencia el que llevara a Ferrante al éxito mundial junto a grandes indiscutibles de la farándula?.. ¿Quedaría en evidencia que el fracaso del Peruano Dorado se debió más al hecho de la ineficacia de los integrantes de la Fundación que a su falta de mérito literario?

En ese instante todas eran preguntas, pero no tenían más que dudas. Las respuestas llegarían pronto, de la mano del máximo exponente de la literatura americana: Demian Ferrante Kramer.

(1). En realidad, todo lo que intentó al respecto fue comprar un pasaje a Bolivia, pero no le alcanzó la plata.

Continuará...